• Nuevos métodos de exorcismo para enfrentar al 'demonio' en tiempos de IA

  • La IA es considerada una nueva frontera que favorece el nacimiento de nuevos instrumentos mágico-operativos
Mario Osorio
Roma /

M+.- El demonio o “príncipe de este mundo” es muy hábil en hacer creer que no existe y, en cambio, en la sociedad contemporánea se manifiesta también a través de los nuevos instrumentos tecnológicos y de la Inteligencia Artificial (IA), según los organizadores de la XX edición del Curso de Formación Académica sobre el Exorcismo y la Oración de Liberación.

La IA es considerada una nueva frontera que favorece el nacimiento de nuevos instrumentos mágico-operativos, el desarrollo de técnicas inéditas de adivinación, gracias a los algoritmos que permiten recoger datos personales, según la investigadora Beatrice Ugolini, criminóloga que participó en una de las mesas del curso, que se desarrolla en Roma desde el 11 de mayo y hasta este viernes 15.

Todo ello tiene que ver con lo que algunos expertos llaman “magia del caos”, un enfoque nuevo de las prácticas del ocultismo desvinculado de las categorías tradicionales y más abierto al uso de las nuevas tecnologías.

Es así que algunos ambientes esotéricos utilizan chatbots, motores predictivos e instrumentos de generación automática para desarrollar nuevas prácticas mágico-operativas y, como advierten los exorcistas, como el brasileño Rubens Miraglia Zani, ello “puede abrir la puerta al mal”.

En el curso participan numerosos laicos y religiosos de México, en particular de la capital y de las ciudades de Guadalajara y Monterrey, dijo a MILENIO el sacerdote mexicano, Luis Ramírez.

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IA ya llegó hasta en los rituales

Director del Instituto Sacerdos, del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum —una universidad de la congregación de los Legionarios de Cristo—, Ramírez es el coordinador del curso, cuyo programa incluye analizar el papel de la IA en los rituales mágico-ocultistas, los estrechos vinculos entre la pedofilia, la pornografía infantil y los ritos satánicos.

Así como la relación directa entre las terapias alternativas —muchas de las cuales forman parte del movimiento cultural y espiritual de la Nueva Era— y los fenómenos ocultistas.

En el seminario, que se desarrolla en la sede del ateneo Regina Apostolorum, participan exorcistas, teólogos, canonistas, médicos, criminólogos, juristas y miembros de las fuerzas del orden de todo el mundo, que analizan en forma sistemática y científica las dimensiones:

  • Antropológicas
  • Fenomenológicas
  •  Sociales
  • Teológicas
  • Litúrgicas 
  • Pastorales
  • Espirituales
  • Médicas
  • Neurocientíficas
  • Farmacológicas
  • Simbólicas
  • Criminológicas
  • Legales
  • Jurídicas 

Todas ellas relacionadas con el ministerio del exorcismo y la oración de liberación.

“Reafirmamos nuestro compromiso con el diálogo realizando una mesa redonda interreligiosa y ecuménica, con las visiones judías, musulmanas, cristianas pentecostales y ortodoxas del ministerio del exorcismo y oración de liberación”, dijo Ramirez.

El “padre de la mentira”

El sacerdote confirmó que en México, pero también en otros países latinoamericanos como Colombia y Venezuela, “es muy normal” entre los sectores rurales y con menos recursos recurrir a la brujería, mientras en las zonas urbanas y entre las clases medias y altas florecen la llamada New Age o Nueva Era, la medicina alternativa y las prácticas esotéricas.

“Se trata de dos presentaciones de un fenómeno similar que en realidad constituye una puerta de entrada para el maligno, que es el padre de la mentira y normalmente no se presenta abiertamente. Todos esos rituales: la medicina alternativa, los ocultismos pueden ser la vía de ingreso”, advirtió.
Por eso se refirió a la necesidad de que el clero tenga una preparación sólida que le permita acoger a quienes han sido víctimas de prácticas relacionadas con el ocultismo, la magia o la brujería pues a menudo “son personas que no requieren un exorcismo inmediato, sino un atento discernimiento que el sacerdote debe saber guiar equilibradamente”.

En ese sentido, Ramírez resaltó que el curso ofrece las competencias académicas y científicas necesarias que permitan distinguir entre un problema psicológico o psiquiátrico y una verdadera relación con el maligno.

Los “poseídos” son pocos

El sacerdote Davide Salvatori, docente del curso, recordó que Gabriele Amorth, quien hasta su muerte en 2016 fue el exorcista del Vaticano —cuya historia fue llevada a la pantalla grande en la película El Exorcista del Papadecía que las personas verdaderamente poseídas son muy pocas, una en un millón y de ahí la importancia del discernimiento.

“En la sociedad contemporánea el maligno se manifiesta haciendo creer que no existe y en cambio existe. La teología católica dice que es una entidad personal y racional per se e inspira a los individuos y cuando las personas no están preparadas pueden caer no bajo su guía, sino bajo su inspiración”, anotó.

Precisó que existe otro fenómeno, el de la “vejación”, en el que el demonio tienta a sus víctimas y trata de hacerlas pasar de su parte, pero que “el príncipe de este mundo” fue “derrotado por la Cruz de Jesús”.

Las líneas guía para realizar un exorcismo están incluidas en el texto litúrgico en latín De Exorcismis et Supplicationibus Quibusdam (Rito de los Exorcismos y Oraciones para Circunstancias Especiales), promulgado en 1998 y enmendado en 2004, que puede ser utilizado solamente por sacerdotes que hayan recibido la autorización expresa del obispo de la diócesis a la que pertenecen.

Antes de ese texto se usaba el ritual tridentino de 1614. El nuevo documento fue renovado en respuesta a la difusión de prácticas ocultistas, supersticiosas y de satanismo. Advierte sobre la necesidad de analizar con pies de plomo los casos de presunta posesión para no confundir sus síntomas con los de una enfermedad mental.

El texto confirma a la fe cristiana y a Cristo que han triunfado sobre el diablo, considerado un ser espiritual “sin forma, color, ni sabor” que puede manifestarse bajo diversas maneras, pero que, a fin de cuentas, es un “ángel rebelde".

Entre los signos o indicios que el texto señala para identificar una posesión diabólica está en primer lugar la capacidad de hablar idiomas o lenguas desconocidas hasta ese momento o entender a quien las habla, en segundo lugar la clarividencia y conocimiento de actividades ocultas, en tercer lugar una fuerza sobrehumana y en cuarto la aversión a lo sagrado.

“Durante el exorcismo, cuando se comienza el ritual, es muy común que la persona entre en trance entonces se dan manifestaciones, indicios que permiten ver si está poseída. Obviamente en el cine ponen todos los indicios juntos porque es más espectacular, mientras que en la vida real muchas veces en una ocasión la persona manifiesta algo, en otra ocasión manifiesta otro indicio, no necesariamente va a mostrar todos los indicios en un solo momento de oración”, explicó Ramirez.

Fenómenos inexplicables

Muchos exorcistas colaboran con médicos, psiquiatras y psicólogos para evaluar los casos, aunque, en general, la comunidad científica explica las manifestaciones típicas de las llamadas “posesiones diabólicas” como síntomas de enfermedades psiquiátricas, neurológicas o estados de trance.

Algunos psiquiatras, como el italiano Massimo Giannantonio, reconocen, sin embargo, que es necesario investigar más a fondo la dimensión de lo sobrenatural, pues todavía hay muchos fenómenos inexplicables, al menos para la ciencia en su estado actual.

Un rito antiguo

El exorcismo es, según la tradición católica, un conjunto de ritos y prácticas muy antiguos considerados eficaces en ámbito religioso para echar una presunta presencia demoníaca o maléfica de una persona, un animal o un lugar.

De acuerdo con datos de la Asociación Internacional de Exorcistas (AIE), correspondientes a 2020, la mayor parte de exorcistas son italianos, un total de 309, mientras en Polonia hay 120, en el Reino Unido 28, en Estados Unidos 21, en México 15, al igual que en España, por un total de 800 en todo el mundo.

En septiembre del 2025, el papa León XIV envió un mensaje al simposio de la AIE en el que confirmó la línea teológica de la Iglesia católica, para la cual el maligno existe, actúa y puede poseer a las personas.

En el mensaje, el pontífice invitó a apoyar con la oración y la invocación de Cristo a los fieles “realmente poseídos por el maligno a fin de que mediante el rito sacramental del exorcismo el Señor les conceda la victoria sobre Satanás”.

También los predecesores de León XIV hablaron del demonio como un “adversario”, una “presencia real, no simbólica” y apoyaron el papel de los exorcistas como “servidores de la misericordia”.

RM

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