El linchamiento de dos mujeres a manos de un poblado enardecido ha causado conmoción entre la comunidad; esto es todo lo que se sabe sobre los hechos violentos.
El pasado 4 de mayo la comunidad de San Pedro Arriba, en el municipio de Temoaya, Estado de México, se convirtió en el escenario de un violento episodio que culminó en el linchamiento de dos mujeres y la destrucción de propiedad pública.
¿Por qué lincharon a dos mujeres en Temoaya?
El evento subraya la creciente tensión entre las comunidades rurales y personas externas respecto al uso y preservación de recursos naturales, situación que escaló hasta situaciones sumamente lamentables.
La confrontación inició durante la tarde, cuando un grupo de habitantes locales interceptó a dos mujeres, identificadas como Rebeca Ramírez y Guadalupe Guerra, en las inmediaciones de los manantiales que surten de agua a la región.
Lo cierto es que las señoras aseguraron que la veladora no fue arrojada al agua, pues la llevaron a la iglesia para dar gracias, además de puntualizar que era de materiales naturales: ceja de abeja. Pese a que intentaron explicar qué pasó, hombres no paraban de gritarles y llamarlas prepotentes.
El reclamo principal de los pobladores se centró en dos acciones específicas. Testigos afirmaron que las mujeres estaban utilizando el agua de los manantiales -considerada sagrada y vital para el consumo humano en la zona- para bañar a un perrito que les acompañaba.
Por esto es que se les señaló de causar daños a la salud de la población, al permitir que el animalito entrara al agua; aunado a ello las acusaron de tirar basura en un área protegida por la comunidad bajo usos y costumbres, debido a que llevaron una veladora y la prendieron.
Esto último incluso fue un motivo para que las acusaran de llevar a cabo actos esotéricos, lo que causó aún mayor inconformidad entre los presentes, quienes rodearon a las mujeres y el canino, en cuestión, mismo que permanecía echado junto a ellas en total calma.
Uno de los líderes les dijo con mayor tranquilidad, que el resto de los demás presentes, que era denigrante para ellos ver a un perro meterse al cuerpo de agua que usan para consumo humano pues cuidaban demasiado lo que es natural; además de mencionar que ellos se rigen por usos y costumbres.
Lo que comenzó como una recriminación verbal escaló rápidamente, pues la comunidad se organizó en grupos para convocar a más vecinos, quienes -como se mencionó- rodearon a las mujeres para confrontarlas.
Tras ello decidieron trasladarlas a las instalaciones de la dependencia de seguridad, en la comandancia local, ubicada en la cabecera municipal, para garantizar su integridad y determinar su situación jurídica.
Sin embargo, la presencia policial no disuadió a los manifestantes y decenas de personas se desplazaron desde San Pedro Arriba hasta el centro de la demarcación, exigiendo que las mujeres les fueran entregadas para "aplicar justicia" bajo sus propios términos.
Al recibir una respuesta negativa por parte de las autoridades, la turba inició un ataque contra el inmueble oficial y los manifestantes utilizaron piedras, palos y demás objetos para romper los ventanales de la oficina de seguridad.
Se lanzaron también objetos inflamables al interior de la comandancia, lo que provocó un incendio que consumió mobiliario, papelería oficial y equipo de oficina.
Para evitar la llegada de refuerzos o el traslado de las retenidas, los pobladores cruzaron vehículos en las vías de acceso principales. En tanto los enardecidos habitantes no paraban de golpear a las mujeres, lo que quedó registrado en videos difundidos en redes sociales.
Las dos mujeres fueron retiradas de la zona bajo custodia y recibieron atención médica por diversas contusiones; una de las víctimas quedó al parecer inconsciente en el suelo tras la golpiza recibida por varias personas, mientras la otra lucía totalmente asustada y consternada.
Tras el repliegue de los manifestantes, el saldo oficial reportado por el Ayuntamiento de Temoaya incluyó daños estructurales severos en las oficinas gubernamentales y la pérdida de documentos, así como agentes lesionados.
Algo que ha causado indignación entre las plataformas digitales que no se reportaron detenciones de líderes del movimiento o participantes en el incendio de forma inmediata. El gobierno municipal condenó los actos, pero defendió el cuidado de zonas protegidas naturales, especialmente al ser de consumo humano, como lo es el cuerpo de agua en donde entró el perrito a jugar.
En tanto grupos de practicantes de la medicina ancestral reveló que las mujeres no estaban haciendo brujería, ni lanzando hechizos, como lo dijeron pobladores de la zona, estaban llevando a cabo un rezo tradicional por la lluvia, perteneciente a nuestras raíces mexicanas indígenas.
Con información de Mario C. Rodríguez
KVS