Al general Lázaro Cárdenas se le conocía por romper el protocolo. Oidor itinerante de grandes temas y dramas individuales, así le llamó Luis González. Los registros de su gobierno hablan de atención personalizada a campesinos, obreros o maestros que viajaban días para verlo; atendía protestas por salarios, tierras o escuelas. Gobernar para Cárdenas era, ante todo, escuchar.
El sábado en Saltillo ocurrió algo que recordó esa forma de ejercer el poder. En medio del arranque de la construcción del nuevo Hospital Regional de Especialidades del IMSS, un grupo de personas se manifestó. Y la presidenta Claudia Sheinbaum bajó del templete para escucharlos. Sin intermediarios. Sin filtros. Sin cerco.
No fue un gesto espontáneo. La Presidenta tiene claro que no hay problema tan grande que no pueda solucionar el gobierno, ni problema tan pequeño que no deba atenderse. Y ese principio no es una consigna. Es su forma de trabajo: va del gran diseño institucional al detalle operativo.
Antes de la llegada de la cuarta transformación, en México la gente estaba acostumbrada a la lejanía de sus gobernantes. A los eventos blindados y a la agenda sin interrupciones. Hoy el enfoque es distinto. Escuchar es una forma de gobernar. Y gobernar también implica planear, invertir y construir para el futuro.
Este nuevo hospital es resultado de escuchar una demanda de muchos años. Saltillo es la metrópoli más IMSS del país: de las 17 ciudades con más de un millón de habitantes, es la que tiene más derechohabientes, 78.4 por ciento. Cuando crece la economía y crece el empleo formal, crece la derechohabiencia. Y el IMSS debe crecer con ella.
Por eso el hospital de Saltillo será el más grande y resolutivo de Coahuila. Tendrá 560 camas totales, de estas 260 censables, nueve quirófanos, 49 especialidades médicas, además de unidades de cuidados intensivos, hemodiálisis, diálisis ambulatoria, quimioterapia, sala de hemodinamia, equipo médico de última generación y más de 2 mil trabajadoras y trabajadores del IMSS.
Cuando concluya, sumado al hospital de Acuña que inauguramos en 2020, el IMSS habrá crecido en 354 camas censables en Coahuila en 12 años. ¿Por qué importa? Porque en todo el periodo neoliberal, de 1982 a 2018, solo se construyó un hospital nuevo en el estado, el de subzona de Parras, con 19 camas censables.
Hoy el rumbo es distinto. Estamos sumando Unidades Médicas Familiares: La Joya en Torreón, la de Santa Bárbara y la de Cortijo; reconvirtiendo los hospitales del antiguo Coplamar de San Buenaventura y Matamoros en Hospitales de Zona; invirtiendo en equipo mayor —tomógrafo, resonancia magnética, mastógrafos, equipos de refrigeración y monitores de signos vitales—, y se construirán 51 Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) en Coahuila, para que más mujeres puedan incorporarse al mercado laboral. Recuperar lo público y materializar derechos es también parte del método.
En el siglo XX un coahuilense, Venustiano Carranza, fue presidente municipal de Cuatro Ciénagas, gobernador de Coahuila y presidente de México. En el XXI, la doctora Sheinbaum recorrió ese mismo trayecto institucional: Tlalpan, Ciudad de México y ahora la primera Presidenta de nuestra historia. Y habiendo recorrido los tres niveles de gobierno, su método implica escuchar de primera mano las demandas de la población.
Esa es la diferencia: con su ejemplo, la Presidenta nos recuerda todos los días que gobernar es resolver. Y para resolver, primero hay que escuchar. Ese es el método.