Entre el calor y la falta de agua

Tamaulipas /
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Nos estamos acostumbrando al calor y quizá también estamos empezando a acostumbrarnos a la falta de agua. A temperaturas que hace algunos años parecían extraordinarias, a buscar la sombra, al aire acondicionado como refugio y a revisar el pronóstico  esperando saber cuánto más habrá que soportar.

Quizá lo más peligroso sea precisamente eso: que la emergencia empieza a parecernos normal. Porque mientras Tamaulipas atraviesa otra temporada de altas temperaturas, también aparecen señales que deberían obligarnos a mirar hacia otro lado de la misma realidad: el agua.

Más de la mitad del territorio tamaulipeco se encuentra actualmente en niveles de alerta por escasez y hay municipios cuyas fuentes de abastecimiento dependen prácticamente de pozos.

En algunos casos ya se analiza la aplicación de tandeos para administrar un recurso que comienza a ser insuficiente. No significa que estemos nuevamente frente a la crisis hídrica que vivimos en 2024. Todavía no. Y sería irresponsable anunciar una catástrofe que los datos no sostienen. Pero tampoco sería sensato ignorar las señales.

Porque mientras en algunas comunidades se empieza a pensar en horarios para recibir agua, la Comisión Nacional del Agua detectó de manera preliminar entre 70 y 80 aprovechamientos clandestinos en la cuenca del río Soto La Marina. La revisión todavía no concluye y la propia Conagua advierte que esa cifra puede modificarse.

Ahí aparece una contradicción que debería preocuparnos. El agua comienza a faltar en algunos lugares y, al mismo tiempo, hay quienes la extraen al margen de la legalidad. La discusión no debería limitarse a quién tiene la culpa. El problema es mucho más elemental: cada vez tenemos menos margen para desperdiciar un recurso que durante décadas dimos por sentado.

En 2024 aprendimos, durante unas semanas, lo que significa mirar una laguna, un río o una llave de agua con preocupación. Después llovió. Y como suele ocurrir, la emergencia se fue de las conversaciones antes de que desapareciera el problema.

Ahora vuelve el calor. Vuelven las alertas. Vuelven los tandeos. Y quizá sería prudente no esperar a que vuelva también la crisis para recordar la crisis del agua.


  • Víctor Hugo Martínez

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