El insólito plan de Sheinbaum para la CNTE

Ciudad de México /

M+.- Por décadas, cada gobierno ha lidiado con los sindicatos magisteriales siguiendo distintas estrategias. La de Sheinbaum es, por mucho, la apuesta más insólita.

Fox le apostó a confrontar al magisterio apelando a la tecnocracia y su deseo de “modernizar” la educación. La opinión pública no lo arropó. A finales de su sexenio, el 45% pensaba que las demandas de los maestros movilizados eran legítimas (sólo el 29% que no) y la mayoría creía que la ley debía flexibilizarse para atenderlas [1].

Calderón le apostó a la alianza con el SNTE, según dijo, para mejorar la calidad educativa. Nadie le creyó. El 71% de la población pensó que lo hizo solo para ganar votos y la mayoría lo rechazó [2]. Sin embargo, a diferencia del sexenio anterior, la población comenzó a tener una percepción cada vez peor de los sindicatos magisteriales [3].

Peña Nieto le apostó a prenderle fuego a todo apelando a la opinión pública y los padres de familia. La estrategia, en parte concebida por la organización Mexicanos Primero, incluyó estrategias de poder suave (como el estreno del documental “De Panzazo” que mostraba las malas prácticas del SNTE o acercamientos con asociaciones de padres) y duro (la aprobación de la reforma educativa del 2013).

En efecto, Peña Nieto logró ganarse a la opinión pública (88% aprobaba los contenidos de su reforma [4]), pero no a los padres (que suelen estar satisfechos con los maestros). Tampoco logró debilitar a la CNTE que, en gran medida, orquestó parte de su derrota electoral en 2018.

Obrador le apostó a ceder parcialmente a las demandas del magisterio. Abrogó la reforma de Peña Nieto, pero mantuvo la ley pensionaria del 2007 y el control sobre las reglas de ingreso y promoción de los maestros mediante la USICAMM, un organismo desconcentrado. Eso lo llevó a un pronto rompimiento con la CNTE que, para 2020, ya no dialogaba; para 2021, ya boicoteaba los eventos del presidente y, para 2024, ya estaba en paro.

Todo lo anterior apunta a que buscar la aprobación de la opinión pública, la tecnocracia o los padres de familia como escudo para luchar contra los sindicatos magisteriales simplemente no sirve.

Es por ello que la estrategia de Sheinbaum departe de todo lo visto anteriormente y busca aliarse con un grupo que hasta ahora había sido ignorado, pero que es quizá quien más sufre el yugo de los sindicatos: los maestros mismos.

Su intención es recobrar un diálogo directo con ellos y así, mediante consultas, combatir a la CNTE en su propio terreno: en el de la representación política. El objetivo es presentarle a los maestros una buena propuesta que haga evidente que tienen alternativas a la beligerancia de la CNTE. La apuesta es a liberar a los maestros de los abusos del modelo corporativo de la CNTE, pero no asumiendo que los maestros son malos (como lo hacía la reforma de Peña Nieto), sino asumiendo que son mejores que quien dice representarlos.

La apuesta es arriesgada, pero va en la dirección correcta.

Fuentes: 

[1] Parametría (27 de jul. de 2006); 
[2] Excélsior (11 de jul. de 2011); 
[3] Parametría (26 de ene. de 2013); 
[4] Parametría (31 de mar. de 2013).


Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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