'Diabetilandia'

Ciudad de México /

En México, cada año, 32 mil personas mueren por homicidios y 107 mil personas por diabetes. Tres veces más. Comento esto, no porque desee que se dejen de atender las causas de los homicidios o castigar a sus perpetradores. Para nada. El homicidio es una plaga que debe ser atendida. Lo comento porque pocos mexicanos hemos puesto a la diabetes en su justo contexto.

La diabetes es uno de los asesinos más grandes de México y ello se discute, demasiado poco.

México es diabetilandia. En nuestro país, cada 5 minutos muere alguien de diabetes y el 18% de los adultos padecen la enfermedad. México tiene mayor prevalencia de diabetes que el 91% de los países del mundo.

Antes no era así. La diabetes se ha exponenciado en las últimas décadas. En 1990, ésta causaba una pérdida de solo 1.5 millones de años de vida saludable (DALYs). Esto era 52% superior al de los homicidios. Ahora es tres veces superior.

Lo peor es que esta enfermedad afecta aún más a los pobres. En México, la probabilidad de morir por diabetes es del doble cuando se pertenece al 20% más pobre de la población que cuando se pertenece al 20% más rico.

Se requieren medidas urgentes para que las personas puedan tener una vida más sana. Una red de comedores públicos en zonas urbanas para que puedan comer a precios accesibles de forma saludable y una política de vivienda que favorezca que las personas puedan vivir más cerca de donde trabajan. Solo mediante un transporte digno podrán tener acceso a tiempo libre para poder ejercitarse, cocinar y llevar una forma de vida más saludable.

También se debe eliminar la costumbre de tener una Norma Oficial Mexicana (NOM) para el tratamiento de la diabetes. La NOM hace que los tratamientos tengan que ser acordados con la industria farmacéutica. Esto ha hecho que los tratamientos que se dan en los hospitales de México estén plagados de conflicto de interés y sean difíciles de actualizar. Lo ideal sería crear una NOM general y solo tener guías flexibles para el tratamiento con base en lo que dictan los avances científicos, sin que la industria meta su cuchara.

Es también importante aumentar los impuestos al consumo de bebidas azucaradas y continuar mejorando el etiquetado frontal. La industria de bebidas azucaradas y comida chatarra suele decir que los impuestos y el etiquetado no sirven para cambiar los hábitos de nadie. No parece ser cierto. De hecho, los primeros en cambiar hábitos fue la industria misma. Unos meses después del etiquetado se modificó el 56% de los productos de empresas como Nestlé, Coca-Cola, PepsiCo y Kellogg’s y el 82% de los de Bimbo para que los productos tuvieran menos sellos.

El problema es que de los tres candidatos a la presidencia, ni uno ha dicho cuál va a ser su propuesta para atender este grave problema. Quizá tengan miedo de la industria. En su momento, Morena y Movimiento Ciudadano votaron a favor del etiquetado frontal. Eso fue positivo, pero falta más. Por ejemplo, regulación eficaz de la leche de fórmula, del agua potable e inversión en espacios públicos para actividades deportivas. No se ganan elecciones desde la cobardía. Esperamos propuestas. 


Fuente: Ríos, V. (2023) No es normal. El juego oculto que alimenta la desigualdad y cómo cambiarlo. Grijalbo 


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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