M+.- En febrero de 2025, Donald Trump designó al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como organizaciones terroristas extranjeras, y en diciembre de ese año firmó una orden ejecutiva en la que declaró al fentanilo arma de destrucción masiva.
Para enero de 2026 presumía, en una entrevista con Fox News, que su gobierno había noqueado a los cárteles.
Sin embargo, una revisión de MILENIO de los propios datos oficiales revela que una historia muy diferente se cuenta sobre las metanfetaminas.
Estadísticas de los decomisos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) exhiben que, a pesar de los esfuerzos, las autoridades estadunidenses no han podido con el tráfico de esa droga.
En 2024, el último año de la administración de Joe Biden, incautaron en los puertos fronterizos con México 64.9 toneladas de metanfetamina, mientras que en 2025, con el aparato antidrogas de Trump y ya en marcha durante casi todo el año, la cifra subió a 78.9 toneladas, un incremento de 21.6 por ciento.
En los primeros cinco meses del 2026, el decomiso acumulado ya es de 27.7 toneladas; es decir, que esta tendencia desmentiría el discurso de una ofensiva que estaría asfixiando el flujo en su segundo año de gobierno.
La propia Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito señala en su Informe Mundial sobre las Drogas 2026 que los cárteles mexicanos siguen siendo los principales proveedores de metanfetamina en Norteamérica.
La agencia antidrogas estadunidense, la DEA, ha sido igual de directa: desde su Informe Nacional de Amenazas de Drogas 2024 aseguró que prácticamente toda la metanfetamina que se vende hoy en el país se fabrica en México.
La edición 2025 confirma que los cárteles de Sinaloa y de Jalisco producen la droga en laboratorios clandestinos mexicanos, y que la pureza del psicoestimulante decomisado llegó a un récord de casi 97 por ciento en 2025.
De las cocinas caseras a los superlaboratorios
Que Estados Unidos dependa hoy de la metanfetamina mexicana no es un fenómeno reciente. De hecho, tiene su origen en una decisión del propio Congreso estadunidense, dos décadas atrás.
En 2005, Washington aprobó la Ley de Combate a la Epidemia de Metanfetamina, que puso restricciones estrictas a la venta de pseudoefedrina, el químico base para fabricar la droga, en farmacias y tiendas de todo el país.
El efecto fue inmediato sobre la producción casera, pues, según reportes históricos de la DEA, en 2004, se desmantelaron 23 mil 700 laboratorios clandestinos de metanfetamina dentro de Estados Unidos. Para 2023, esa cifra se había desplomado a apenas 60, de acuerdo con el Informe Nacional de Amenazas de Drogas 2024 de la propia DEA.
Los cárteles mexicanos absorbieron la demanda con laboratorios industriales, los llamados superlaboratorios, capaces de producir cientos de kilos al mes sin depender de la pseudoefedrina regulada, gracias al método P2P (fenil-2-propanona), que usa precursores menos controlados.
El resultado, dijo la DEA, es que la metanfetamina mexicana es hoy más pura y más potente que la de hace 20 años. En 2025, la pureza promedio de las muestras decomisadas y analizadas por la agencia llegó a casi 97 por ciento, un récord histórico.
Discursos no coinciden con las cifras récord
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) presume cada mes decomisos históricos. En un solo fin de semana de junio de 2026, oficiales en Laredo aseguraron más de 72.3 millones de dólares en metanfetamina en dos operativos distintos, uno de ellos con más de tres toneladas ocultas en un tráiler que llevaba manifiesto de polipropileno.
Días antes, en la misma aduana, otro cargamento arrojó decomisos por 10.1 millones de dólares.
La propia CBP reconoció en un comunicado de mayo que los decomisos de metanfetamina subieron 63 por ciento en abril de 2026 respecto del mes anterior, y que el total de droga incautada en lo que va del año fiscal (que allá corre de octubre a septiembre) supera en 61 por ciento lo asegurado en el mismo periodo de 2024.
La agencia lo presenta como prueba de eficacia, pero, leído de otra manera, también describe un mercado que sigue moviendo volúmenes mayores por los mismos cruces fronterizos que Trump juró cerrar.
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) llegó a una conclusión parecida en su Informe Mundial sobre las Drogas 2026, presentado el mes pasado.
El organismo advierte que la metanfetamina fabricada en la región ya no solo va a Estados Unidos, sino que, en lugar de replegarse, cruza el océano Pacífico hacia nuevos mercados del otro lado del mundo.
Los juicios no frenan a los cárteles
Y vaya que el aparato judicial estadunidense ha golpeado nombres de peso. En febrero de 2026, la Fiscalía de San Diego acusó a René Arzate García, La Rana, jefe de plaza del Cártel de Sinaloa en Tijuana, de narcoterrorismo por traficar fentanilo, cocaína y metanfetamina.
En abril, un gran jurado de Nueva York imputó al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve funcionarios estatales por presuntamente proteger cargamentos de metanfetamina, fentanilo, cocaína y heroína del cártel a cambio de millones de dólares.
Rocha Moya rechazó los cargos y los calificó de una “estrategia perversa” para violar el orden constitucional.
La presidenta Claudia Sheinbaum, por su parte, cuestionó la legitimidad de las imputaciones y dijo que, ante la falta de evidencia clara, su objetivo parecía político.
En Carolina del Norte, un operador local ligado al CJNG fue sentenciado en junio a más de 21 años de prisión por distribuir metanfetamina, fentanilo y heroína. Un mes antes, otro mando del Cártel de Sinaloa recibió 28 años por los mismos delitos.
EU deja de lado las metanfetaminas
La DEA presume en su balance anual casi mil 300 arrestos tan sólo en agosto y septiembre de 2025 contra las dos organizaciones que dominan el mercado del fentanilo, además de la extradición de decenas de fugitivos, entre ellos Rafael Caro Quintero.
Parece que han concentrado todos sus esfuerzos en el fentanilo y pocos de esos golpes se dirigen a revertir la curva de decomisos de metanfetamina.
La propia UNODC lo confirma en el capítulo regional de su Informe Mundial sobre las Drogas 2026: en Norteamérica, dice, “el mercado de la metanfetamina se ha estabilizado en niveles altos” y la mayor parte de lo que se fabrica en la región se queda para consumirse ahí mismo, es decir, en Estados Unidos, Canadá y México.
El reporte agrega que el tratamiento por consumo de metanfetamina creció con fuerza en la última década en Norteamérica, y “más recientemente en México”. Ni las designaciones de terrorismo ni los operativos contra capos han logrado sacar a la droga mexicana de ese lugar fijo en el mercado estadunidense.
Ian Vásquez, del Cato Institute, lo resumió después de la muerte en febrero del líder del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, en un operativo militar en Jalisco que la Casa Blanca celebró como un triunfo.
Con el paso de los años, dijo Vásquez, no se observa ninguna reducción sostenida en el flujo de droga hacia Estados Unidos, porque siempre habrá un incentivo económico para que otro grupo tome el lugar que deja el capturado o el abatido.
Fact checking: JRH
RM