“¡Granada, granada! Entra, avancen, avancen. Vamos entrando, entrando, entra rápido ¡muévanse!, entra, entra, entra, busca la escalera, entren ¡dale! (se escuchan balazos) ¿cuántos van?”
Así —entre disparos de fusiles de asalto— empezó a hace 10 años el operativo Cisne Negro, una de las acciones más importantes de la Marina que culminó con la captura de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, considerado entre 2001 y 2013 como el segundo hombre más buscado por el FBI y la Interpol.
A las 15:19 horas del 8 de enero de 2016, el presidente Enrique Peña Nieto anunciaba en su red social de Twitter la recaptura del narcotraficante más buscado.
“Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”, publicó.
Más tarde dio un breve discurso desde Palacio Nacional, en el cual hizo mención de las instituciones que participaron en el operativo, como los servicios de inteligencia, seguridad, fuerzas armadas, policía federal y procuraduría de justicia.
“Este es el resultado del trabajo permanente de nuestras instituciones que durante días y noches se abocaron a cumplir la misión de recapturar a este criminal”, puntualizó. “Es un logro en favor del Estado de derecho y una acción contra la impunidad”.
Entre las primeras reacciones destacó la de la Administración Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA), la cual felicitó al Gobierno mexicano por la recaptura de El Chapo.
“Felicidades. Estamos muy emocionados. Es un gran día para el Estado de Derecho”, dijo el vocero de la DEA, Lawrence Payne.
Ahí inició la era más difícil para El Chapo Guzmán. Tras su captura, fue trasladado de Los Mochis a la Ciudad de México en un avión de la Secretaría de la Marina y posteriormente enviado al penal de máxima seguridad del Altiplano en el Estado de México.
A dos días de su aprehensión, El Chapo fue notificado sobre el inicio de su proceso de extradición a los Estados Unidos.
De acuerdo con la entonces Procuraduría General de la República (PGR) elementos de Interpol México ejecutaron dos órdenes de aprehensión con fines de extradición emitidas por los jueces federales tercero y octavo de distrito de Procesos Penales Federales en el Distrito Federal.
Uno de los procesos para su extradición está radicado en una corte de San Diego, California, y el otro en El Paso, Texas
En mayo, Guzmán Loera fue trasladado al ala de máxima seguridad del Cefereso de Ciudad Juárez, Chihuahua, debido a que en el Penal del Altiplano iniciaron una serie de obras de ingeniería, informó la Secretaría de Gobernación (Segob).
En un comunicado fechado el 20 de mayo, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó que fueron concedidas las dos solicitudes de extradición internacional de Guzmán Loera al Gobierno de Estados Unidos.
Aseguró que él ya estaba informado sobre la aprobación para ser procesado ante la Corte Federal para el Distrito Oeste de Texas por los delitos de asociación delictuosa, contra la salud, delincuencia organizada, posesión de armas, homicidio y lavado de dinero.
Asimismo, ante la Corte de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de California, por el cargo de asociación para importar y poseer con la intención de distribuir cocaína.
Argumentando que Estados Unidos carece de pruebas para juzgarlo, Joaquín El Chapo Guzmán, en junio, los defensores Andrés Granados y Cinthya y Carlos Castillo presentaron sendos amparos contra las dos órdenes que emitió la SRE para la extradición y puesta a disposición del capo ante cortes federales estadounidenses.
Para el 20 de octubre de 2016, el juez Décimo Tercero de Distrito en Amparo Penal de la Ciudad de México, Jesús Chávez Hernández, le negó el amparo y protección de la justicia contra las órdenes de la Cancillería para ser extraditado.
A un año de su captura, el 8 de enero de 2017 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) desechó las solicitudes de El Chapo para atraer amparos contra su extradición.
Once días después, el 19 de enero Joaquín El Chapo Guzmán fue extraditado, marcando así el final de una era para el Cártel de Sinaloa y, del otro extremo, el comienzo de su proceso judicial en Estados Unidos.
Algunos vieron este hecho como un regalo a la Administración de Barak Obama, pues “coincidentemente” ese fue su último día como presidente de los Estados Unidos. Guzmán Loera, mientras tanto, era trasladado a una prisión de alta seguridad en Nueva York conocida como el Little Gitmo.
El 2017 fue un año de intensa seguridad y aislamiento, para algunos bajo condiciones drásticas, ya que permanecía en su celda de unos seis por tres metros por un periodo de 23 horas y sin contacto alguno.
Solo se le permitía el acceso a sus abogados pero a través de un cristal.
El denominado “juicio del siglo” dio inicio el 05 de noviembre de 2018 en la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, bajo un máximo operativo de seguridad, con el juez Brian Cogan.
Durante el tiempo que duró el mismo se presume que fueron presentados más de 50 testigos, incluidos ex socios y colaboradores, quienes habrían detallado la estructura del Cártel de Sinaloa.
Fue en febrero del siguiente año, cuando el jurado lo declaró culpable de los 10 cargos que enfrentaba, incluyendo narcotráfico, lavado de dinero y uso de armas de fuego.
El 17 de julio de 2019, el juez Brian Cogan le dictó la sentencia definitiva de cadena perpetua más 30 años adicionales, luego de lo cual fue trasladado a la prisión ADX Florence en Colorado.
Conocida como “Alcatraz de las Rocosas”, ADX Florence es la cárcel de máxima seguridad y más estricta de los Estados Unidos.
Desde su reclusión, los abogados del ex líder del narcotráfico han presentado quejas aludiendo al mal trato que recibe debido a, entre otras cosas, el aislamiento extremo de 23 horas al día dentro de una pequeña celda de concreto, situación que aseguran ha deteriorado su salud mental y física.
Incluso argumentan que Guzmán Loera sufre de ansiedad y problemas de presión arterial. A la fecha, mantiene sus intentos para impugnar su condena a través de mociones legales que nunca han sido aceptadas por los tribunales norteamericanos.
Hoy, el panorama no es nada halagüeño para sus descendientes, desde septiembre de 2024 la guerra entre Los Chapitos y Los Mayitos ha debilitado al que en otros tiempos fue considerado como la estructura más fuerte del narcotráfico: el Cártel de Sinaloa.
LP