El contralmirante del Cuerpo General Diplomado de Estado Mayor de la Secretaría de Marina, Fernando Farías Laguna, fue uno de los presuntos líderes y arquitectos de la organización delictiva que permitió, por lo menos entre 2018 y 2025, ingresar decenas de millones de litros de combustible de contrabando a través de múltiples puertos del país, practica conocida como huachicol fiscal.
Así lo señala la indagatoria oficial ya judicializada de la Fiscalía General de la República (FGR), en la que se identifica a Fernando Farías -que además es sobrino político del almirante y exsecretario de Marina, José Rafael Ojeda Durán - como un personaje con nivel de dirección, supervisión y administración de la red delictiva que generó millonarias pérdidas al Estado Mexicano.
“Manuel Roberto Farías Lagunas y su hermano el contraalmirante Fernando Farías Lagunas tejieron una red compleja de servidores públicos que operan como colaboradores de actos de corrupción. A través de esta estructura consolidaron un control sistemático y sostenido sobre áreas estratégicas de la administración pública federal, cometiendo presuntamente los delitos de tráfico de influencia enriquecimiento ilícito, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal equiparada y delincuencia organizada”, indica la acusación presentada ante el juez.
Aunque la indagatoria de la FGR iniciada bajo la carpeta de investigación número FED/FEMDO/FEIORPIFAMFCDMX/0000568/2024 establece que las operaciones de huachicol requirieron un amplio y complejo entramado de complicidades en los que estarían implicados privados y hasta siete instancias administrativas y dependencias federales, los fiscales apuntan a Fernando Farías como supuesto líder de toda la cadena.
Lo anterior toda vez que la Marina era la instancia clave y bisagra dado que de ella dependía, entre otras cosas, la asignación de los mandos titulares de las aduanas marítimas. Una situación que, según los fiscales, fue explotada por los hermanos Farías para la construcción de las redes de corrupción.
“Los cargos que (Fernando) ha desempeñado dentro de la Secretaría de Marina, le permitieron validar y proponer, en coordinación con los demás miembros de la organización criminal, las propuestas de personal para desempeñar funciones estratégicas dentro de la Agencia Nacional de Aduanas, diseñar la estrategia delictiva para controlar diversas aduanas marítimas del país y, permitir el ingreso de hidrocarburo oculto en buque tanques”, indica la indagatoria federal.
Su arquitectura criminal
La acusación del caso establece que Fernando y su hermano, el contralmirante Manuel Roberto Farias Laguna (actualmente preso en el penal del Altiplano) eran la cabeza de una estructura delictiva de al menos cuatro niveles en la que cada eslabón tenía comunicación con el inmediato superior o inferior, sin que necesariamente todos se conocieran entre si.
En el círculo de los Farias denominado en la indagatoria como “estructura de mando” había cinco personas, entre ellos cuatro capitanes de la Armada y un ciudadano, sobre los que se delegaban tanto la selección de otros cómplices en niveles inferiores, así como la cooptación de personal fuera de la Marina, entre ellos militares de la Defensa Nacional y civiles.
En cualquier caso, la indagatoria insiste en que Fernando Farías era el responsable de ejecutar la rotación, ascenso y, de ser necesario, despido de funcionarios según conviniera a la arquitectura delictiva.
Un elemento importante en el que se apoya la indagatoria en este punto es el manuscrito elaborado por el contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, asesinado el 8 de noviembre de 2024 luego de denunciar el funcionamiento de la red de tráfico de combustibles.
De acuerdo con dicho oficio el capitán de navío, Climaco Aldape Utrera, era el hombre de mayor confianza de Fernando y de su hermano. Climaco le indicó varias veces a Guerrero que contaba con la autorización de Farías Laguna para apoyar movimientos y designaciones de personal naval en las aduanas marítimas, así como ascensos u promociones.
Este modus operandi habría funcionado durante varios años hasta que, según los testimonios, posibles errores en las operaciones que abrieron la puerta a indagatorias generaron un distanciamiento directo entre Fernando y Climaco.
Aunque en su testimonio Guerrero Alcántar dice sospechar que Aldape Utrera podría haber exagerado o simulado algunas instrucciones de Fernado Farias para realizar movimientos, la indagatoria de la fiscalía no duda en concluir que el sobrino del almirante Rafael Ojeda sí estaba detrás de todos los movimientos de personal en la estructura delictiva.
Riqueza y finanzas sospechosas
Como resultado de las actividades de huachicol que lideraban, la indagatoria de la FGR, apoyada en trabajos de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), también señala a Fernando Farías como uno de los que mayores beneficiados económicamente de esta actividades.
Por ejemplo, la indagatoria reporta que a través de una cuenta en el banco Santander Fernando Farías recibió 41 depósitos por 40 millones 337 mil pesos y registró 59 retiros por 39 millones 791 mil pesos durante el periodo analizado. Entre los movimientos identificados aparecen tres transferencias por 1 millón 239 mil pesos hacia una cuenta a su propio nombre en Banjercito, así como ocho operaciones por 3 millones 697 mil pesos hacia otra cuenta a su nombre en Nafin y dos traspasos por cinco millones de pesos hacia otra cuenta Santander también a su nombre.
La UIF señala que esos movimientos generaron una alerta porque el año anterior la cuenta había registrado abonos por aproximadamente 4.96 millones de pesos, mientras que en el periodo analizado el monto ascendió a más de 40.3 millones.
El expediente también registra otras operaciones patrimoniales que la investigación financiera consideró relevantes: en 2021 Fernando Farías hizo una aportación de 11 millones 135 mil pesos a una póliza de seguro de vida; recibió un cheque de caja por 735 mil pesos en octubre de 2024 y había recibido un cheque interbancario por 750 mil pesos en 2020.
Asimismo, adquirió un Jeep Wrangler por casi 800 mil pesos y, de manera mucho más significativa, el 15 de mayo de 2024 compró un inmueble en Nogales por 2 millones 248 mil dólares, operación que incluyó tres transferencias internacionales por 1 millón 729 mil dólares y un pago en efectivo de 518 mil 871 dólares. También aparece la adquisición de otro inmueble en la Ciudad de México por 4.5 millones de pesos.
A su vez el expediente identifica a Fernando Farías como accionista de la empresa Comercial Gámez San Pedro, S.A. de C.V., constituida en Hermosillo en octubre de 2024, y de Inmobiliaria Falaycava, S.A. de C.V., constituida en Guaymas en septiembre de 2024.
“Derivado de la información financiera y sus movimientos, se externa que no se aprecia el origen de la riqueza de Fernando Farías Laguna para llevar un estilo de vida con la erogación de recursos millonarios que se desprende de la información financiera, analizada, resultando evidente que sus gastos rebasan sus percepciones como asalariado, asimismo es de resaltar el manejo de efectivo en grandes cantidades identificado para el pago de bienes inmuebles y vehículos”, concluye a indagatoria.
HCM