La memoria del sarampión

Ciudad de México /

¡Vaya reacción! La que generó entre analistas, articulistas, legisladores y ex funcionarios la presentación de datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut, 2022) realizada por la Secretaría de Salud y el Instituto Nacional de Salud Pública y un paper publicado en diciembre de 2025 en la revista Vaccine: Una encuesta serológica de sarampión de base poblacional en México: implicaciones para la reemergencia. 

¿A qué me refiero? En la mañanera del pasado 11 de febrero, dedicada exclusivamente por la presidenta Claudia Sheinbaum al brote de sarampión, presenté los resultados del estudio de seroprevalencia por grupo de edad. Se trata de 12 mil 13 visitas domiciliarias y la toma de 3 mil 846 muestras de sangre para determinar la presencia de anticuerpos, es decir, niveles de protección por vacunación.

¿Qué podemos ver en el estudio? Los niños de 0 a 12 años tienen un alto nivel de seroprevalencia: arriba de 80 por ciento. Y la menor inmunidad no está solo en los niños, sino sobre todo en los adultos jóvenes, particularmente entre 20 y 49 años. Es decir, los grupos que hoy concentran los contagios no es solo el de niños de 1 a 4 años, sino también de quienes hace décadas, no completaron su esquema.

Y la publicación en la revista Vaccine lo reafirma: “La baja seroprevalencia en adultos jóvenes sugiere una posible baja cobertura de la segunda dosis”.

Es aquí donde el carácter científico de la epidemiología se reitera. Con el brote de sarampión la pregunta correcta no es quién gobernaba el año pasado, sino qué ocurrió hace años en los esquemas de protección de la población. Porque el virus no reconoce sexenios pero tiene memoria.

En México tuvimos una gran epidemia de sarampión en 1989-1990, con 89 mil 163 casos registrados y 5 mil 899 defunciones. A partir de entonces se introdujo un refuerzo a los seis años, que elevó la eficacia al 99 por ciento. Sin embargo, entre ambas dosis transcurrían cinco años, y millones de niñas y niños no recibieron la segunda aplicación.

El efecto no se vio de inmediato. Durante años hubo baja circulación del virus —la llamada “luna de miel epidemiológica”, según la literatura científica—, hasta que esas generaciones llegaron a la vida adulta y la susceptibilidad se acumuló.

Las enfermedades transmisibles no distinguen administraciones; distinguen niveles de inmunidad colectiva. La evidencia internacional muestra lo mismo: rebrotes cuando existe un grupo de edad vulnerable, en México es el grupo entre 20 y 49 años de edad. 

Por eso, lo importante ahora es vacunarse, principalmente niñas y niños de esquema básico: primera dosis a los 12 meses, segunda a los 18 meses; población rezagada de 2 a 9 años, que no cuenten con su esquema completo; jóvenes y adultos de 13 a 49 años, especialmente quienes no tengan certeza de haber sido vacunados o recibido refuerzo.

Actualmente en el IMSS estamos vacunando en más de 5 mil 607 puntos, entre Unidades de Medicina Familiar, Hospitales, Unidades Médicas Rurales y brigadas itinerantes. Un total de 16 mil 550 servidores públicos. ¿Dónde vacunarse? La Secretaría de Salud ha habilitado la página dondemevacuno.salud.gob.mx para que la ciudadanía pueda consultar su unidad de vacunación más cercana de todas las instituciones.

La misión es reaccionar ante un brote que es en todo el mundo y quizá solo en México los opinadores salen a politizar en redes sociales; si cada retuit y declaración fuera un llamado a vacunar, nos creeríamos eso de no politizar.


  • Zoé Robledo
  • Director general del IMSS, escribe todos los martes su columna "¿Qué hicimos?" en Milenio diario
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