En los municipios de Camargo y Díaz Ordaz, parte de la llamada Frontera Chica de Tamaulipas, grupos criminales han empezado a ordenar, bajo amenazas a los negocios locales, a quién pueden o no vender sus mercancías u ofrecer sus servicios.
En esta zona, identificada por la investigación de MILENIO como de influencia del Cártel Jalisco Nueva Generación, la policía no solo enfrenta balas; enfrenta el hambre y el aislamiento.
La noticia no llegó por un radio oficial, sino por el susurro de una trabajadora local: “Buenas tardes, oficial. Avise a todos sus compañeros que por el momento no les podré lavar; me visitaron ‘los señores’, vinieron a decirme que no los quieren aquí cerca”.
Camargo y la Frontera Chica, territorio bajo presión criminal
El municipio de Camargo es una ciudad pequeña con una población de aproximadamente 16 mil habitantes. Colinda al norte con el estado de Texas y forma parte de la zona conocida como Frontera Chica, integrada además por los municipios de Díaz Ordaz, Miguel Alemán, Mier y Guerrero: poblados pequeños, pero de los que más han resentido la presencia de la delincuencia organizada y sus embates. En algunos de ellos, todavía hasta 2024, había quejas por el desplazamiento de pobladores provocado por los grupos delictivos.
Justo en Camargo se construyó una nueva delegación de la Secretaría de Seguridad Pública: un complejo donde descansan los policías que cubren estas cinco zonas de Tamaulipas. Prácticamente es su casa durante los 25 días que trabajan de corrido cada mes, para luego salir cinco días de descanso.
Bloqueos tras la muerte del líder criminal
El domingo 22 de febrero, la mayor parte de los 36 bloqueos realizados en apoyo al Cártel Jalisco Nueva Generación, luego de que su líder Nemesio Oseguera Cervantes muriera durante un operativo para su captura, ocurrieron justamente entre Reynosa y Camargo, municipios separados por poco más de una hora de distancia y unidos por la Carretera Nacional México 2, mejor conocida como “La Ribereña”.
La zona es dominada, según autoridades federales, por una facción del Cártel del Golfo liderada por César Morfín Morfín, alias “Primito”, uno de los principales dirigentes del grupo delictivo “Los Metros”, que domina Reynosa y con quienes presuntamente rompió en 2023. Apenas en mayo de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) lo sancionó como líder de una célula del CJNG en Tamaulipas.
Ataques, decomisos y represalias
El lunes 23 de febrero, un grupo delictivo intentó dañar las cámaras del C5 en Camargo y Díaz Ordaz. De acuerdo con elementos de seguridad de ambas coordinaciones, la reacción policial impidió la acción y derivó en un decomiso: cuatro camionetas, 40 ponchallantas, un arma larga con cargador insertado y 25 cartuchos útiles, así como cinco bolsas de plástico con hierba seca con características de la marihuana, con un peso aproximado de 50 kilogramos, localizadas en un domicilio de Díaz Ordaz.
A cambio, la Guardia Estatal recibió dos ataques armados el 24 de febrero en el ejido Comales, en Camargo; uno de ellos con drones cargados con explosivos, que dejó a un elemento herido.
El bloqueo civil impuesto a la policía
Al día siguiente, la advertencia volvió a llegar por WhatsApp: “Buenas tardes, oficial. Avise a sus compañeros que por el momento no les podré lavar. Me visitaron ‘los señores’ y me dijeron que no los quieren aquí cerca”.
Con esa frase, los elementos de la Guardia Estatal comprendieron la nueva realidad: el crimen organizado impuso un bloqueo civil. La orden fue clara: prohibido dar servicio a la policía.
“No les podemos dar servicio ni de comer, vinieron a decirme”, explicó por mensaje otra persona que preparaba alimentos para algunos efectivos. La situación se confirmó cuando intentaron cargar gasolina en una estación de Díaz Ordaz y les negaron el servicio. Según el encargado, la delincuencia amenazó con quemar los negocios que auxiliaran a la Guardia Estatal.
Cocinar, lavar y abastecerse por cuenta propia
Elementos de seguridad señalaron a MILENIO que los mandos están enterados de la situación. La decisión fue improvisar un área para cocinar en las barandillas, con el fin de alimentar a los policías encargados de los patrullajes en ambos municipios, además de comprar despensa para preparar sus propios alimentos. Todos los días, también deben desplazarse hasta Reynosa —a poco más de una hora— para cargar gasolina, adquirir víveres y conseguir otros servicios.
El comercio local, otro afectado
Paradójicamente, el comercio local es el segundo gran afectado. Los agentes, al vivir lejos de sus hogares, generaban una derrama económica constante mediante tres comidas diarias y servicios de mantenimiento. Hoy, ese flujo de efectivo se extinguió bajo el peso del miedo.
“Lo que nos parece mal es que las autoridades no puedan intervenir para acabar con el bloqueo. No es la primera vez que nos hacen eso; yo estuve aquí en 2018 y también nos hicieron lo mismo, pero entonces los comerciantes se organizaron y retiraron la prohibición, porque decían que en un pueblo pequeño dar de comer, lavar o reparar uniformes de los policías es una ayuda para los locales”, relató un Guardia Estatal con años dentro de la corporación.
Silencio oficial y antecedentes en Nuevo Laredo
Hasta ahora, de manera oficial, la Secretaría de Seguridad Pública no ha reconocido la situación; solo ha señalado que existen versiones extraoficiales que no son ciertas. No obstante, policías destacados en Camargo y Díaz Ordaz han compartido los mensajes enviados por residentes y comerciantes que antes les brindaban servicios.
Un antecedente similar ocurrió en 2019, en Nuevo Laredo, donde el terror impuesto por el Cártel del Noreste y su “Tropa del Infierno” derivó en al menos seis enfrentamientos armados en pocas semanas.
La crisis obligó a Seguridad Pública de Tamaulipas a enviar al menos 100 policías estatales como refuerzo. Fabián estaba de guardia en Ciudad Victoria cuando recibió la orden de trasladarse, junto con otros 99 compañeros, a Nuevo Laredo.
Gasolineras clausuradas por negar servicio
Por seguridad, los policías no fueron alojados en las instalaciones de la entonces Policía Estatal, sino en el Decimosexto Regimiento de Caballería Motorizada de la Secretaría de la Defensa Nacional, bajo coordinación militar.
“No nos dejaban salir para nada, solo para patrullar”, recuerda Fabián. Cuando intentaban comprar alimentos, nadie quería atenderlos.
La situación escaló cuando gasolineras negaron el servicio tanto a patrullas de la Policía Estatal como al Ejército Mexicano. El 11 de septiembre de 2019, la Procuraduría Federal del Consumidor, con apoyo del Ejército, clausuró 12 gasolineras en Nuevo Laredo; nueve de ellas fueron señaladas por prácticas de discriminación al negar servicio a fuerzas de seguridad.
Los empresarios del ramo expresaron su inconformidad, al considerar que pagaron justos por pecadores, luego de que el gobierno estatal del entonces mandatario panista Francisco García Cabeza de Vaca promoviera la queja que derivó en las inspecciones.
Tensión latente en la frontera norte
Por ahora, solo Camargo y Díaz Ordaz reportan este tipo de presiones directas contra sus policías. Sin embargo, en toda la frontera norte de Tamaulipas persiste una tensión contenida, tras los bloqueos del domingo 22 de febrero y la detención de un líder delictivo en Matamoros.
En Reynosa, se desplegó un operativo especial miércoles por la noche y jueves, tras reportes al 911 sobre intentos de cierre de negocios y presencia de delincuentes en zonas comerciales.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública, la Guardia Estatal activó protocolos preventivos de vigilancia y mantuvo coordinación interinstitucional para evitar alteraciones al orden.
Estas acciones forman parte del programa Reynosa Segura, que prioriza la vigilancia preventiva para garantizar la seguridad de clientes y trabajadores de establecimientos comerciales.
JETL