A lo largo de la codiciada Ruta del Pacífico se ubica un territorio que, a través de los años, diversos grupos criminales han buscado controlar: Michoacán. Ya sea por su tierra fértil, los caminos escurridizos de sus montañas o por poseer uno de los puertos marítimos más importantes del país, el control del estado ha sido crucial para organizaciones delictivas que vieron en el tráfico de drogas una oportunidad de negocio, incluyendo al Cártel de Sinaloa.
Si bien a inicios de los 2000 la organización delictiva fundada por Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada logró contar con una notoria presencia en el algunos municipios michoacanos, años más tarde su presencia se fue desdibujando del paisaje criminal de la entidad.
En contraparte, en Michoacán comenzaron a ganar protagonismo organizaciones criminales locales, tal fue el caso de la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios, pero también algunas foráneas como Los Zetas y posteriormente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Al tiempo que dicho tablero criminal se reacomodaba su sumaba otro actor: las autodefensas.
Hasta 2025, de acuerdo con el informe anual de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), el Cártel de Sinaloa contaba con una presencia notoria en nueve estados del noroeste del país, así como en seis del sureste y dos más de la zona centro.
Además de señalar que en Jalisco no contaban con presencia, en el mapeo de la agencia antidrogas Michoacán se coloreó de un rojo tenue, lo cual indica que aunque el Cártel de Sinaloa tiene presencia en el estado, ésta no es significativa.
Si bien dicho informe de la DEA fue publicado un año después del estallido de la disputa entre Los Chapitos y Los Mayos -las dos facciones más poderosas del Cártel de Sinaloa-, actualmente los golpes que ha recibido el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) derivado de operativos del Gabinete de Seguridad se perfilan a modificar, nuevamente, el panorama criminal del país, incluyendo el de aquel estado en donde el Cártel de Sinaloa ha buscado avanzar.
Nacho Coronel: el delegado del Cártel de Sinaloa en Michoacán
Tras la primera fuga de Joaquín El Chapo Guzmán del penal de Puente Grande en Jalisco, el Cártel de Sinaloa se dio a la tarea de alinear bajo su dirección a organizaciones de grandes alcances operativos como el Cártel de los Beltrán Leyva, pero también a diversos grupos criminales locales que operaban en los estados que conforman la Ruta del Pacífico tal fue el caso del Cártel del Milenio en Michoacán o el de los hermanos Amezcua en Colima.
Aquel conglomerado fue conocido en el hampa mexicano como La Federación y, además de los fundadores del también llamado Cártel del Pacífico, destacó otro líder criminal como su artífice: Ignacio Nacho Coronel Villarreal.
Conocido también como Nachito o El Ingeniero, las imprecisiones sobre su lugar de nacimiento abundan. Mientras que el Departamento de Estado lo ubica en Veracruz, reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) lo hacen en Durango. Independientemente de este dato, de lo se tiene certeza es de que nació un primero de febrero de 1954 y de que dio los primeros pasos de su trayectoria criminal en el Cártel de Juárez que encabezaba Amado Carrillo Fuentes.
Tras la misteriosa muerte del también llamado Señor de los Cielos, Nacho Coronel se sumó al Cártel de Sinaloa, en donde se le encomendó una misión crucial: el control de Michoacán, Jalisco, Nayarit y Colima. ¿El objetivo? Garantizar la llegada y tránsito de cargamentos de cocaína por la llamada Ruta del Pacífico.
"Ignacio Coronel-Villareal, también conocido como Nacho Coronel, fue responsable del transporte de varias toneladas de cocaína a través de embarcaciones pesqueras desde Colombia a México y de allí a Texas y Arizona durante los últimos diez años", refirió el Departamento de Estado sobre el aliado de El Chapo y El Mayo.
Con su delegado en la zona, el Cártel de Sinaloa no sólo acaparó influencia en un territorio que también era codiciado por sus rivales del Cártel del Golfo sino que también potenciaron su poderío al incursionar en un negocio, hasta entonces, poco explorado en el país: las metanfetaminas.
Si bien los hermanos Amezcua en Colima ya habían sentado las bases para obtener los precursores químicos y los centros de producción de dicha droga sintética, fue bajo la coordinación de Nacho Coronel que el negocio se expandió a tal punto de que llegó a ser conocido como el “Rey del Cristal” .
Ignacio Coronel Villarreal fue el engranaje que hacia funcionar la maquinaria del Cártel de Sinaloa en Michoacán, Jalisco, Nayarit y Colima, no obstante, la ruptura entre la organización delictiva con el Cártel de los Beltrán Leyva, así como la captura de Óscar Nava Valencia, alias El Lobo, presagiaron su caída.
Fue en julio de 2010 cuando la Secretaría de la Defensa informó que, derivado de un intenso trabajo de inteligencia militar, durante un operativo en Guadalajara, Jalisco que tenía como objetivo su aprehensión, Nacho Coronel murió abatido.
"NACHO CORONEL, intentó evadir la acción agrediendo al personal militar con arma de fuego, causando la muerte de un militar e hiriendo a otro más, por lo que al repeler la citada agresión falleció el referido capo", precisó la dependencia.
El vacío que dejó el liderazgo del socio de El Chapo y El Mayo en la zona fue rápidamente acaparado por Los Torcidos, una escisión que surgió del Cártel del Milenio que, comandados por Rubén Oseguera Cervantes y Erick Valencia Salazar, se apoyaron del Cártel de Sinaloa para expulsar a Los Zetas de Michoacán.
Ese mismo grupo terminaría por convertise en elCártel Jalisco Nueva Generación , una organización delictiva que, una vez consolidado su poderío, terminó por combatir también al Cártel de Sinaloa para desdibujar su influencia en dichos estados.
Con lo que no contó la organización delictiva fundada por El Mencho fue que los grupos locales y algunos de autodefensas sumarían fuerzas para frenar su avance en el codiciado estado. A dicha unión actualmente se le conoce como Cárteles Unidos.
Si bien en los últimos años no ha trascendido algún líder o delegado notorio del cártel sinaloense en la región, el analista en seguridad David Saucedo compartió en entrevista con MILENIO que su presencia se relaciona al apoyo financiero y de recursos que la organización de El Chapo y El Mayo han brindado a Cárteles Unidos para combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual por sus dimensiones se convirtió en su principal rival en distintas zonas del país.
Aunque ese fue el panorama durante al menos la última década, en lo que va de 2026 el también llamado cártel de las cuatro letras atravesó dos golpes que se perfilan a reacomodar, nuevamente, el tablero criminal del país. El primero ocurrió en febrero cuando fuerzas federales lograron el arresto del Rubén Oseguera Cervantes en Tapalpa, Jalisco. Según refirió la versión oficial, El Mencho falleció en su traslado a la Ciudad de México derivado de las heridas que presentó tras el enfrentamiento de su cuerpo de seguridad con autoridades.
Antes de que en la organización delictiva se tuviera claro un sucesor, llegó el segundo golpe: la caída de Audias Flores Silva. El también llamado Jardinero fue arrestado la tarde del 27 de abril en Nayarit por elementos de la Secretaría de Marina (Semar).
No se trató de una diligencia menor sino de una que cimbró la estructura y poderío del Cártel Jalisco Nueva Generación toda vez que, además de jefe de seguridad de El Mencho, Audias Flores Silva se desempeñaba también como un líder regional cuya influencia se extendía por Zacatecas, Guerrero, Nayarit, Jalisco y Michoacán.
El vacío que dejó su arresto en la filas, no sólo presagia el ascenso de algún posible sucesor sino que también ha abierto la puerta para que el Cártel de Sinaloa avance posiciones en Michoacán, un estado en donde busca recuperar la influencia que algún día tuvo gracias a Nacho Coronel.
El avance de las Flechas MZ
Días después del arresto del Jardinero, habitantes de Zitácuaro en Michoacán vieron desfilar por sus comunidades camionetas blindadas y sin placas cuyo único distintivo era un parche en el que se lee Operativa MZ. La escena fue descrita por testigos de la zona al periodista Óscar Balderas en una reciente entrega para MILENIO.
Según refieren, el violento brazo armado de Los Mayos del Cártel de Sinaloa aprovechó la desestabilización que atraviesa el Cártel Jalisco Nueva Generación para adentrarse nuevamente al poblado cuyo jefe de plaza es conocido bajo el alias de El Arbitro y quien, se presume, es sobrino de Heraclio Martínez, alias Tío Lako, uno de los jefes más notorios del CJNG en Michoacán.
Si bien los testimonios recopilados por el citado periodista no ubican a ningún liderazgo por parte de las Flechas MZ, las jornadas de violencia y los casos de desapariciones que se han reportado en Zitácuaro advierten una alternancia criminal que ha comenzado a encender las alertas tanto de sus pobladores como de autoridades.
“En Michoacán, como siempre nos pasa, vivimos los cambios de los cárteles. Somos un estado que es un laboratorio. Y pedimos ayuda desde Zitácuaro, porque estamos en una situación crítica”, dijo un testigo al periodista Óscar Balderas.
Los primeros destellos del avance de las Flechas MZ revelan la intención que la facción de Los Mayos tiene de hacerse del control de territorios que anteriormente se encontraban bajo influencia de sus rivales, incluido aquel estado clave en donde, pese a su poderío, el Cártel de Sinaloa no pudo consolidarse como fuerza criminal hegemónica: Michoacán.
ATJ