Este fin de semana comenzamos a observar un punto de inflexión para la administración de Trump que, en el corto plazo, traerá una enorme inestabilidad para México, pero en el mediano plazo será positivo. Me explico.
El punto de inflexión es bastante concreto: los estadunidenses ya no toleran a Trump. No por las intimidaciones, agresiones y mentiras que ha esparcido en el mundo, sino por lo que está haciendo dentro de su propio territorio.
El problema es tan sencillo como escalofriante: El Servicio de Inmigración (ICE, por su sigla en inglés) ha comenzado a asesinar a ciudadanos americanos. El sábado la víctima fue Alex Pretti, un enfermero estadunidense que protestaba contra las redadas migratorias. Hace poco más de dos semanas fue Renée Good, una poeta que también protestaba.
Ambos eventos suponen un hito para Trump, pues han detonado un rápido desgaste en su popularidad.
Las últimas encuestas muestran que la mayoría de los estadunidenses desaprueban las políticas de ICE (63%), piensan que se ha pasado de la raya (61%) y en general desaprueban la forma en la que el presidente ha manejado la migración (58%) (Siena Poll, 17/01/26). Solo 41% de los estadunidenses piensa que ICE debe continuar existiendo (Yougob, 24/01/26).
Por su parte, la aprobación de Trump ha caído a 41% (Siena Poll, 17/01/26), once puntos por debajo de cuando tomó posesión. Y peor aún: la mayoría de los americanos piensa que el país no va en la dirección correcta (56%).
El asesinato de Pretti también ha detonado condenas políticas de alto calado. El ex presidente Obama, que hasta ahora se había mantenido al margen de criticar a Trump, emitió un comunicado rechazando lo ocurrido.
Voces dentro del propio partido republicano ya han comenzado a criticar a Trump, diciendo que este está afectando al partido al no enfocarse en lo que importa para ganar elecciones: el rumbo de la economía. Las encuestas muestran que los demócratas tienen una ventaja de 5 puntos por encima de los republicanos para la elección intermedia de noviembre de este año.
Las acciones de ICE están dándole aire a la oposición demócrata, alejando a los votantes independientes del republicanismo y ocasionando una ruptura interna de la coalición trumpista.
El debilitamiento de Trump parecería ser un buen escenario para México y lo será si los demócratas logran ganar el congreso, pero también traerá consigo un periodo temporal de inestabilidad, pues creará un Trump desesperado que intentará utilizar a México para aumentar su popularidad.
Una de las pocas áreas en las que Trump continúa siendo popular es en su control de la frontera y las presiones que ha generado contra México para controlar al crimen organizado. Un Trump desesperado llevará la discusión hacia esa arena, generando aún más presión contra nuestro país.
Así que, si bien todo indica que la peor parte del trumpismo podría terminar tan pronto como noviembre de este año, los próximos meses serán una montaña rusa aún más empinada para nuestro país. Abróchense los cinturones.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.