Las capturas de conversaciones entre Julio César Jasso y el personal de un hotel cercano a la Zona Arqueológica de Teotihuacán abren una nueva línea sobre la planeación del ataque: la logística ya estaba en marcha semanas antes.
En los mensajes —obtenidos por Canal 6— se observa que el agresor solicitó una habitación individual desde antes del 18 de febrero. La petición, en apariencia rutinaria, cobra otro peso a la luz de los hechos: permite inferir que, al menos desde esa fecha, ya contemplaba organizar su estancia con un objetivo específico.
La reservación fue fijada del 8 al 20 de abril, con un costo de 7 mil 800 pesos, pagados en efectivo. Es en ese periodo —y no en febrero, cuando ocurrieron los intercambios— cuando finalmente se concretó el ataque.
El cruce entre fechas y conversaciones sugiere que no se trató de una decisión improvisada, sino de un proceso que incluyó previsión, desplazamiento y permanencia en la zona.
Un ataque planeado: recorridos previos y estancia en hoteles cercanos
Las primeras investigaciones apuntan a que Julio César Jasso Ramírez actuó solo y preparó el ataque con antelación. De acuerdo con autoridades del Estado de México, el agresor habría visitado en diversas ocasiones la zona arqueológica antes del día del tiroteo.
También se hospedó previamente en hoteles aledaños, lo que refuerza la hipótesis de reconocimiento del terreno. El día del ataque, sometió a un grupo de turistas en las inmediaciones de la Pirámide de la Luna, donde posteriormente disparó mientras los amenazaba.
El arma utilizada fue identificada como un modelo Smith & Wesson de 1968, difícil de rastrear por su antigüedad. Además, portaba 58 cartuchos útiles que no fueron utilizados.
El perfil del agresor: aislamiento, simulación y narrativa violenta
La Fiscalía estatal señaló que el agresor presentaba un trastorno de personalidad asociado con la imitación de actos violentos, conocido como perfil copycat, vinculado a casos como la masacre de Columbine en 1999.
Personas que lo conocieron lo describen como alguien problemático, con conductas atípicas como fingir un acento extranjero. Durante su estancia en una casa de estudiantes en la alcaldía Gustavo A. Madero, llamó la atención por hablar como si fuera español, pese a ser originario de Guerrero.
Según su acta de nacimiento, Julio César Jasso nació el 9 de septiembre de 1998 en Iztacalco, Ciudad de México, y posteriormente se trasladó a Tlapa, Guerrero, desde donde habría viajado para ejecutar el ataque.
Uno de los testimonios recabados resume la percepción sobre su comportamiento: más que un móvil claro, se trataba de una condición que, bajo ciertas circunstancias, podía derivar en violencia extrema.