En una ciudad tan movida, diversa y compleja como la Ciudad de México, la confianza entre autoridades y ciudadanía no se da por sentada, sino que se construye.
Por eso, desde el pasado 11 de junio de 2025, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) puso sobre la mesa un nuevo Código de Conducta — publicado en la Gaceta Oficial — que fija las reglas éticas y de comportamiento para todas las personas servidoras públicas que forman parte de esta dependencia.
Aunque el documento está dirigido principalmente a policías y personal administrativo, su alcance es mucho más amplio, ya que impacta directamente en la forma en que la ciudadanía es atendida, protegida y escuchada.
¿De qué va este Código y por qué debería importarnos?
El Código de Conducta aplica a todas las personas servidoras públicas de la SSC, es decir, a cualquiera que desempeñe un empleo, cargo o comisión dentro de la institución. Su objetivo es claro, promover un comportamiento ético, alineado con la legalidad, el respeto a los derechos humanos y el interés público.
En pocas palabras, busca que quien porta un uniforme o trabaja desde una oficina haga bien su chamba y no se pase de listo.
Principios que no son discurso, son obligación
El documento se sostiene en 14 principios rectores, entre los que destacan legalidad, honradez, imparcialidad, transparencia y rendición de cuentas. Estos principios obligan a las y los servidores públicos a actuar sin corrupción, sin favoritismos y con total apego a la ley.
También se subraya la eficiencia y eficacia, algo que en una ciudad como esta se traduce en trámites más ágiles, mejor atención y uso responsable de los recursos públicos (sí, también patrullas y oficinas).
Valores que aterrizan en la calle
Además de los principios, el Código establece valores clave como el respeto, igualdad, no discriminación, equidad de género y el respeto irrestricto a los derechos humanos. Esto significa que nadie debe ser tratado distinto por su apariencia, género, edad, barrio, idioma o condición social.
Un recordatorio importante en una ciudad donde convivimos millones de personas todos los días.
Reglas claras contra abusos y malas prácticas
El Código también pone lupa en temas sensibles como:
- Manejo de información pública
- Trámites y servicios
- Programas gubernamentales
- Contrataciones y recursos humanos
- Uso de bienes públicos (vehículos, inmuebles, equipo)
Se prohíbe explícitamente: recibir dádivas, retrasar trámites a propósito, discriminar, usar recursos oficiales para fines personales o acomodar a personas sin perfil. Todo eso que la gente suele reclamar, aquí queda por escrito como faltas sancionables.
¿Y si alguien no cumple?
Para eso están dos instancias clave:
- El Comité de Ética, que recibe denuncias y busca mejorar el clima institucional.
- El Órgano Interno de Control, encargado de investigar, sancionar y, si es necesario, dar aviso a las autoridades competentes cuando hay indicios de delito.
Un paso hacia una ciudad más justa
Este Código de Conducta no es solo un trámite administrativo. Es una herramienta para elevar el estándar del servicio público y para que la ciudadanía tenga claro qué puede exigir y cómo defenderse ante abusos.
En una ciudad tan intensa como la CdMx, contar con reglas claras no es lujo, es necesidad. Ahora el reto está en que el Código no se quede en papel y se cumpla en la calle, en las oficinas y en cada interacción con la gente. Porque La SSC recuerda que en esta ciudad, "la seguridad también se construye con ética".
CHZ