La Fiscalía General de Justicia de Nuevo León, a casi una semana del feminicidio de una joven en la colonia Central en el municipio de Monterrey, mantiene bajo reserva los avances del caso y sin confirmar la identidad del presunto responsable.
El fiscal general Javier Flores Saldívar informó que el cateo realizado en el edificio donde ocurrió el crimen tiene como objetivo recabar datos de prueba para integrar la carpeta de investigación, sin detallar resultados concretos.
“Pues el objeto es obtener datos de prueba para justificar e integrar en debida forma la carpeta”, declaró.
Sobre versiones que señalan a la ex pareja de la víctima como posible sospechoso, el funcionario evitó confirmar esta línea y se limitó a señalar que se trata de información reservada.
“Son actos reservados que tenemos, pero pronto tendremos novedades”, dijo.
Asimismo, descartó profundizar en señalamientos sobre presuntas actividades irregulares en el inmueble, al insistir en que la indagatoria está centrada en el homicidio.
“Tenemos más que todo la investigación del homicidio”, puntualizó.
¿Qué fue lo que ocurrió?
Una joven fue encontrada sin vida y con diversos signos de violencia dentro del cuarto que rentaba en un edificio de departamentos de la colonia Central
El incidente fue reportado en el segundo nivel de un edificio de departamentos ubicado en la avenida Rodrigo Gómez, entre Río Magallanes y Río Topo Chico, en el mencionado asentamiento del norte de la ciudad.
La víctima fue identificada solamente con el nombre de Liz, de entre 25 y 30 años, de complexión media, tez blanca, 1.60 de estatura y cabello corto.
Ella trabajaba como empleada doméstica en una casa, donde hacía la limpieza y cuidaba de unos niños, pero no se precisó el sitio.
Fue el encargado del inmueble, Jonathan, de 32 años, quien efectuó el hallazgo alrededor de las 23:00 horas del jueves, cuando se disponía a entregarle un ventilador a la joven.
Ella solía quedarse a dormir allí solamente los miércoles y los sábados por la noche, y le pareció extraño al encargado que ya en pleno jueves estuvieran las luces y aparatos encendidos dentro del cuarto.
Empujó la puerta y la observó sobre la cama, bocarriba y con aparentes manchas de sangre en la cara a la altura de la boca.
nrm