Una de las tendencias más peculiares del sexenio actual es que la percepción de inseguridad y la incidencia delictiva se han desacoplado. Durante todo el sexenio de AMLO tanto la tasa de homicidios como la percepción de inseguridad se redujeron. Cuando comenzó Sheinbaum esto cambió. La tasa de homicidios ahora cae al tiempo en que la percepción de inseguridad aumenta.
Pocas noticias podrían ser más malas para Morena. La Presidenta ha puesto su sello es en una política de seguridad más confrontativa y la tasa de homicidio se ha reducido. Sin embargo, los mexicanos se sienten más inseguros. Esto es algo que no había pasado nunca, desde que tenemos datos, hace más de una década.
La pregunta es por qué. Me di a la tarea de analizarlo con datos y debo decir que no hay respuestas fáciles*.
Lo primero y más notable es que el desacoplamiento no está sucediendo solo con homicidios, sino con casi todos los delitos.
La tasa de robo de vehículo trimestral (que es considerada una de las mejores estadísticas para el análisis delictivo debido a sus altas tasas de reporte) ha disminuido en 98 por ciento áreas urbanas para las que tenemos datos comparables. Sin embargo, en la mayoría (65 por ciento) de las áreas donde el robo de auto ha disminuido, la percepción de inseguridad ha aumentado.
De hecho, salvo narcomenudeo, las tasas trimestrales de todos los delitos han disminuido durante el sexenio de Sheinbaum sin que la percepción de inseguridad se reduzca.
Algunos estiman que el desacoplamiento se explica porque ha aumentado la extorsión (un delito particularmente doloroso para la sociedad). Los datos no corroboran esta teoría. La percepción de inseguridad ha aumentado tanto en lugares donde la tasa trimestral de extorsiones ha disminuido (como Guanajuato y Guadalajara), como en donde ha aumentado (alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo).
Para quienes creen que el desacoplamiento se debe a que el gobierno está “escondiendo homicidios” al clasificarlos como muertes accidentales u “otros delitos”, también hay malas noticias. La percepción de inseguridad no se correlaciona con las tasas de ninguna de estas clasificaciones.
Tampoco es verdad que la percepción de inseguridad solo haya empeorado porque un puñado de ciudades, como Culiacán y Tepic, se han vuelto violentas. Es verdad que en esas dos ciudades la percepción de inseguridad ha crecido exponencialmente, pero aun sin considerarlas, en el resto del país también ha aumentado la percepción de inseguridad.
Otras hipótesis también hacen agua. Por ejemplo, Jorge Zepeda Patterson (con quien suelo coincidir) ha planteado que los incrementos en percepción de inseguridad podrían explicarse por el efecto acumulado del hartazgo y la incremental cobertura del crimen en redes sociales y medios. El problema es que, si así fuera, el desacoplamiento se habría dado de manera gradual, conforme estos fenómenos se han vuelto más comunes, no de golpe, como sucedió, cuando comenzó el sexenio de Sheinbaum.
No contamos con evidencia contundente y mi análisis es todavía preliminar, pero todo parece indicar que algo en la estrategia de Sheinbaum hizo que la percepción de inseguridad aumentara. Las mejores mentes dentro del gabinete de seguridad deben avocarse a entender qué fue. La próxima elección presidencial se juega en ello.
*Se compara percepción y tasa delictiva (carpetas por cada 100 mil habitantes, trimestral) para 79 áreas urbanas para las que ENSU cuenta información en 2018 y 2024 y cuyos municipios no han cambiado.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.