El verdadero trasfondo de la pelea Morena-Verde-PT

Ciudad de México /

Era cuestión de tiempo para que Morena, el Verde y el PT entraran en disputa. Morena creó cuervos y estos se volvieron rápidamente más ambiciosos.

La pregunta es por qué, de todas las batallas que pudieron escoger para confrontarse, Morena escogió la reforma electoral. Una reforma que, a simple vista, pareciera prescindible, pues, al final del día, es con las reglas electorales actuales que Morena consolidó su mayor victoria histórica.

La respuesta a este acertijo hay que encontrarla en la ideología del obradorismo y en lo que este considera que debe ser el camino a seguir.

El obradorismo, hasta ahora, ha tenido dos fases: la ideológicamente pura (en donde no logró consolidar victorias) y la pragmática (que les dio la presidencia en 2018, la mayoría de las gubernaturas en 2022 y la mayoría calificada en ambas cámaras en 2024).

La segunda fue, en términos electorales, un éxito rotundo.

El problema es que ahora el pragmatismo ha llegado a cobrar facturas. Morena ha comenzado a perder apoyo electoral por escándalos de corrupción asociados a sus peores perfiles. A políticos que, en su momento, fueron funcionales para que Morena llegara al poder, pero que ahora le restan credibilidad ante sus votantes.

La propia Presidenta está en aprietos. El 78% de la población piensa que Sheinbaum está haciendo un mal trabajo reduciendo la corrupción. Este es por mucho el ámbito peor calificado de la Presidenta.

Es por todo lo anterior que, dentro del obradorismo, existe la convicción de que eliminar las listas cerradas de partidos es uno de los mecanismos más eficientes para purgar a la coalición gobernante de sus peores perfiles. Se piensa que, si se quita a los líderes de los partidos la posibilidad de seleccionar a discreción quién se beneficiará de los curules plurinominales, se impedirá que estos coloquen en esos puestos a personas corruptas.

Así, para Sheinbaum, la batalla por la reforma electoral, más que ser una lucha por cambiar cómo se eligen candidatos, es una pelea por cerrarle la puerta de acceso al poder a los políticos corruptos.

Podemos o no estar de acuerdo con esta forma de entender la raíz de la corrupción en México, pero es importante entender que eso es lo que yace detrás de la batalla que actualmente estamos presenciando. El obradorismo está convencido de que su reforma electoral le dará herramientas para luchar contra la corrupción.

En otras palabras, el obradorismo está convencido de que debe tener una tercera fase que lo vuelva, no ideológicamente puro, como era en su etapa inicial, sino políticamente más probo. Y considera que eliminar las listas cerradas de representación proporcional es el camino más rápido y menos desestabilizante para lograrlo.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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