Padres de familia del Colegio Loyola, temen por la seguridad de sus hijos y comunidad educativa del plante ubicado en Puebla capital, por las imágenes de armas de fuego difundidas en redes sociales por un alumno de secundaria; ante estos hechos, el instituto ya se ha pronunciado, pero las autoridades aún no.
A través de un comunicado, el Colegio Loyola informó el 20 de octubre de 2026 que activaron los protocolos de seguridad establecidos por la Secretaría de Educación Pública (SEP) tras conocer el reporte sobre las imágenes difundidas por uno de sus alumnos.
La institución aseguró que las actividades académicas continúan con normalidad y que la situación está siendo atendida de manera prioritaria; aunque no emitió mayor información entorno al caso o el tipo de acciones que se tomarán para reforzar la seguridad en el colegio.
Ante la falta de información, las familias que hicieron pública su preocupación solicitaron mayor claridad sobre las medidas preventivas adoptadas.
“Varias familias seguimos preocupadas y necesitamos información clara sobre las medidas que se están tomando para proteger a nuestros hijos”, señaló una madre de familia a través de un foro en redes sociales, donde solicitó la intervención de autoridades en el caso.
Hasta el momento, no se ha informado de manera pública si las imágenes difundidas por el estudiante estaban acompañadas de amenazas o si existía algún plan para agredir a integrantes de la comunidad escolar, y este 21 de octubre las clases continuaron dentro de la escuela sin ninguna anomalía.
¿El historial de Puebla hace más riesgosas estas amenazas?
Durante el 2025 y lo que va del 2026, han existido diferentes casos casos de agresiones o violencia dentro de instituciones educativas en Puebla, por lo que este tipo de eventos podrían considerarse una señal de atención necesaria para prevenir riesgos futuros en la comunidad estudiantil.
Uno de los casos más graves ocurrió el 19 de enero de 2026 en el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENHCH), donde una alumna de 12 años fue atacada presuntamente por un compañero con un destornillador mientras se encontraba dentro de su salón de clases.
De acuerdo con la información recabada, la menor sufrió más de diez heridas punzocortantes en distintas partes del cuerpo, por lo que requirió atención hospitalaria.
El caso también generó cuestionamientos sobre las medidas adoptadas para evitar el contacto entre ambos estudiantes, pues solamente fueron cambiados de salón, mientras que el supuesto agresor fue enviado a atención psicológica.
Otro incidente ocurrió en junio de 2026 en el Colegio Puebla, donde padres de familia denunciaron que un alumno de primaria presuntamente amenazó a un compañero con un cúter y lo intimidó diciéndole las múltiples formas en que podría morir.
El estudiante señalado recibió una suspensión de tres días, medida que provocó inconformidad entre algunos tutores, quienes solicitaron mayores garantías de seguridad; aunque no se informó mayor avance sobre el caso o alguna medida extra contra el atacante.
Mientras tanto, el 5 de noviembre de 2025, un estudiante de 15 años fue encontrado con un arma de fuego dentro del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario número 185, en el municipio de Chietla.
El hallazgo movilizó a policías municipales y elementos de la Secretaría de Marina, quienes intervinieron para asegurar el arma tras dialogar con el joven; además de que, los profesores ya habían puesto a salvo a sus alumnos y aislaron al adolescente armado.
Entre las versiones difundidas sobre el caso estuvo la posibilidad de que el adolescente pretendiera venderla a otro compañero, aunque ese motivo no fue confirmado las autoridades, quienes en su momento aseguraron, indagarían sobre el origen del arma.
También el 3 de octubre de 2025, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) activó protocolos de seguridad luego de que se difundiera en redes sociales una amenaza contra estudiantes de Ciudad Universitaria, acompañada de imágenes de un arma de fuego y un cartucho.
Al día siguiente, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó sobre la detención de Brandon N., estudiante señalado como responsable de las amenazas a quien le aseguraron un arma de fuego durante un cateo.
Es importante señalar que este caso provocó mayor interés en la opinión pública, ya que el supuesto agresor utilizó una cuenta de Instagram como su medio para difundir los mensajes de odio y aparentemente en seguimiento a la corriente “incel” a través de foros digitales.
AAC