La industria del futbol dejó hace tiempo de depender únicamente de la pasión.
Hoy gira alrededor del negocio, las audiencias, las plataformas digitales y el entretenimiento global. El balón sigue rodando, pero detrás existe una maquinaria económica que entendió algo fundamental: el deporte ya no se consume sólo en un estadio, sino en redes sociales, transmisiones, plataformas y conversaciones públicas.
En el programa Cambios del domingo, junto con Agustín Martínez, director editorial de Deportes, platiqué con el CEO del World Football Summit, Jan Alessie, quien nos expuso cómo el futbol pasó de ser un espectáculo deportivo a convertirse en una de las industrias más poderosas del planeta.
Lo que hace dos décadas era considerado un negocio poco rentable, hoy mueve inversión, turismo, tecnología y consumo global. Alessie recordó que hace apenas 15 o 20 años tener un club de futbol era, en muchos casos, un mal negocio.
La profesionalización, los derechos de transmisión y los cambios regulatorios transformaron el panorama. En España, por ejemplo, el futbol ya representa más del dos por ciento del PIB.
En ese contexto, el World Football Summit pasó de ser un evento anual en Madrid a consolidarse como una comunidad global con presencia en cuatro continentes y 11 países.
La buena noticia es que México ha ganado relevancia dentro de esa conversación internacional.
Por esa y otras razones, el encuentro regresará los próximos 3 y 4 de junio a la capital del país.
Precisamente el Mundial refleja esa transformación del deporte: tres países organizadores, 48 selecciones y ciudades funcionando también como plataformas comerciales. Lo que hace algunos años parecía imposible, hoy es parte de una industria que entendió que el futbol no sólo genera competencia deportiva, sino contenido, identidad y consumo permanente.
La tecnología terminó de acelerar ese fenómeno. Redes sociales, inteligencia artificial y plataformas digitales cambiaron la relación entre clubes, jugadores y aficionados. El fanático ya no espera el resumen nocturno: consume futbol las 24 horas.
Y quizá ahí está la verdadera dimensión del cambio. El futbol dejó de jugarse únicamente en la cancha. Ahora también se juega en el negocio, en la tecnología y en la conversación global.
Porque hoy el deporte más popular del planeta no sólo entretiene: ahora genera atención, influencia y millones de dólares.
Ahora el futbol no sólo es un deporte, sino un espectáculo que aprendió a convertir emociones en industria.