“Las mexicanas somos una estadística más”

Activistas exigen al presidente del Consejo de la Judicatura Federal cesar a jueces que reclasificaron el intento de feminicidio de la joven en Yucatán, quien fue golpeada por su ex pareja, un maestro de karate.

La estudiante recibió golpes severos calificados solo como lesiones y violencia familiar. (Nelly Salas)

Selene Flores

Defensoras de los derechos de las mujeres en Yucatán exigieron al Consejo de la Judicatura Federal, que preside el ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, la suspensión de los magistrados Jorge Enrique Edén Wynter García, Pablo Jesús Hernández Moreno y Didier Rolando Ramírez Canto del Tribunal Colegiado en materias penal y administrativa, por violencia institucional.

La exigencia es por el caso de Andrea Carrillo, una estudiante yucateca que en noviembre de 2018 sobrevivió a una tentativa de feminicidio a manos de su ex pareja, Cristian 'N', maestro de karate, delito que en diciembre de 2019 los juzgadores reclasificaron por el de lesiones y violencia familiar.

Cristian fue capturado en noviembre de 2018 por golpear a Andrea, estudiante de 23 años, provocándole graves lesiones en el cuerpo.

“La víctima sufrió varias fracturas debido a las patadas, puñetazos y tablazos que recibió”, recordaron.

En abril de 2019, Cristian fue vinculado a proceso por intento de feminicidio; sin embargo, en diciembre del año pasado los magistrados Wynter García, Hernández Moreno y Ramírez Canto concedieron un amparo para reclasificar el delito.

Adelaida Salazar, directora del Observatorio del Feminicidio en Yucatán, expuso que en el caso de Andrea los magistrados no respetaron el marco legal federal y ni estatal, y mucho menos, dijo, juzgaron con perspectiva de género.

“Están juzgando desde su formación y de todo lo que tienen interiorizado de una cultura machista, misógina; no se ponen los lentes de la equidad”.
“¿Cuál es el mensaje que le estamos dando a estos agresores?: ‘Yo puedo golpear; yo puedo matar, yo puedo violar, yo puedo violentar, yo puedo asesinar y no pasa nada’”.

Andrea Carrillo no puede creer que el hombre que la golpeó casi hasta provocarle la muerte, pueda estar ya con un pie fuera de la cárcel gracias a que magistrados federales determinaron reclasificar el delito.

“Su alegato es: como es karateca, él sabría cómo matarla, y como no la mató es porque, entonces, no quiso matarla”.

En sus manos sostiene las crudas fotos que le fueron tomadas en un hospital de Mérida después de la golpiza. En su cuerpo, prácticamente no había un solo espacio que no estuviera lastimado.

“Empezó con puñetazos, con patadas. Con todo lo que había en su cuarto: con un perchero de madera me empieza a golpear en la cabeza, desconectó unos cables y me empezó a dar latigazos; así fue como una hora de golpes”.

Cristian fue detenido mientras Andrea pasó varias semanas hospitalizada. “Pensé que me iba morir; veía  la sangre en el piso y decía: en qué momento me voy a desmayar”.

Andrea dice que su relación con Cristian “era muy tóxica”: él era una persona celotípica, insegura, muy agresiva, no solo con ella sino con las demás, por eso dice estar aterrada de que salga libre.

“Por esas cosas siento que las mexicanas no denunciamos y preferimos quedarnos calladas. Somos una estadística más”.

ledz

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