Ibero documenta 58 fosas vinculadas a feminicidios

Informe. La institución halló 92 víctimas en 23 entidades, de las cuales 25 eran madres que dejaron 40 huérfanos; parejas y exparejas, principales agresores

Al presentar los resultados de la investigación se mostraron fotos de desaparecidos en CdMx . EFE
Ciudad de México /
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La Universidad Iberoamericana documentó 58 fosas clandestinas relacionadas con feminicidios en 23 entidades del país, donde algunas mujeres fueron enterradas junto con niños y adolescentes para sumar 92 víctimas mortales.

De acuerdo con el Análisis de Hallazgos de Fosas Clandestinas en México 2006-2024, el mayor número de casos se registró hace dos años, siendo Chihuahua la entidad puntera. Sin embargo, las investigadoras reconocieron que todavía no existe una explicación precisa sobre el incremento observado en ese periodo. 

Para clasificar los casos, las autoras no consideraron como feminicidio cualquier fosa con cuerpos de mujeres, sino que reconstruyeron las circunstancias de la desaparición, el asesinato y el ocultamiento de las víctimas.

“No nos bastó, en la mayoría de los casos, con ver las notas sobre esos crímenes. Tuvimos que hacer una investigación adicional sobre la víctima y el contexto de desaparición para definir si era un feminicidio”, explicó en conferencia Mariana Marchand, coautora del informe.

A su vez, Andrea Horcasitas aseguró que la clasificación se realizó a partir de las razones de género contempladas en la legislación y no sólo por el sexo de la persona hallada: “fuimos muy cuidadosas de no nombrar feminicidio a cualquier fosa que tuviera víctimas mujeres; nos basamos en el Código Penal.

En 48 casos fue posible identificar a un probable perpetrador. De ellos, 81 por ciento correspondió a particulares y alrededor de 18 por ciento está relacionado con grupos criminales.

Las parejas o exparejas sentimentales estuvieron involucradas en más de 40 por ciento de los feminicidios analizados, lo que muestra que una parte importante de esas mujeres fue asesinada y ocultada por personas de su entorno íntimo.

En algunos casos, los responsables confesaron el crimen e indicaron dónde habían escondido el cuerpo; en otros admitieron su participación, pero se negaron a revelar el lugar donde abandonaron a la víctima.

“Un particularidad de feminicidio que terminan en inhumaciones clandestinas es que sí se reconstruye la historia de la persona. La familia activa la búsqueda de forma inmediata y en la mayoría de los casos están involucradas las parejas sentimentales”, expuso Horcasitas.

Los inmuebles privados concentraron 60 por ciento de las fosas relacionadas con feminicidios; en ese conjunto, casi la mitad se ubicó en propiedades de las víctimas o de sus agresores, situación que dificulta la localización de las desaparecidas, porque las familias y autoridades no pueden ingresar a viviendas, patios o terrenos sin contar con una orden judicial o elementos suficientes para solicitar un cateo.

Al menos 25 de víctimas eran madres, por lo que sus asesinatos dejaron a 40 niños y adolescentes en condición de orfandad. El daño se agrava, porque, en varios casos, el feminicida también era el padre.


  • Rafael López Méndez
  • Formado en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García; con más de 20 años de experiencia en medios escritos. Especialista en análisis de datos, seguridad, migración y procesos electorales. Melómano de tiempo completo y fiel seguidor de la Fórmula 1.

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