La dama en el balcón

Ciudad de México /


Luego de su controvertida diatriba contra la vacunación de covid-19, que incluso dio lugar a la canción “This Has Gotta Stop”, Eric Clapton vuelve a ser noticia con la aparición de su disco The Lady in the Balcony; Lockdown Sessions (Mercury Studios, 2021). Los seguidores del guitarrista y cantante, entre los que figuran muchos críticos, no solo han sido benévolos con el álbum sino que algunos han apuntado que es uno de los grandes discos de su larga trayectoria. Está lejos de serlo.

En lugar de nuevas canciones, Clapton ha decidido revisitar su pasado en compañía de Nathan East en el bajo y la voz, Steve Gadd en la batería y Chris Stainton en el piano y hacer una especie de segunda versión de su exitoso Unplugged (Reprise, 1992), con el que comparte algunas piezas. Con versiones acústicas de viejas y conocidas canciones, suena demasiado correcto, contenido y aséptico, además de que su desempeño en los solos ha perdido luces (recordemos que padece de neuropatía periférica, enfermedad que le dificulta tocar la guitarra).

Si una pieza como “Bell Bottom Blues”, escrita con Bobby Whitlock, suena desgarradora en su disco Layla and Other Assorted Love Songs (Atco Records, 1970), por ser un grito de amor por Pattie Boyd, entonces esposa de George Harrison, aquí pierde toda su fuerza. Lo mismo ocurre con “Layla”, dedicada también a su entonces amor imposible, si bien finalmente ella se divorciaría de Harrison para casarse con él, matrimonio que duró dos años. La plegaria del álbum original, reforzada por la guitarra de Duane Allman, deja atrás la voz suplicante de Clapton. El conmovedor anticlímax del disco de 1970 (prácticamente otra canción) en el que Clapton y Allman comparten solos con el piano de Whitlock desparece en esta versión que es semejante a la del Unplugged.

Mejor fortuna corren sus interpretaciones de las piezas de blues clásico “Nobody Knows You When You’re Down and Out” de Jimmy Cox, “Rock Me Baby” de Melvin Jackson o “Long Distance Call” de Muddy Waters, interpretadas por el cuarteto con aplomo, aunque no muestran nada del otro mundo. Lo mismo ocurre con “Tears in Heaven”, con un solo muy discreto y muy apegada a la versión original.

Además de dos composiciones de Peter Green, el guitarrista de la primera encarnación de Fleetwood Mac fallecido en 2020, “Black Magic Woman” y “Man of the “World”, el disco contiene “Believe in Life”, dedicada por Clapton a su esposa Melia, la única testigo de esta grabación en vivo, es decir la dama del balcón.

La edición japonesa incluye una versión inexplicablemente corta de “Isn’t It a Pity” de George Harrison, cuya larga amistad por cierto nunca fue fracturada a pesar del episodio amoroso con Pattie Boyd. ¿No es una pena?

Coda

Guitarras con alma y vida

El mes pasado apareció Six String Stories (Genesis Publications, 2021), libro en el que el músico reflexiona sobre los instrumentos que utilizó en diversas etapas de su vida. “Estas guitarras realmente han sido buenas herramientas —escribe en la introducción—. No solo son piezas de museo: todas tienen alma y todas adquieren vida”.

Xavier Quirarte

  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras
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