A Trump no le importa el 'narco'

Ciudad de México /

Se ha vuelto común escuchar que, para que Trump esté en términos favorables con México, debemos atacar al narco. Controlar al crimen organizado, se dice, es el principal objetivo de Trump.

El problema con estas aseveraciones es que, si bien empatan con los dichos de Trump, no cuadran con sus acciones. Lo que las acciones de Trump revelan es que al presidente de Estados Unidos no le importa el narco.

Empecemos por lo evidente. Si Trump realmente quisiera destruir al crimen organizado y reducir las muertes por sobredosis de fentanilo, empezaría dando batalla dentro del principal bastión del narcotráfico global y su principal fuente de ingresos: el propio Estados Unidos.

Esto no solo no está sucediendo, sino que varias políticas trumpistas están abiertamente encaminadas en el sentido opuesto.

Trump ha facilitado la venta de armas dentro de Estados Unidos (muchas de las cuales terminan en manos del narcotráfico), ha recortado miles de millones de dólares de presupuesto de los servicios de salud estatales (reduciendo la atención de adicciones), ha reducido los apoyos de vivienda para personas sin hogar (lo que, se espera, aumente aún más las adicciones) y, en el colmo del cinismo, ha indultado narcotraficantes acreditados (como el ex presidente de Honduras Juan Orlando Hernández).

El verdadero interés de Trump, como lo fue en Venezuela y como lo es en casi todas sus acciones, es económico.

El narcotráfico es tan solo una excusa que Trump está utilizando para extraer todo tipo de concesiones económicas de México, desde una negociación más favorable del T-MEC hasta favores especiales para industrias o empresas americanas.

La excusa del narcotráfico es perfecta para Trump porque el problema no puede resolverse desde México. No importa cuánto haga México. No importa cuántas personas arreste o cuántas drogas confisque; el tráfico de drogas continuará mientras Estados Unidos tenga un mercado millonario de consumidores cautivos. Tan solo ayer El País reportó que un nuevo Chapo ha emergido en Sinaloa. 

El narcotráfico es, en términos trumpistas, la mejor “carta” de negociación que Trump pudo haber encontrado. Un tema que tendrá a México corriendo como ratón en rueda, dando y dando, sin nunca llegar a la meta. Debe reconocerse que la idea de Trump, de encontrar y usar esa excusa, es maquiavélicamente brillante.

Es por todo lo anterior que resulta urgente que los negociadores mexicanos dejen de tomar decisiones con base en lo que Trump dice que quiere y comiencen a tomarlas con base en lo que Trump revela como preferencia real mediante sus acciones.

Si se desea que Trump esté en mejores términos con México, la apuesta, más que en materia de seguridad, debe ser en materia económica.

Es decir, México debe mantener ciertas acciones visibles en contra del narco, pero debe enfocar la mayor cantidad de recursos y talento en ayudar a desarrollar una estrategia que le ayude a Trump a librar su batalla económica más deseada: competir con China. En la medida en la que Trump vea a México como imprescindible para dar esa batalla económica, México quedará vacunado contra la volatilidad de Estados Unidos.


Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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