El ascenso del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el hampa mexicano apestó a muerte desde su origen. La trayectoria criminal que Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, forjó a base de plomo y violencia ha dejado a su paso miles de víctimas inocentes, colaterales y aquellas que también cuyo entorno los orilló a sumarse a su organización delictiva, tal y como ocurrió con quienes son conocidos popularmente como “Los Guerreros de Ocotlán”.
El 2015 fue un año definitorio para el también llamado cártel de las cuatro letras. La ambición de El Mencho y sus aliados por expandir su influencia fuera de Jalisco los llevó a protagonizar múltiples violentos episodios en los límites con otras entidades, incluyendo Michoacán, un estado históricamente codiciado por organizaciones delictivas por el Puerto Lázaro Cárdenas, sus tierras fértiles y su ubicación dentro de la Ruta del Pacífico.
Tomar el control de su estado natal se convirtió en un objetivo estratégico y de prioridad para El Mencho quien se dio a la tarea no sólo de establecer alianzas clave en miras de engrosar sus filas sino también de mostrar el poder armamentístico que su organización delictiva comenzaba a acumular.
El violento ascenso del CJNG
Tras la fragmentación del Cártel del Milenio, la metamorfosis del grupo criminal que encabezó Rubén Oseguera Cervantes arrancó. De ser conocidos como Los Torcidos, pasaron a autodenominarse como Los Mata Zetas hasta finalmente presentarse en el hampa mexicano como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Para 2015 el poderío criminal que acumulaban El Mencho y sus aliados fue incontenible y no dudaron en demostrarlo. El 19 de marzo, miembros del cártel de las cuatro letras emboscaron a elementos de la Gendarmería de la Policía Federal cuando realizaban patrullajes en la colonia La Mascota de Ocotlán, Jalisco, un municipio limítrofe con Michoacán. Aquel ataque dejó cinco agentes y tres civiles fallecidos.
Cuatro días más tarde, personal de la Fuerza Única de Jalisco se enfrentó con una célula de la organización delictiva logrando el arresto de uno de sus líderes. Como si de una respuesta se tratara, el 30 de marzo fue emboscado el Comisionado de Seguridad del Estado en la colonia Río Blanco de Zapopan.
Las agresiones contra a agentes del orden no se detuvieron. Por el contrario, el mensaje del Cártel Jalisco Nueva Generación era claro y se acentuaba cada vez con más crudeza. Para el 6 de abril de aquel año, 15 elementos de la Fuerza Única de Jalisco fueron abatidos por una unidad sicarial del CJNG que emboscó el convoy en el que se trasladaban los policías estatales sobre la carretera Mascota-Puerto Vallarta.
Autoridades federales no tardaron en responder a la violencia de la organización criminal de El Mencho y pusieron en marcha la Operación Jalisco, misma que tuvo su punto más algido el primero de mayo de aquel año. Aquel día, el Ejército Mexicano realizaba reconocimientos aéreos y localizaron a un grupo de vehículos con personas armadas en la ruta Casimiro Castillo - Villa Purificación en Jalisco.
La presencia de elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) fue repelida por los pistoleros del CJNG. La agresión al personal castrense contempló el disparo de armas de fuego, incluyendo un lanzacohetes RPG que derribó el helicóptero que los había ubicado. Diez miembros de las fuerzas federales perdieron la vida en dicha agresión.
Además de indignación, aquel trágico episodio sentenció al algunos integrantes del cártel jalisciense que, en menos de un mes, se convirtieron en objetivo de un redoble de esfuerzos por parte de autoridades federales por neutralizarlos en los límites de Michoacán y Jalisco.
La masacre del Rancho del Sol
El 22 de mayo de 2015 Tahuato, Michoacán despertó entre balas y columnas de humo. Si bien en el municipio la presencia criminal era una realidad desde años atrás, nadie estaba preparado para el horror que albergó un predio ubicado en el kilómetro 370 de la Autopista de Occidente México-Guadalajara conocido como Rancho del Sol.
Las declaraciones de los sobrevivientes refieren que fue entre las 6:20 y las 7:00 de la mañana cuando elementos de la Policía Federal ingresaron al inmueble.
"En el rancho habíamos puros hombres, la mayoría éramos de edades entre los 25 y los 30 años [...] estaba amaneciendo cuando llegaron los policías federales, quienes nos agarraron dormidos y nos cubrieron el rostro con nuestras camisas, escuché que entraban varias camionetas y a lo lejos se oían detonaciones. Más tarde llegó un helicóptero y disparó sobre las personas que estaban en el rancho", declaró una de las personas detenidas en el lugar cuya identidad fue reservada.
El testimonio, plasmado en la Recomendación No. 4VG/2016 realizada por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reconstruye cómo inició un intenso operativo que, de forma, tenía como objetivo atender una denuncia de despojo del inmueble mientras que de fondo se trataba de una diligencia enfocada a combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Al expediente se integró también la declaración de la encargada del Rancho del Sol, quien refirió que desde diciembre de 2014 civiles armados habían exigido ingresar al predio para ordeñar ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) que cruzaban por la zona. A la negativa le siguió la violencia: el 18 de mayo de 2015 recibió una llamada de un trabajador que le informó que el día anterior un grupo armado de entre 25 y 30 personas había roto el candado de la entrada que da al acceso principal. Ingresaron y querían que les vendieran el rancho a ellos.
El asedio criminal motivó que se solicitara el apoyo de las autoridades, quienes para el 21 de mayo giraron una orden de investigación en el lugar que fue cumplimentada un día después. Fue entonces cuando el horro se desató: las balas llovieron desde lo alto gracias al despliegue de un helicóptero mientras que en tierra el avance de los policías federales arrasaba con todo a su paso.
La irrupción de la Policía Federal en el Rancho del Sol dejó un saldo de 42 civiles y uno de sus elementos abatidos además de tres personas arrestadas. En sus declaraciones, los agentes refirieron que los detenidos aseguraron formar parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y justificaron su actuar con el argumento de que repelieron una agresión, no obstante, las investigaciones comenzarían a revelar otros detalles sobre el caso.
Luego de que comenzaran a circular los reportes de medios de comunicación locales, familiares de las víctimas denunciaron un uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía Federal y múltiples negligencias por parte del Servicio Médico Forense. Adicionalmente, algunos negaron la versión de que sus seres queridos formaran parte la organización delictiva.
“El lunes, 25 de mayo de 2015, alrededor de las 18:00 horas me entregaron el cuerpo de mi hijo, en una bolsa negra y amarrada con cinta canela, al verlo me di cuenta que tenía el ojo derecho como saltado y no tenía los dientes de arriba, de enfrente”, se lee en uno de los testimonios recopilados por la CNDH.
“ Cuando vi el cuerpo me di cuenta que lo quemaron, lo tasajearon, lo torturaron y le cortaron los dedos de los pies además, le encajaron un palo en la frente y tenía toda la cara ensangrentada [...] El cuerpo de mi esposo me lo entregaron como a las 18:00 horas, tenía los testículos inflamados, quemados, al igual que el pecho, además, se le apreciaban tajos en los tatuajes, como si se los hubieran querido desprender”, apuntó otra declaración.
Cadáveres con visibles huellas de violencia, calcinados y hasta con tiros de gracia formaron parte de la cruda escena del Rancho del Sol. La cantidad de civiles abatidos también encendió las alertas de organismos defensores de los derechos humanos cuya resolución aclaró parte de lo ocurrido aquella mañana.
La recomendación de la CNDH
Mientras que algunos familiares aseguraron que sus víctimas se desempeñaban como recolectores de alfalfa, fontaneros, vigilantes o soldadores en el Rancho del Sol, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) pudo confirmar que algunos de los civiles armados sí formaban parte de las filas del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
"Mi hijo era ex militar ya que causó baja en agosto de 2014 […] nos dijo que lo habían contratado como policía privado en Guadalajara, Jalisco. […] Ocho días antes del 22 de mayo de 2015 le confesó a su esposa que se encontraba laborando en un rancho en Michoacán, ya que lo habían convencido para que prestara sus servicios para el Cártel Jalisco Nueva Generación", reza otro de los testimonios recopilados por la CNDH.
el dato...Los Guerreros del CJNG en Tanhuato
La influencia que el cártel de las cuatro letras tiene en el municipio michoacano es a través de un clan familiar conocido como Los Guerrero. Desde hace al menos tres décadas, Heraclio Guerrero Martínez -alias Tío Lako- mantiene el control criminal en la zona junto a sus sobrinos -que también son ahijados de 'El Mencho'- y sus hijos. El episodio del Rancho del Sol incluso es referido en algunos narcocorridos dedicados a miembros del clan familiar tal es el caso de Alonso Guerrero Covarrubias alias 'El 08': “Recuerdo a mi gente, los cuarenta y dos soldados que cayeron [...] aquí estoy franco con el Tío Lako”.
En el oficio 1002/2015 suscrito por SP10 dirigido a agente del Ministerio Público de la Federación quedó asentado que de las 43 personas fallecidas (42 civiles armados y un policía federal) ocho tenían antecedentes penales, seis más pertenecieron al Ejército Mexicano, tres a una policía municipal y uno más a una agencia de seguridad privada. Trascendió también que la mayoría eran originarios del municipio vecino de Ocotlán, Jalisco.
Independientemente de su pertenencia a la organización delictiva, la recomendación de la CNDH fue tajante: “Esta Comisión Nacional está convencida de que las autoridades competentes cumplen funciones de prevención e investigación de los delitos para que, en su caso, se impongan las sanciones a quienes infrinjan las leyes, no obstante, ningún delito debe ser combatido con otro ilícito”.
El desglose de los hechos y los testimonios recabados señalaron que personal de la Policía Feral incurrió en un uso excesivo de la fuerza luego de que los informes periciales apuntaran a que 22 de los 42 presuntos delincuentes fueron ejecutados arbitrariamente y que se alteró la escena para que pareciera un combate.
Falsedad en declaraciones durante las “puestas” de los policías federales, torturas, balazos por la espalda, armas sembradas y una escena del crimen que fue alterada durante al menos cuatro horas fueron parte de los indicios que la CNDH detectó sobre aquella masacre el Rancho del Sol.
“Cuando estaba en la Procuraduría, los policías se burlaban de mí, decían: ´los agarramos como pajaritos en sus nidos, caían uno tras otro´. De igual forma, cuando me vieron embarazada, me dijeron, señalándome el vientre: ´es el producto de un delincuente”, refirió la esposa de una de las víctimas a la CNDH.
Las denuncias se extendieron hasta las tres personas detenidas toda vez que dos de ellos narraron haber sido torturados en miras de obtener información sobre la organización delictiva:
“Se advirtió que PV1 y PV3 fueron obligados por servidores públicos de la PF a presenciar algunas circunstancias respecto de las ejecuciones de los cadáveres 6, 6 bis y 28. Posteriormente fueron agredidos físicamente y sometidos a interrogatorio mediante amenazas de privarlos de la vida a ellos y a sus familiares, aunado a que uno de los agentes policiales le colocó el cañón de un arma de fuego en la cabeza. Las agresiones físicas y verbales inferidas a PV1 y PV3, tenían como fin obtener información respecto de los motivos por los que se encontraban en el Rancho del Sol, la ubicación de “armas y drogas” en el interior del inmueble, el nombre de su 'patrón' y sus nexos con una persona apodada El Mencho”
La recomendación de la CNDH contempló también la forma en que los cadáveres fueron conservados toda vez que al menos dos de ellos resultaron calcinados después de su abatimiento mientras que los del resto de víctimas fueron conservados con hielos y bolsas de aserrín en el Servicio Médico Forense (Semefo) de Morelia a donde fueron trasladados.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) precisó que las negligencias y el abuso de autoridad en el que incurrió la Policía Federal de ninguna manera legitima o vuelve lícitas las conductas de las personas que se ubicaban al interior del Rancho del Sol puesto que se encontraban ocupando ilícitamente dicho inmueble, además de que portaban armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y poseían vehículos con reporte de robo.
El episodio de Tanhuato en 2015 no frenó la expansión y el poderío criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), sin embargo, dejó varias las lecciones. ¿Una de las principales? El uso excesivo de la fuerza en el combate a la delincuencia organizada ha sido una de las grietas opacas de las estrategias de seguridad que se han seguido durante años y que no han logrado pacificar al país.
ATJ