La música no conoce fronteras, al menos para la pianista cubana Yamilé Cruz Montero y el baterista griego Christos Asonitis. La primera proviene de la música académica y el segundo se formó en el jazz, pero entre ambos han establecido un terreno común que ensalza sus virtudes. Su encuentro musical —pues también son pareja—, se afianza en el disco Rapsodia cubana (Naxos World, 2021), en el que interpretan obras de los compositores Aldo López Gavilán, Andrés Alén, José María Vitier y Ernán López-Nussa con arreglos para piano y percusiones.
Antes de grabar Rapsodia cubana, Yamilé y Christos tocaron este repertorio en varias ocasiones, tanto en Cuba como en Gran Bretaña y Grecia, donde se dieron cuenta que habían establecido una química donde los mundos sonoros de los que provienen se dan la mano en armonía, enriquecidos con las referencias a la música tradicional que caracteriza a las obras.
Yamilé ha dicho que de niña en su casa había un piano que nadie tocaba, ya que su madre había querido estudiar música, pero muy pronto abandonó sus clases. Así que el instrumento, abandonado, “era solo parte del mobiliario”, refiere la pianista, hasta que una vecina pidió permiso para practicar en él y se dio cuenta que la magia de su sonido le atraía, por lo que le pidió a su madre estudiar piano.
Además de graduarse en el Instituto Superior de Arte de la Habana, estudió música popular con maestros como el pianista y compositor Andrés Alén. También compositora, trabajó una temporada en el teatro, lo que la llevó a Múnich, Alemania, donde estudió maestría en la Universidad de Música y Artes Escénicas.
Aunque radica en Alemania, como pianista y compositora nunca ha dejado atrás su cubanía, de ahí que en su primer disco Piano cubano (Naxos, 2017), interpretara música de Ernesto Lecuona, Carlos Fariñas y Andrés Alen.
Su encuentro con Christos Asonitis sucedió hace diez años, cuando ella organizó un concierto en la embajada de Grecia y el baterista se presentó con un cuarteto de jazz. Cuatro años más tarde coincidieron en Múnich, donde además de iniciar su relación romántica comenzaron a tocar juntos. Para la pianista esto implicó desarrollar más su faceta de improvisadora, incitada por las percusiones de Christos. Ambos crearon un cálido lenguaje común en el que conviven la música de concierto, el jazz y la música popular latinoamericana.
Coda
Un disco encantador, maravilloso y atractivo
En su crítica, Lynn René Bayley se pregunta: “¿Existe algo así como un álbum perfecto? Seguramente éste se acerca. Todo en él es encantador, maravilloso y atractivo, y hay suficiente variedad para aquellos que gustan de la música clásica latina y el pop-jazz”.
Xavier Quirarte