Un juez de Estados Unidos sentenció al fundador y exlíder del Cártel de Sinaloa, Ismael Zambada García, alias El Mayo, a prisión de por vida después de que se declarara culpable de dos cargos relacionados con crimen organizado.
El mexicano, por su parte, leyó una carta donde aseguró aceptar su responsabilidad e hizo un llamado a que se detenga la violencia por el crimen organizado.
“Acepto mi castigo, no estoy aquí para pedir compasión. Estoy aquí para aceptar mi responsabilidad y pedir perdón”, dijo Zambada.
A ese mensaje se sumó una carta entregada en exclusiva a MILENIO, firmada por el excapo, donde reitera que asume la responsabilidad por los daños causados mientras dirigió al grupo sinaloense.
El juez Brian Cogan, de la corte federal de Brooklyn, en Nueva York, dictó la sentencia después de una audiencia celebrada la mañana de este 20 de julio.
Además, determinó imponer una orden de aseguramiento monetario por 15 mil millones de dólares, que, se calcula, es parte de la fortuna que habría amasado Zambada durante su tiempo al frente del Cártel de Sinaloa.
El Mayo pide detener la violencia
La sala de la corte estuvo llena durante la audiencia, a la cual asistió el titular de la Administración para el Control de Drogas (DEA), Terry Cole.
El juez ordenó que los expedientes médicos del sinaloense quedaran sellados y fuera de la vista del público, pero señaló que padece varias “enfermedades progresivas” y que su estado mental “se está deslizando hacia un deterioro cognitivo”.
Los jueces suelen hacer recomendaciones sobre dónde deben cumplir condena los reclusos, pero la decisión final corresponde a la Oficina Federal de Prisiones.
Durante la audiencia, Zambada, quien vistió un mono caqui y una playera naranja debajo, incluso hizo un llamado a que la violencia en México se detenga y hasta envió un mensaje a las siguientes generaciones para que no sigan sus pasos.
“La violencia debe acabar en México y en otros lugares (…) nadie gana en esta guerra (…) a la siguiente generación le digo que siga un camino diferente. No hay nada honorable en la violencia”, dijo Zambada.
Tanto el juez como la fiscalía y la misma defensa de Zambada coincidieron en que el mexicano enfrentaba una condena mandatoria de por vida, derivada de la declaratoria de culpabilidad que formalizó en 2025 por dos cargos relacionados con crimen organizado.
“Durante el reinado del acusado, más de un millón de estadunidenses murieron de sobredosis”, dijo la fiscalía de aquel país con respecto a las operaciones criminales del Cártel de Sinaloa, que se basaron en el tráfico de toneladas de cocaína, mariguana, metanfetamina y heroína.
“Pasaré el resto de mi vida reflexionando”, señala El Mayo
Zambada incluso reconoció que su destino es morir en una prisión en los Estados Unidos.
“Pasaré el resto de mi vida reflexionando y esperando que alguna vez mis palabras hagan que alguien no cometa los mismos errores”, concluyó El Mayo, quien está a la espera de conocer en qué instalación carcelaria pasará el resto de sus días
Por otro lado, el abogado de Zambada, Frank Pérez, insistió en que su cliente no ha cooperado ni entregado información a las autoridades estadunidenses.
“No cooperó con el gobierno. No dio información al gobierno. No informó o identificó a miembros de este cártel o de algún otro cártel. No dio información ni identificó a funcionarios mexicanos”, apuntó Pérez.
“Sentencia anticlimática”
La violencia fue la “herramienta que Zambada usó durante más de tres décadas cuando le convenía”, aseguró el fiscal federal adjunto Adam Amir.
Amir indicó que el acusado ordenó torturas y planeó asesinatos —incluido el de su propio sobrino— mientras el cártel inundaba suelo estadunidense con toneladas de cocaína, fentanilo, metanfetamina y otras drogas.
El castigo de Zambada estaba asegurado por su declaración de culpabilidad el año pasado por cargos de narcotráfico que conllevan una sentencia obligatoria de cadena perpetua.
“La sentencia aquí es un poco anticlimática, porque no tengo discreción”, indicó el juez Cogan. “Va a pasar el resto de sus días en prisión. Él lo acepta”
Esa condena culminó la lucha de años del gobierno de Estados Unidos para llevar ante la justicia al hombre al que Joaquín Guzmán López secuestró y entregó a ese país en 2024, como reconoció el hijo de El Chapo en su acuerdo de culpabilidad, según el fiscal del Distrito Oeste de Nueva York, Joseph Nocella.
“Cuando Guzmán López se declaró culpable, dijo que orquestó el secuestro del Mayo y que esperaba obtener el favor del gobierno estadunidense por haberlo hecho. EU dejó perfectamente claro que condenaba el secuestro y que no recibiría crédito por nada de lo que hizo en ese sentido”, dijo Nocella.
El secuestro de El Mayo
Días después de que El Mayo Zambada fuera detenido en El Paso, Texas, —jueves 25 de julio del 2024—, y comenzaran los rumores de que en realidad había sido secuestrado y entregado a las autoridades estadunidenses por Los Chapitos, el propio cofundador del Cártel de Sinaloa aseguró que fue atado a la fuerza al asiento de un avión.
El sábado 10 de agosto del 2024, el abogado defensor de Zambada García, Frank Pérez, envió a distintos medios de comunicación una carta presuntamente escrita por su cliente en la que confirmaba la versión de haber sido secuestrado por Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo Guzmán, quien también fue detenido en tierras internacionales ese mismo día.
En la carta, El Mayo reveló que fue engañado para reunirse con dos importantes líderes políticos de la entidad, encuentro en el que presuntamente también iba a estar Iván Archivaldo Guzmán Loera, el hijo de El Chapo, que asumió el control de la organización tras la extradición a Estados Unidos de su padre.
"Joaquín Guzmán López me pidió que asistiera a una reunión para ayudar a resolver las diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado. Estaba enterado de una disputa en curso entre Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda, ex diputado federal, alcalde de Culiacán y rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), sobre quién debería dirigir esa institución", decía un fragmento de la carta.
En ese entonces, expertos en el mundo del narcotráfico anticiparon que esa carta podría ser un parteaguas para que el cofundador del Cártel de Sinaloa exhibiera a los políticos ligados con las organizaciones criminales.
El capo narró que ese jueves 25 de julio del 2024 fue al rancho Huertos del Pedregal, a las afueras de Culiacán, cerca de las 11:00 horas. Recordó haber visto a un gran número de hombres armados con uniformes militares, de quienes pensó eran la seguridad de Los Chapitos.
Durante la audiencia de culpabilidad de Joaquín Guzmán López, El Güero, —uno de los hijos de El Chapo Guzmán—, las autoridades estadunidenses señalaron que el acusado infringió en una violación a una cláusula del acuerdo al que llegó con Estados Unidos.
El fiscal al frente del caso, Andrew Erskine, narró que Guzmán López citó a El Mayo Zambada —a quien nunca se refirieron por su nombre, sino con el apodo Individuo A— para una reunión, que, en realidad, era una trampa orquestada por Los Chapitos.
Durante la audiencia, se detalló que Joaquín Guzmán López llevó a El Mayo a un cuarto —muy probablemente del rancho Huertos del Pedregal, a las afueras de Culiacán— donde trabajadores del hijo de El Chapo lo secuestraron.
Posteriormente, lo subieron a una camioneta, se lo llevaron a un aeródromo, luego lo sedaron y lo subieron a una avioneta, junto con Guzmán López.
Según la Fiscalía estadunidense, el individuo A (El Mayo Zambada) fue sedado previo a que la avioneta despegara y aterrizara en el país de las barras y las estrellas.
Sobre estos hechos, Erskine aseguró que Joaquín Guzmán López “esperaba recibir créditos en Estados Unidos para él y su hermano (Ovidio Guzmán, El Ratón) (…) Pero no recibirá créditos por el secuestro, tampoco su hermano”, apuntó el fiscal.
Inicios de El Mayo en el narcotráfico
A lo largo de los años a Ismael El Mayo Zambada se le ha relacionado con otros capos como Félix Gallardo, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo y Joaquín El Chapo Guzmán Loera, con quien fundó el Cártel de Sinaloa.
Sin embargo, sus primeros pasos en el narcotráfico no los dio de la mano de estos personajes, sino de un hombre de origen cubano, identificado como Antonio Cruz Vázquez, El Niko, quien arribó a Culiacán, Sinaloa, tras años estar preso en Estados Unidos.
Una de las versiones sobre cómo la familia Zambada incursionó en el mundo del narcotráfico está ligada con Antonio Cruz, quien —según una investigación del periodista Frederick Venables— conoció a El Mayo en Sinaloa, en 1973, luego de haber sido arrestado en varias ocasiones en Estados Unidos por tráfico de drogas y otros delitos menores.
Antonio Cruz, mejor conocido como El Niko, se casó con Modesta Zambada —hermana de El Mayo—; sin embargo, la relación entre Ismael y el cubano fue más grande que la de unos simples cuñados.
Según las investigaciones de Venables, los Zambada se convirtieron en proveedores de heroína de El Niko, quien pasaba la droga de México a Estados Unidos.
Durante ese tiempo, Ismael Zambada trabajó muy de cerca con Antonio Cruz. El capo mexicano se encargaba principalmente de empaquetar la droga y realizar encargos personales de su cuñado.
Además, El Mayo aprendió la logística detrás del tráfico de drogas y la importancia de tener una buena relación con las autoridades, tanto policiales como de altos mandos del gobierno; mientras que con los narcotraficantes siempre había que mostrarles lealtad.
Antonio Cruz también le enseñó a El Mayo que para poder evadir la ley tenía que ganarse al pueblo, situación que hasta antes de la captura del capo —el jueves 25 de julio del 2024— ocurrió entre los pobladores de Sinaloa.
Por otra parte, luego de que detuvieran a El Niko, en 1978, tras mudarse a Estados Unidos, El Mayo Zambada tomó mayor importancia en el mundo del narcotráfico; el capo heredó los contactos de su cuñado, que a través de su hermana, contactó para lavar el dinero que recibía de manera ilícita.
Ante este escenario, Ismael El Mayo Zambada comenzó a traficar droga de México a Estados Unidos; y comenzó a relacionarse con los líderes del cártel de Guadalajara, donde conocería a El Chapo Guzmán, con quien años más tarde fundaría el cártel de Sinaloa.
Con información de EFE
RM/ROA