A las 16 horas con 35 minutos del pasado miércoles 10 de junio, los murciélagos aterrizaron en Durango. Al arribo de noventa efectivos del cuerpo de Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano se sumó uno de 600 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) con un único objetivo: reforzar las tareas de seguridad en la entidad y sus vías de comunicación.
El fuerte despliegue de personal castrense no es casualidad, sino una respuesta institucional para frenar a generadores de violencia que operan en la entidad. Si bien más de una organización delictiva mantiene presencia en distintas zonas del estado, existe una cuyas raíces se arraigaron desde hace al menos tres décadas al punto de convertirse en una pieza clave para el Cártel de Sinaloa y, de forma más específica, para la facción de Los Mayos.
Se trata del clan familiar de los Cabrera Sarabia. A diferencia de otras organizaciones delictivas que vieron en su lugar de origen y en la palabra "cártel" los elementos ideales para autodenominarse, éste grupo criminal optó como distintivo el apellido de un conjunto de hermanos que los encabeza y que años atrás logró ganarse la confianza de Ismael El Mayo Zambada.
Partidarios de las enseñanzas del también llamado Señor del Sombrero, los Cabrera Sarabia adoptaron un perfil bajo. La discreción y la negociación con actores políticos de la entidad les abrieron la puerta a consolidar su influencia en gran parte de Durango e, incluso, en estados aledaños como Chihuahua y Zacatecas. Pese a dicho factor, sus actividades no tardaron en entrar en el radar tanto de autoridades de ambos lados de la frontera como de grupo rivales, lo que provocó la caída de algunos de sus líderes pero también el ascenso de una dupla que, hasta el momento en el que se escribe esta nota, continúan al frente: Alejandro y José Luis Cabrera Sarabia.
Los Cabrera Sarabia y El Mayo: una relación de negocios
Investigaciones del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sostienen que desde 1996 los Cabrera Sarabia han desempeñado un papel fundamental en la organización de narcotráfico de Ismael El Mayo Zambada. Reportes de Vivienne Hearst -antigua colaboradora del medio especializado Borderland Beat- ubican las montañas de Vasco de Gil en Santiago Papasquiaro como el lugar de origen del clan familiar integrado por, al menos, seis hermanos: Felipe, Luis Alberto, José Luis, Alejandro, Juan y Ramón.
Incrustados en el Triángulo Dorado, donde la amapola y la marihuana crecen sin dificultad, fue cuestión de tiempo para que los Cabrera Sarabia se involucraran en actividades vinculadas al tráfico de drogas siendo Felipe, mejor conocido como El Inge o El Rey de la Heroína, el encargado de establecer un negocio clave a lado del Mayo Zambada, quien ya se perfilaba como uno de los capos más notorios de la región.
Parte del funcionamiento del grupo criminal fue descrito por Vicente Zambada Niebla -hijo del cofundador del Cártel de Sinaloa- a través de una serie de cartas entregadas por su abogado a la periodista de investigación Anabel Hernández. En las misivas, El Vicentillo narra haber conocido a los Cabrera Sarabia en 2006 a través de su propio padre, quien ya los consideraba como potenciales socios por sus operaciones para sembrar y contrabandear marihuana y amapola, además de su capacidad para procesar por si mismos la heroína.
Desde entonces, los Cabrera Sarabia ya contaban con rutas establecidas para vender dichos narcóticos en México pero también en Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Chicago en Illinois. Aunque les es era redituable, El Inge se percató de que el verdadero negocio estaba en la cocaína y fue precisamente ahí donde entró El Mayo Zambada.
"Un día Felipe le dijo a mi papá que él tenía clientes en Chicago a los que les vendía marihuana, siempre le habían pedido coca pero él, Felipe, pues no tenía cómo mandarles coca y mi papá dicho que sí, que él iba a mandar [...] Y es que mi papá decidió enviar coca a Estados Unidos porque se había quedado sin gente que se la comprara en Culiacán", reza el testimonio de Vicente Zambada Niebla recuperado por la periodista Anabel Hernández en su libro El Traidor, el diario secreto del hijo del Mayo (2019).
A través de socios como los gemelos Pedro y Margarito Flores, la cocaína del Cártel de Sinaloa llegó a Chicago, no obstante, el rol de Felipe Cabrera Sarabia iba más allá. Sus habilidades como operador logístico le permitieron encabezar grandes actividades de tráfico de drogas como, por ejemplo, el envío de al menos seis toneladas de marihuana a Estados Unidos escondidas en camiones de una empresa avícola.
"Felipe Cabrera Sarabia fue lugarteniente de Zambada García durante mucho tiempo en el estado mexicano de Durango, donde controlaba grandes plantaciones de marihuana y amapola, y era responsable del transporte de marihuana y heroína a Estados Unidos. Además, obtenía toneladas de cocaína de Zambada García y la transportaba a Estados Unidos, específicamente al área de Chicago, Illinois", describe la tarjeta informativa en la que se anunció la designación de los hermanos Cabrera Sarabia ante el Departamento del Tesoro.
La estrecha relación entre El Mayo y El Inge tuvo como base la confianza. El cofundador del Cártel de Sinaloa no solo le permitía encabezar grandes operaciones de tráfico de drogas sino que también Felipe Cabrera Sarabia llegó a ser una de las pocas personas en conocer la ubicación exacta de Ismael Zambada García al permitirle ocultarse en algunos de sus ranchos.
Fue así como el clan familiar oriundo de Durango comenzó a convertirse en un engranaje clave para el Cártel de Sinaloa, sin embargo, no todo fue resultado de las operaciones de El Inge pues detrás de él algunos de sus hermanos seguían de cerca sus pasos.
El rol de los hermanos
En marzo de 2015, el Departamento del Tesoro anunció formalmente la designación de tres de los hermanos Cabrera Sarabia. Felipe, Alejandro y José Luis fueron fichados por las autoridades estadounidenses como importantes proveedores de heroína y marihuana para el Cártel de Sinaloa en Durango.
Para entonces, estaba claro que El Inge había sido la cabeza del clan familiar, no obstante, sus hermanos también desempeñaban roles clave. Por ejemplo Alejandro -quien es mejor conocido como El 02- asistió a El Mayo Zambada en el transporte de toneladas de narcóticos a Estados Unidos a través de corredores fronterizos en Baja California. Por su parte José Luis -conocido también como El 03- administraba los ranchos de la familia y colaboraba con la logística del traslado de cargamentos de marihuana.
Dicha descripción del organigrama de los Cabrera Sarabia fue ampliada por el mismo Vicente Zambada Niebla tras su extradición a Estados Unidos pues, además de colaborar con la fiscalía, describió las actividades de los socios de su padre en cartas entregadas a través de su abogado a Anabel Hernández.
"Felipe Cabrera Sarabia, el Inge o el Uno, era el jefe de la organización de los hermanos. Felipe era el principal responsable de enviar la mariguana y heroína a Estados Unidos y de entregar la mercancía a sus clientes. También estaba a cargo de comprar la cocaína en México y enviarla a Estados Unidos para distribuirla entre sus clientes", sostuvo El Vicentillo.
El hijo del Mayo Zambada también señaló a Alberto Cabrera Sarabia como el encargado de la seguridad del clan familiar y de su lucrativo negocio, un rol que desempeñaba a través de grupos de choque y una comunicación permanente con militares y agentes del orden cooptados por el grupo criminal.
En una parte de su testimonio, El Vicentillo recordó un episodio en el que a El Arqui -como también era conocido- se le encargó la vigilancia y acompañamiento de un cargamento de efedrina que había llegado para Joaquín El Chapo Guzmán desde Belice. En aquella ocasión la rivalidad que sostenían con Los Zetas y el Cártel de los Beltrán Leyva obstaculizó el traslado exitoso de la pipa que tenía como destino Culiacán.
José Luis, por su parte, se encargaba tanto del manejo de los ranchos cuando Felipe se ausentaba, así como de la venta de marihuana y logísticas de entrega. A El 03 también se le atribuye la formación de la base social de los Cabrera Sarabia al coordinar líneas de comunicación con la gente que vivía en las comunidades que rodeaban sus centros de operaciones de modo que eran alertados sobre la incursión de personas sospechosas o autoridades en la zona.
Sobre Alejandro Cabrera Sarabia pesaba la responsabilidad del control de la parte agrícola de los cultivos de marihuana y amapola. El 02 era también el encargado de la producción de heroína, así como de todos los trabajadores de los campos que cosechaban las plantas. En caso de necesitar más de lo que podían generar, también se encargaba de la compra a otros productores.
Con los hermanos desempeñado cada uno de los roles necesarios para sostener la estructura criminal, los Cabrera Sarabia afianzaron su poderío, no obstante, la suerte poco a poco se les fue agotando.
La caída de El Inge y el ascenso del 02 y 03
"El día 23 del actual, Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano efectuaron una operación de precisión en la ciudad de Culiacán, Sin., en la que se logró la detención de FELIPE CABRERA SARABIA (a) 'EL INGE', lugarteniente de JOAQUÍN GUZMÁN LOERA (a) 'EL CHAPO GUZMÁN' y responsable de las actividades de narcotráfico y violencia por parte de la organización criminal 'CARTEL DEL PACÍFICO' en el estado de Durango y sur de Chihuahua", anunció la Secretaría de la Defensa Nacional en diciembre de 2011.
Sobre El Inge pesaron cargos de delincuencia organizada, contra la salud, portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, así como la falsificación de documentos. Dichos ilícitos motivaron su reclusión en México hasta que en 2020 finalmente su extradición a Estados Unidos fue concedida motivada por la acusación formal que pesaba en su contra ante una corte federal del Distrito Norte de Illinois.
Tan solo un mes después del arresto de Felipe, la Defensa informó que su hermano Luis Alberto Cabrera Sarabia había sido abatido durante un enfrentamiento armado protagonizado por sus pistoleros y elementos de la Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano.
"LUIS ALBERTO CABRERA SARABIA (a) 'EL ARQUI' junto con su jefe de seguridad lograron evadirse momentáneamente de la acción operativa inicial, refugiándose en una cueva en la parte montañosa aledaña a su finca [...] dichos delincuentes desde su posición continuaron agrediendo con disparos de arma de fuego al personal militar [...] ante la resistencia de deponer las armas y del continuo ataque hacia las tropas, los efectivos militares prosiguieron repeliendo la agresión hasta que ambos fueron abatidos", detalló sobre la operación el Ejército Mexicano.
Pese a que la neutralización de dos de los hermanos Cabrera Sarabia supuso un golpe fuerte a su estructura, al frente de sus operaciones continuaron Alejandro y José Luis. Sobre el primero trascendió su arresto en 2013 en Culiacán, no obstante, fue cuestión de tiempo para que una serie de episodios comenzaran a revelar su regreso a las filas del Cártel de Sinaloa.
Actualmente, El 02 y El 03 son identificados como líderes de la organización delictiva arraigada en Durango. Además del tráfico de drogas, su portafolio criminal se diversificó a otras actividades como la minería ilegal y las extorsiones al tiempo que, tal y como Luis Alberto lo hacía, mantienen brazos armados a su servicio para resguardar tanto sus lucrativos negocios como su influencia territorial del asedio de rivales o de autoridades.
Son precisamente estos grupos de pistoleros los que han sido desplegados en distintas zonas de Sinaloa en miras de reforzar el estado de fuerza de Los Mayos de frente al conflicto que desataron en contra de Los Chapitos luego de la traición de Joaquín Guzmán López que terminó llevando a Ismael El Mayo Zambada a manos de autoridades estadounidenses.
En diciembre de 2025, el Gabinete de Seguridad informó sobre el arresto de Edgar "N", mejor conocido como El Limones, quien fue identificado como uno de los principales operadores financieros de los Cabrera Sarabia al encargarse de una célula relacionada con amenazas y extorsiones en contra de comerciantes y ganaderos de la región.
El arresto de El Limones no sólo puso en la mira al clan familiar aliado de Los Mayos sino que también exhibió cómo, a través de los años, han logrado mantener sus tentáculos dentro de la política local, laboral y sindical.
La trayectoria criminal de los Cabrera Sarabia es amplia. Mientras que El Inge continúa cumpliendo una sentencia en Estados Unidos tras llegar a un acuerdo de culpabilidad, sus hermanos El 02 y El 03 se han encargado de mantener vivo un legado que no sólo continúa sembrando violencia en Durango y estados aledaños sino que también ha sido clave para revitalizar el conflicto entre Los Chapitos y Los Mayos.
Recientemente, un operativo federal desplegado en la comunidad de Casa Blanca en Durango rumoró la caída de otro operador de alto nivel de los Cabrera Sarabia, si bien dicho arresto no se confirmó, la atención se mantiene en el arribo de Fuerzas Especiales y personal del Ejército Mexicano al bastión de la organización delictiva esperando que, en cualquier momento, la suerte de Alejandro y José Luis termine de agotarse.
ATJ