A Sofía se le enrasan los ojos al recordar a su hermana Rosa Aidé. Un sentimiento de tristeza e impotencia la inunda, pero también el coraje, la indignación... el temor.
A su mente llega el momento en el que, la mañana del viernes, le llamaron para informarle que su hermana estaba grave en un hospital particular de San Nicolás, tras sufrir al menos siete heridas causadas con un machete.
"Yo me enteré por una llamada desconocida, que me dijeron que mi hermana estaba en el hospital Nogalar. Que no localizaban a sus hijos. Fue todo lo que me dijeron. Me colgaron", comentó Sofía Mendoza hermana de la víctima.
Fue un ataque directo, mortal con premeditación, alevosía y ventaja, contra Rosa Aidé Mendoza Sifuentes, de 45 años.
El presunto responsable: su propio esposo, Juventino, de 50.
"Sí, fue directo, porque mi hermana iba a esperar a la parada del camión. La tomó por la espalda y ella no se percató de que él iba atrás", señaló el ama de casa.
Luego de que, durante las últimas dos o tres semanas sufrió acoso constante, malos tratos y hasta golpizas, el jueves, Rosa Aidé decidió alejarse de su hogar, en la colonia Paraje San José, de García, y se dirigió a la casa de sus hermanos, en la colonia Los Altos, de Monterrey.
Esa noche se fue a su trabajo, en una jabonera de la avenida República Mexicana y vía a Matamoros, en San Nicolás.
El sujeto la esperó para atacar.
"Hasta que llegó el momento que la golpeó, hace como 15 días. Ella dijo que la había golpeado. Le habló a la patrulla, pero la patrulla no hizo nada. El policía dijo que no podían hacer nada, porque ya no tenía sangre. El error de ella fue haberse lavado la cara y haberse cambiado", agregó.
Juventino y Rosa Aidé tuvieron tres hijos, y tenían ya dos nietos pequeños.
Ella siempre sufrió de violencia de parte de su marido, originario de Tampico, Tamaulipas, y donde supuestamente cometió un crimen hace más de 30 años, sin que pagara por su delito.
Los familiares de Rosa Aidé exigen justicia, y les piden a las autoridades reforzar la búsqueda del sospechoso, pues en algún momento ellos también fueron amenazados.
"Pues lo que queremos es respuesta. Que lo encuentren lo más rápido posible, porque ella, antes de que pasara eso, me comentó que también nosotros corremos riesgos, como hermanos de ella", expresó Sofía.
"(Juventino) Es una persona muy peligrosa, y lo que hizo no tiene nombre. Es el mayor delito que puede cometer un individuo así", aseveró, por su parte, Juan Manuel, también hermano de la mujer ultimada con arma punzocortante.
El ama de casa y obrera de la empresa jabonera será recordada siempre con cariño y gratitud.
"Muy amorosa. Ella trabajó por sus hijos... por sus nietos. Eso sí: Que quede muy claro: ella no le fue infiel a él, porque eso sí lo están comentando mucho, que a lo mejor fue infidelidad, y no es así", detalló la hermana.
Los deudos piden también el apoyo de la comunidad y de las instituciones para solventar los gastos funerarios, pues son personas de escasos recursos económicos.
"Pagar el hospital, que es privado, y muchas cosas, que ahorita no tengo ni cabeza para estar pensando. Hay muchas necesidades... sí".
El apoyo para esta familia se puede hacer llegar al número de cuenta:
5428-7801-2551-5247
De Mercado Pago
Esmeralda Zurita Mendoza
Sobrina de Rosa Aidé
Hombre asesina a su esposa tras atacarla con un machete afuera de su trabajo en San Nicolás
Rosa Aidé de 44 años, falleció en un hospital privado luego de ser atacada con un objeto punzocortante por su esposo al exterior de su trabajo en San Nicolás.
El ataque ocurrió al exterior de una fábrica de jabones sobre la avenida República Mexicana, justo cuando la mujer concluía su turno laboral nocturno y se disponía a regresar a su domicilio en la colonia Parajes San José, en el municipio de García
Trascendió que Rosa Aidé ya había presentado una denuncia previa por violencia familiar ante las autoridades en un intento por detener a Juventino "N", de 50 años
La víctima fue ayudada por personas que fueron testigos de la agresión y fue llevada a un hospital cercano, donde momentos más tarde, falleció.
ecl