Un juez federal dictó auto de formal prisión contra Ana Paulina Dávila Carrillo, presunta integrante de la organización Defensores de Cristo, la cual captaba a personas de distintas nacionalidades para explotarlas laboralmente y mantenerlas en esclavitud.
De acuerdo con la investigación de la Fiscalía General de la República (FGR), en 2010, la procesada, junto con otras personas, algunas ya sentenciadas, mediante cursos presenciales y vía internet, captaba a personas de distintas nacionalidades para incorporarlas a su organización.
Modus operandi de la imputada
Una vez que ingresaban, solicitaban donaciones o pagos a cambio de supuestos milagros y sanaciones.
El agente del Ministerio Público Federal descubrió que las víctimas eran explotadas laboralmente y mantenidas en esclavitud y condiciones insalubres.
Hace unos días, elementos de la Policía Federal Ministerial, adscritos a la Fiscalía Especializada en Delitos de Violencia contra las Mujeres, Grupos en Situación de Vulnerabilidad y Trata de Personas (Fevimtra) cumplimentaron una orden de aprehensión contra Ana, por su posible participación en el delito de trata de personas con fines de esclavitud.
Después, el juez Segundo de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en Tamaulipas dictó auto de formal prisión, por lo que quedó recluida en el Centro Federal de Readaptación Social No. 16 “CPS Femenil Morelos”.
Otros acusados de trata de personas de los Defensores de Cristo
En 2026, un juez federal sentenció a seis años de prisión y 500 días de multa a dos integrantes de la organización religiosa Defensores de Cristo, quienes se dedicaban a la trata de personas.
La Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas de la entonces Procuraduría General de la República (PGR) acusó a los sentenciados de aprovecharse de la vulnerabilidad de una persona para obligarla a trabajar ofreciendo cursos, que serían supuestamente impartidos por los Defensores de Cristo.
Sin embargo, sólo utilizaban a esta persona para atraer o "enganchar" a más víctimas. A las mujeres se les asignaban actividades, en las que el trato era inhumano y deplorable, todo esto con el fin de obtener beneficios económicos.
RM