Luis Muñoz

Ciudad de México /

En días pasados mi amigo Gilberto Ramírez me invitó a una fiesta con la que su generación de la Escuela Nacional Preparatoria Número 2 celebró en la actual sede del Palacio de la Autonomía su sexagésimo aniversario. Aunque no formé parte de ella, Gilberto me convenció de que mi testimonio sería bienvenido. Al bosquejar mis recuerdos pensé en algunos de mis maestros, por supuesto, pero también en lo que significó para mí convivir con algunos compañeros que, sin ser de mi generación, fueron fundamentales en mi vida.

Mientras el grupo realizaba un recorrido por la que fue nuestra escuela, me asomé al patio principal, me senté en una de las bancas y me transporté a principios de los años 70. Recordé que en este sitio bullía una cultura que, en buena parte, tenía que ver con el rock. Una guitarra medianamente tocada —como era mi caso— constituía un imán para generar empatías y compartir gustos musicales. En una de esas sesiones informales conocí a Luis Muñoz, quien además del rock, tenía una habilidad extraordinaria para tocar el blues, lo que fue nuestro punto de contacto inmediato. Si bien me encantaba la guitarra, nunca había tenido la intención de dedicarme a la música, pero quiso el destino que Luis me invitara a su casa, donde por primera vez toqué una guitarra eléctrica. Tiempo después me incitó a tocar el bajo, algo que jamás me habría pasado por la cabeza, y con un instrumento prestado aprendí por mi cuenta. En poco tiempo ya tocaba en su grupo Ego Blues un repertorio que incluía canciones de Chuck Berry, B.B. King, Santana, Deep Purple, Johnny Winter, Ten Years After y otros. Con el tiempo cambié la música por la fotografía y varios años después Luis Muñoz falleció en un accidente automovilístico. Recordar nuestro encuentro y el tiempo que compartimos me deja siempre un sabor agridulce. Agradezco su amistad y el impulso que me dio para ser músico, al tiempo que lamento que su vida se haya truncado demasiado pronto. Un talento así merecía una existencia más larga. 

Coda

Un músico en un campo de flores

Por coincidencia, un amigo de Luis me envió la foto que ilustra esta columna y que reenvié a su prima Rosa María Flores Fuentes. “¿Qué estaría tocando si ahora viviera?”, le pregunté. Su respuesta: “Yo me lo imagino tocando en un campo de flores, rodeado de amigos y familia, incluyendo a grandes músicos que, como él, partieron antes”.


  • Xavier Quirarte
  • xavierquirartenuevo@gmail.com
  • Es autor de Ensayos de jazz y literatura (Editorial Doble A), es coautor de Por amor al sax y John Coltrane. Periodista especializado en jazz, rock y música contemporánea, sus textos han aparecido en los periódicos El Nacional, La Crónica y Milenio, y en revistas como Casa del Tiempo, Rock y Pop, Sólo Jazz & Blues, Círculo Mixup, La Mosca en la Pared, Cine Premier, Dos Filos, Sacbé y otras
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