Mitos sobre la informalidad

Ciudad de México /

Con el bajo crecimiento estimado para el año es común escuchar el diagnóstico de que es imposible crecer porque “la mitad de la economía es informal y no paga impuestos” y ello supone una competencia desleal que impide que el empresario formal sea competitivo.

El problema con estas aseveraciones es que son falsas e incompletas. Vamos por partes.

Primero, es mentira que la mitad de la economía sea informal. El dato que sustenta esta aseveración suele provenir de una mala interpretación de la “tasa de informalidad”, un dato que reporta el Inegi cada trimestre y que, en efecto, ronda el 55 por ciento.

El problema es que ese dato no significa que 55 por ciento de la economía mexicana sean negocios informales (entendidos como aquellos que no están formalmente constituidos y no pagan impuestos). En realidad, lo que ese dato significa es que la mitad de las personas que trabajan lo hacen sin tener acceso al IMSS, independientemente de si lo hacen en empresas formalmente constituidas.

Como se puede comprobar en los tabulados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de Inegi, solo 13 por ciento de las personas ocupadas realmente laboran en empresas informales, es decir, son empleados o empleadores en empresas del sector informal, que no están formalmente constituidas y no pagan impuestos. El resto (esto es la abismal mayoría de ese 55 por ciento que frecuentemente se cita) son trabajadores que laboran en empresas formales, pero no tienen IMSS, o son trabajadores por cuenta propia (e.g. plomeros), trabajadoras del hogar, agricultores o gente que trabaja sin paga.

Este dato concuerda con la medición del tamaño de la economía informal del Inegi, el cual reporta que solo 11 por ciento del PIB de la economía mexicana proviene del sector informal (25 por ciento del PIB proviene de la suma del sector informal con trabajadores sin IMSS, trabajadores por cuenta propia, trabajadoras del hogar, agricultores, etc.). 

Por supuesto que es un problema que 11 por ciento del PIB y 13 por ciento de los trabajadores/empleadores operen en el sector informal, pero el dato dista mucho de ser la mitad de la economía, como los empresarios suelen dar por hecho.

Más aún, como en su momento demostró el trabajo del economista Jaime Ross, ahora continuado por académicos como Carlos Ibarra Niño de la Udlap, la informalidad más que ser una causa del bajo crecimiento es un síntoma de este y se explica en gran medida por la falta de inversión privada y pública que ha habido desde los 80.

Es decir, la informalidad existe porque los negocios no se han atrevido a invertir en crecer y por ello no han podido absorber como empleados formales a la gente que hoy labora en la informalidad.

Las razones para esa baja inversión ameritan una discusión exclusiva, pero pueden trazarse a la falta de una reforma fiscal (que permita inversión pública), la existencia de monopolios y oligopolios de todo tipo (sobre todo el bancario), la sobrevaluación del tipo de cambio (que impide competir), y la ausencia de una política industrial y de innovación de largo plazo (que canalice el emprendedurismo). 

Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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