Héroe rompe el silencio

Ciudad de México /


A mediados de los años 80, en España y Latinoamérica surgió el fenómeno denominado Rock en tu idioma. Aunque ya desde años antes los músicos componían en español, en esa época en diversos países se dio una inusitada explosión comercial de grupos. En España surgieron bandas con proyección internacional como Alaska y El Último de la Fila, a las cuales les seguirían otras como los Hombres G, La Unión y Héroes del Silencio.

El cariño que México le tributó a esta banda fundada en 1984 es correspondido por Pedro Andreu en su libro En mi refugio interior. Vivencias, recuerdos, aventuras y desventuras de un Héroe del Silencio (Efe Eme, 2020). A manera de notas extraídas de un diario, sin seguir un orden cronológico, el baterista narra cuestiones familiares, sus inicios en la música y sus años con Héroes del Silencio. Sus experiencias en México guardan especial atención, amén de que, como señala al inicio del capítulo Diez: “Me casé en Culiacán, Sinaloa, en México. Año 2010”.

Su primera visita fue en 1992, cuando se conmemoraba el encuentro de dos mundos, por lo que Andreu pudo ver desde la ventana de su hotel gente que lanzaba huevos a la estatua de Colón. “Pero dejadme recordaros que casi toda Europa fue colonia de Roma durante muchísimo tiempo y nadie va por ahí tirando la pizza al cubo de basura, ni andan indignados por quién sabe qué”, reflexiona.

Sin saber qué era “la raza”, escribe, “fuimos allí a pelarnos el culo y tocamos donde casi nadie había ido a tocar antes. En Rockstock, Rockotitlán, el Chopo, y también en ciudades y lugares donde casi nadie había ido. Fuimos hijos del pueblo en ese sentido. Si miento que alguien venga a decirme”.

Andreu refiere que el viaje de su vida ocurrió en Huamantla, bajo la guía de doña Agustina, “arrugadita, como son las mujeres mayores del campo”, quien le administró una dosis de hongos. “No temo, aunque haya oído de malos viajes, vengo con respeto y seguro de que irá bien. Primero comienzo a ‘sentirversoñar’ figuras geométricas con unos colores y una definición que no había visto jamás”, refiere el músico.

El viaje sigue: “De pronto lo geométrico se torna natural (no encuentro la puñetera palabra). Ahora continúa la definición y son imágenes de todo lo que puedas imaginar en una secuencia imparable. El iris del ojo me lleva a la última hoja de un árbol donde habitan todas las montañas y entramos en la boca de una salamandra y soy una lágrima que es el mar que es lluvia, cada gota, cada silbido. Y así”.

Buen viaje, Pedro.

Coda

Jaime Sabines en una casa de huéspedes

El baterista recuerda con especial cariño su estancia en la casa de huéspedes de doña Carolina en la colonia Roma. “Allí conocí a Sabines, poeta mexicano que escuchábamos alguna tarde en el salón. Qué tiempo tan especial. Soy fan”, para luego citar su definición de poesía: “La poesía ocurre como un accidente, un atropello, un enamoramiento, un crimen…”

Xavier Quirarte

  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras
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