México gana por goleada

Ciudad de México /

Desde Uruguay 1930, México ha jugado ocho veces el partido inaugural de un Mundial y el jueves fue la primera vez que lo ganó. Ganar en casa, con una inauguración en orden y sin contratiempos, fue motivo de celebración; pero también lo fue el gesto de la presidenta Claudia Sheinbaum, que no ocupó un lugar de privilegio en el estadio: cedió su boleto 0001 a Yolett Cervantes, una joven de Tlaquilpa, Veracruz, y vio el partido en el Deportivo Hermanos Galeana, con la gente que vive el fútbol de pie, en comunidad y con la emoción compartida de quienes madrugan para echar la cascarita, que heredan la camiseta del equipo del hermano mayor y celebran como suyo cada tanto. Ahí estuvo el primer gol: hacer que una fiesta global tuviera rostro popular.

Eso recordamos en Manzanillo el viernes, contentos por el triunfo de la Selección. Fuimos con la Presidenta a poner la primera piedra del nuevo Hospital Regional de Especialidades, una obra esperada por décadas tras un sismo que en 1995 provocó daños estructurales al Hospital General de Zona No. 10, que fue declarado pérdida total. Así pasaron los años y los proyectos. Al inmueble se le empezó a llamar el hospital fantasma. Hasta que llegó la Cuarta Transformación, para demostrar que gobernar es resolver y mejorar la vida de la gente.

Al día siguiente, en Aguascalientes, visitamos la nueva Unidad de Hemodiálisis del IMSS, la más grande del país con 94 máquinas, que hoy nos permite dejar de contratar servicios privados de hemodiálisis; supervisamos la reconstrucción del Hospital General de Traumatología y Especialidades de Pabellón de Arteaga, un proyecto iniciado en 2014, financiado con recursos del Seguro Popular, abandonado en 2016 y que comenzamos a rescatar tras 9 años de abandono. Ahí también hay un gol: rescatar lo público, ampliar la capacidad de atención y demostrar que la salud no puede depender de la suerte ni del código postal.

Ya el domingo en San Luis Potosí, la doctora Sheinbaum convivió con los Tuneros, campeones del torneo T21 del IMSS, una categoría adaptada para niñas y niños con síndrome de Down; y con las Leonas de la Universidad Politécnica de San Luis Potosí, subcampeonas del torneo de Futsal Femenil del Mundial Social. Allá también entregó una de las más de 4 mil canchas que el gobierno de México construyó como parte del Mundial Social.

De allí las Leonas viajaron a Monterrey para ver a Suecia contra Túnez. Pasaron de las canchas del Mundial Social a las gradas de una Copa del Mundo. Los Tuneros y las campeonas de Futsal de la Universidad Autónoma de Chihuahua también vivirán esa experiencia. Porque los mundialitos del IMSS demostraron que el fútbol también puede ser salud, inclusión, comunidad y derecho a soñar, para que nadie se quede atrás.

Por eso esta semana México ganó por goleada. Por la Selección y por una Presidenta cuyas decisiones públicas están cambiando el rumbo de México en el segundo piso de la Cuarta Transformación.


  • Zoé Robledo
  • Director general del IMSS, escribe todos los martes su columna "¿Qué hicimos?" en Milenio diario
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