M+.- Momentos antes de que iniciara el tiroteo que ocasionó la muerte de una mujer canadiense en la zona arqueológica de Teotihuacan, el atacante cantó una canción que se vio interrumpida por el llanto de un niño.
Sebastián Arango, turista colombiano que fue rehén durante el ataque, contó a MILENIO cómo los sollozos y súplicas del menor se introdujeron en la mente de Julio César, el tirador, un hombre que planeó cada movimiento para recrear la masacre de Columbine en México.
El rehén detalló que estaba de visita junto a seis familiares en uno de los centros ceremoniales más importantes del Valle de México en la cultura prehispánica.
"Yo estaba ahí con mi novia, mi hermana, su esposo, mi papá, mi mamá y una prima. Sentimos que volvimos a nacer, porque durante mucho tiempo estuvo gritando, diciendo cosas, cantó una canción", comenzó a relatar.
La canción no era una que él hubiese escuchado antes, pero sabía que estaba ligada a la película Bowling for Columbine y que Julio César pretendía ser el protagonista, quien ideó todo el ataque con anticipación.
"'Yo seré el protagonista, el sol, la luna, Erik'. Él mencionaba al otro de Columbine, pero no me acuerdo del nombre. O sea, él lo planeó, él lo planeó muy bien. Incluso, cuando se iba por la bolsa, sacó el portarretrato y como que lo puso al lado. El portarretrato es de la imagen de los tres. Él sacó un parlante también, o un speaker, ¿cierto?", dijo, en referencia a la fotografía presuntamente creada con inteligencia artificial en la que aparece Jasso con los dos atacantes de la escuela de Columbine, Colorado, Estados Unidos, del 20 de abril de 1999, Eric Harris y Dylan Klebold.
"Y ahí fue cuando nos puso la canción, cuando nos dijo: 'Váis a ver qué es el mío de verdad'. Y decía: 'Todos váis a morir". Fue muy pesado", explicó Sebastián.
Llanto del niño, fundamental para evitar más muertes
Mientras el hombre que minutos después se convertiría en tirador sacaba un cuchillo negro de su bolsa, un cuchillo "como amarillito con dientes como de cortar carne", un niño colombiano lloraba y suplicaba que no los asesinaran.
"El niño fue fundamental, porque lloraba y decía: 'No, yo no me quiero morir, nos van a matar', y, entonces, obviamente, él estaba muy estresado", contó a MILENIO.
Para Sebastián, el llanto hacía que Julio César supiera que estaba por cometer un acto grave y eso "le jugó en contra", un acto que, además, fue clave para que la Guardia Nacional pudiera acercarse para liberarlos.
"Yo digo que eso a él le tuvo que haber jugado en la mente, sino que el niño lloraba. Entonces, él preguntaba: '¿Quiénes son los papás de este idiota?', no entendía por qué nadie callaba al niño.
"Y, en medio de todo eso, sabía que estaba haciendo algo muy grave, un daño muy grande, entonces, de pronto, eso le jugó en contra. Y ese instinto de decir: 'No, no voy a hacer esto, no lo voy a hacer', pues, aunque él le disparó al niño, también nos decía: 'Váyanse'".
Y pese a que Sebastián y su familia perdieron sus bolsas con pertenencias como cédulas, tarjetas de crédito y efectivo, piensan que fue un milagro sobrevivir al ataque en la zona azteca.
"Gracias a dios, estamos vivos, pero sí le da a uno tristeza que pasen ese tipo de cosas, porque es un rehén de todo lo que está viviendo", reflexionó.
EHR