En Nuevo León hay una frase que funciona como termómetro social. Antes de cualquier reunión, antes de cualquier plan, alguien pregunta: ¿Se va a hacer o no se va a hacer? Lo dicen para referirse a un ritual del estado: la carnita asada. Pero durante años, también la gente se preguntaba sobre una deuda histórica: el hospital del IMSS.
Durante décadas, en Nuevo León el crecimiento hospitalario se frenó mientras la población crecía. Hubo 30 años en los que se construyeron 12 hospitales; luego vino un periodo de 36 años en el que apenas se hicieron tres. La consecuencia fue simple: saturación.
Ante la demanda de la derechohabiencia de esta zona, en 2017 se anunció la construcción de un hospital en el municipio de García, bajo el esquema de Asociación Público-Privada (APP), con un contrato que implicaba para el IMSS un pago de 600 millones de pesos al año, durante 25 años: 15 mil millones de pesos en total.
Por eso, cuando llegamos al IMSS cancelamos una obra que, en realidad, nunca empezó. Y comenzamos a trabajar con el gobierno del estado y con el municipio de Santa Catarina para que el hospital fuera una realidad. Y sí, hoy podemos decir que incluso le ganamos a Elon Musk que había prometido una gigafactory allí mismo.
Hoy el nuevo Hospital Regional del IMSS en Santa Catarina no es solo una obra más. Es la respuesta a una realidad demográfica y social muy concreta. La zona metropolitana de Monterrey tiene más de 5 millones de habitantes y en sus municipios principales, cerca de 80% de la población es derechohabiente del IMSS. Eso significa algo muy simple: cuando el IMSS crece, crece la posibilidad de vivir con tranquilidad.
El nuevo hospital tendrá 38 especialidades médicas, equipo de alta tecnología, 553 camas y más de 2 mil trabajadores. Beneficiará a más de 300 mil personas de la región. Es uno de los hospitales más grandes del país y ampliará la capacidad de atención especializada en toda la zona metropolitana.
Además, se construye con ingenieros militares, los más rápidos, los más eficientes, los más comprometidos, y con la certeza de que será operado completamente por personal del IMSS.
Por eso la Presidenta lo dijo con claridad: construir hospitales públicos es una de las expresiones más concretas del Estado social. Y por eso también se está impulsando una expansión nacional para alcanzar más de 10 mil camas nuevas para el IMSS. Porque la salud pública no es solo infraestructura, es soberanía social. Y el Seguro Social, patrimonio nacional.
Cada cama nueva significa menos traslados largos, menos diagnósticos tardíos, menos decisiones médicas condicionadas por la capacidad instalada. Significa, en términos humanos, que el derecho a la salud se vuelve cotidiano. La cuarta transformación ha insistido en una idea sencilla pero poderosa: los derechos no deben depender del ingreso, ni del código postal, ni de la suerte.
Un hospital público no es solo infraestructura. Es tranquilidad para una familia, tiempo ganado para un tratamiento y la diferencia entre la angustia y la certeza. En Santa Catarina, la famosa pregunta ya tiene respuesta. ¿Se va a hacer? No. Ya se está haciendo.
Mientras escribo. ¡Vacúnate contra el sarampión! ¡Protege tu salud, protege a tu familia y protege a México!.