Un derrame de amoniaco, una fuga radiactiva o un simple sobre con polvo sospechoso. Cualquiera de estos escenarios representa una amenaza real, y hay quienes entrenan justo para eso: elementos especializados de la Unidad de Protección Portuaria preparados para detectarla, contenerla y neutralizarla.
La Secretaría de Marina desplegó este fin de semana un operativo de alto impacto en el puerto de Veracruz, donde estos elementos especializados enfrentaron una emergencia simulada con una fuga de amoniaco de alta concentración. El ejercicio formó parte de los preparativos rumbo al Mundial 2026 y permitió probar los protocolos de respuesta ante los incidentes químicos, biológicos, radiológicos y nucleares (QBRN).
Durante el simulacro, personal de la Unidad de Protección Portuaria especializado localizó un contenedor que, aunque declarado como vacío, presentaba señales de alarma al ser movilizado. Al abrirlo, una nube de humo activó la emergencia.
Se activó el Nivel III de protección, el máximo contemplado, lo que significa amenaza inminente o incidente en curso. Un centro de mando unificado coordinó el rescate de víctimas en la zona contaminada, su traslado a áreas de descontaminación y la identificación del agente químico liberado. Después de neutralizar el foco y restablecer las condiciones seguras, el puerto retomó su nivel habitual de operaciones.
El acrónimo QBNR agrupa cuatro tipos de amenazas: Químicas, como el amoniaco o el cloro; Biológicas, que incluyen bacterias o virus peligrosos; Radiológicas, relacionadas con materiales que emiten radiación; y Nucleares, que implican explosiones atómicas o fallos en reactores.
La particularidad de estos incidentes es que muchos agentes son invisibles, no tienen olor y pueden tardar horas o días en mostrar sus efectos, lo que exige protocolos de actuación extremadamente rigurosos.
El ejercicio tiene la mira puesta en la Copa del Mundo de 2026, toda vez que México reforzará la seguridad en puertos, aeropuertos y espacios estratégicos.
Los recintos portuarios son puntos particularmente vulnerables: por ahí ingresan millones de toneladas de carga cada año y algunos contenedores pueden ocultar sustancias no declaradas, ya sea por accidente o con intención.
Más allá del adiestramiento táctico, lo que se evaluó fue la capacidad de coordinación entre instancias como la propia Marina, la Capitanía de Puerto, la Aduana y la administración portuaria.
CHZ