Encadenados, golpeados y recluidos en celdas improvisadas. Así fueron localizados la mañana del pasado domingo 12 de julio cuatro jóvenes en un inmueble de la colonia Lomas de Tesistán en Zapopan, Jalisco que, de acuerdo con los primeros reportes, operaba como un call center clandestino.
Además de que entre las víctimas se encontraban menores de edad, trascendió que dos de ellas también contaban con una ficha de búsqueda activada desde el 9 de julio luego de que su rastro se perdiera en la colonia Vistas de Tesistán. Si bien con la diligencia encabezada por elementos del Ejército Mexicano se logró el desmantelamiento de dicho centro telefónico, el caso volvió a evidenciar cómo el crimen organizado, y en específico el Cártel Jalisco Nueva Generación, ha logrado hacerse del control de dichos supuestos empleos.
El tema no es menor. Apenas el pasado 16 de abril la Fiscalía General del Estado (FGE) de Jalisco, desmanteló otro call center vinculado a fraudes telefónicos en la colonia Antigua Penal de Oblatos en Guadalajara.
"Presuntamente se hacían llamadas para cometer fraude, incluso al momento del cateo uno de los ahora detenidos se encontraba en comunicación con una posible víctima [...] les llamaban por teléfono diciéndoles que sus jefes habían tenido un accidente automovilístico y que los seguros de sus autos estaban vencidos", detalló sobre el caso el fiscal Salvador González de los Santos.
Aquella ocasión las autoridades estatales indicaron que el centro telefónico clandestino estaba enfocado a defraudar principalmente a empleados de negocios y empresas, no obstante, también han localizado call centers que se hacen pasar por instituciones bancarias, bienes raíces, abogados e incluso agentes del orden con un mismo objetivo: estafar.
Pese a que los delitos que se coordinan desde dichos cetros telefónicos son financieros, los de tipo penal también se han hecho presentes en el esquema con crudos episodios que no sólo han evidenciado su forma de operar sino que también han desatado indignación a nivel nacional, tal y como ocurrió en 2023.
La desaparición de los jóvenes en 2023
Entre el 20 y el 23 de mayo de 2023 ocho personas desaparecieron en Zapopan, Jalisco. ¿Sus nombres? Itzel y Carlos Valladolid, Carlos Benjamín García Cuevas, Jorge Miguel Moreno Morales, Arturo Robles Corona, Mayra Karina Velázquez García, Jesús Alfredo Salazar Ventura y Juan Antonio Estrada.
Además de las fechas y el lugar en donde fueron vistos por última vez, las ocho victimas tenían en común un factor clave: todos eran trabajadores de un call center. Los hechos motivaron un despliegue de hasta 100 elementos de diversas corporaciones estatales, quienes comenzaron a poner en marcha rastreos y recorridos por diferentes colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco de Zúñiga, El Salto y Huaxtla.
Las pesquisas condujeron a las autoridades hasta un inmueble ubicado en la colonia Jardines Vallarta, el cual era utilizado como centro telefónico y donde, de acuerdo con el comunicado de la fiscalía de Jalisco, fueron localizados indicios como marihuana, cinchos de plástico, trapeadores con manchas hemáticas, documentos, pizarras con anotaciones de nombres de personas de nacionalidad extranjera, así como datos de membresías o tiempos compartidos y metas económicas a lograrse.
Si bien con dichas pistas las autoridades establecieron una línea de investigación, el tiempo para localizar a los ocho trabajadores con vida se agotó. El 31 de mayo de aquel año, se informó sobre el hallazgo de alrededor de 50 bolsas de plástico negras con restos humanos abandonadas al fondo de un barranco en la colonia Mirador Escondido de Zapopan, Jalisco.
Las diligencias periciales confirmaron que los segmentos anatómicos pertenecían a los ocho trabajadores desaparecidos, un hecho que desató indignación a nivel nacional pero que evidenció, una vez más, el violento modo de operar de la organización delictiva fundada por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
De acuerdo con un reportaje del periodista Víctor Hugo Michel para MILENIO, aquel call center de Zapopan era operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como parte de un esquema fraudulento de venta de tiempos compartidos.
Además de confirmarse el involucramiento del cártel de las cuatro letras en el caso, un funcionario estadounidense dijo bajo condición de anonimato a la agencia de noticias AP que el multihomicidio de los jóvenes fue una represalia por parte de la organización delictiva porque querían renunciar al empleo.
En ese sentido han trascendido también casos en los que las personas son reclutadas mediante engaños y a la fuerza para operar en dichos centro telefónicos para mantener una de las economías criminales que opera el CJNG: los fraudes compartidos.
¿Cómo funciona el fraude de tiempos compartidos del CJNG?
Aunque es en México donde se han registrado los hechos de violencia, han sido autoridades estadunidenses quienes han mapeado los esquemas criminales que opera el Cártel Jalisco Nueva Generación desde call centers. Sanción tras sanción, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro ha documentado la forma en la que la organización delictiva defrauda en ambos lados de la frontera.
La estafa consiste en que operadores del grupo criminal inducen a pagar dinero por adelantado a propietarios de tiempos compartidos que buscan venderlos o rentarlos. La excusa para persuadir a sus víctimas es que pueden evadir cuotas o impuestos y que, además, recibirán dinero después.
De acuerdo con informes de autoridades estadunidenses consultados por el periodista Angel Hernández para MILENIO, la mayoría de las víctimas suelen ser ciudadanos estadunidenses con frecuencia de la tercera edad.
El modus operandi se compone de tres subesquemas:el primero es la estafa en la que se cobran cuotas adelantadas, el segundo cuando otros operadores del cártel se hacen pasar como firmas de abogados dispuestos a ofrecer asesoría legal para recuperar sus recursos nuevamente a cambio de un pago adelantado y el tercero cuando otros integrantes del grupo criminal se hacían pasar por agentes del gobierno mexicano o estadunidense para supuestamente ayudar a las víctimas a cambio de pagos anticipados.
Las pesquisas de autoridades estadunidenses han identificado como cabecillas de dicho esquema criminal a dos operadores de alto rango del Cártel Jalisco Nueva Generación: Julio César Montero Pinzón, alias El Tarjetas o El Chess y a Griselda Margarita Pizón. El primero, de acuerdo con el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) participa desde 2021 en el manejo de una red financiera para recibir y lavar los recursos de las víctimas del fraude de tiempos compartidos. Su rol contempla también coordinar la adquisición y uso de pagadores para que las cuentas de banco reciben y laven el dinero obtenido ilícitamente.
Griselda Arredondo Pinzón, por su parte, es la contadora personal de su hermano, además de trabajar en una oficina central del CJNG desde donde se coordina a la red de call centers donde se contacta a las víctimas para estafarlas.
Informes de la fiscalía estadunidense citados por el periodista Angel Hernández para MILENIO detallan que dichos centros telefónicos suelen obtener los listas de potenciales víctimas a través de contactos en hoteles y resorts de Puerto Vallarta y otros destinos turísticos de la costa del Pacífico.
Si bien ambos operadores se encuentran bajo la mira de autoridades mexicanas y estadounidenses, la red de centros telefónicos clandestinos que tejieron continúa no sólo operando sino que también ha diversificado sus actividades criminales más allá de la estafa al incursionar en extorsiones e, incluso, en mecanismos de reclutamiento forzado para reforzar las filas y el poderío de la que es considerada como una de las fuerzas delictivas más peligrosas del país: el CJNG.
ATJ