'El Tío Jesse', el contador del huachicol fiscal que operaba desde las 'sombras' | Perfil

Su perfil era el de un empresario exitoso que ayudaba a jóvenes de Nuevo León a representar al estado y al país en el extranjero.

El nombre de Jesse Uresti Cantú sonó luego de varios cateos a propiedades ligadas con huachicol fiscal.
Xavier Jiménez
México /

Jesse Uresti Cantú cultivó durante años una imagen completamente ajena al mundo criminal. Ahora lo alcanzó uno de los operativos federales más intensivos del gobierno federal contra redes de huachicol fiscal en el norte del país.

En San Pedro Garza García lo conocían más como El Tío Jesse: un empresario joven, musculoso, ligado al ambiente fitness, rodeado de camionetas de lujo, gimnasios, reuniones sociales y publicaciones en las que aparecía apoyando estudiantes, deportistas y causas comunitarias. Nada parecido al perfil clásico de un operador criminal.

Pero detrás de esa fachada comenzó a emerger otra historia.

Su nombre brincó al centro de la atención nacional luego de los cateos federales realizados en residencias de lujo en San Pedro y otros municipios de Nuevo León, derivados de la investigación sobre el decomiso del buque Challenge Procyon, asegurado con millones de litros de combustible introducido ilegalmente al país.

Te recomendamos leer...
¿Qué se sabe de Los Petrofactureros, red de más de 40 empresas ligada al huachicol fiscal?

Las propiedades que apuntaron a Jesse Uresti Cantú

En las redes sociales de los regiomontanos empezó a mencionarse que una de las propiedades cateadas en el exclusivo sector Chipinque estaba relacionada con Uresti.

El operativo incluyó elementos de Marina, FGR y fuerzas federales fuertemente armadas, una escena poco habitual incluso para la zona más exclusiva del área metropolitana de Monterrey.

Lo que más llamó la atención en Nuevo León fue precisamente el contraste.

Hasta hace apenas unos meses, Jesse Uresti aparecía en publicaciones locales como benefactor de jóvenes estudiantes. En octubre de 2025, medios y páginas regionales difundieron imágenes del empresario entregando apoyo económico a un grupo de alumnos de secundaria para viajar a Panamá a una competencia internacional de robótica.

“Gracias a la bondad y al buen corazón del empresario sampetrino”, publicaron páginas de noticias locales al referirse a él y a su esposa.

En esas publicaciones apareció vestido casual, sonriente, rodeado de adolescentes y maestros. Su perfil era el de un empresario exitoso que ayudaba a jóvenes de Nuevo León a representar al estado y al país en el extranjero.

Ese personaje público chocó frontalmente con la línea de investigación federal.

Fuentes locales y publicaciones digitales comenzaron a relacionarlo no sólo con propiedades bajo investigación, sino también con presuntas operaciones financieras irregulares y esquemas de facturación.

Fuentes locales lo describieron incluso como un empresario vinculado a actividades de emisión de facturas falsas.

En el expediente judicial abierto en Nuevo León también aparece un dato poco explorado, pues Jesse Uresti promovió en 2025 un recurso legal relacionado con autoridades de seguridad de San Pedro Garza García.

Ese rastro judicial, aunque todavía poco claro públicamente, reveló que su nombre ya había aparecido antes en entornos legales y de seguridad.

Otro elemento que las autoridades tienen en la lupa es entender en el personaje su obsesión por la imagen física y el entorno aspiracional regiomontano.

En videos y publicaciones en redes sociales aparecía constantemente ligado al ambiente del gimnasio, rutinas de entrenamiento, vehículos de lujo y un estilo de vida asociado al éxito empresarial del norte del país.

Jesse Uresti se camuflaba en la sociedad

En Monterrey, donde la imagen del empresario fitness y exitoso tiene peso cultural, Jesse Uresti parecía encajar perfectamente en ese molde.

Incluso sus fotografías públicas proyectaban más la figura de un influencer empresarial que la de un operador bajo sospecha federal.

También existe registro profesional formal, luego de que aparece con cédula de contador público egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2019.

Ese dato resulta relevante porque la investigación federal gira alrededor de estructuras financieras, empresas, movimientos fiscales y presuntas redes de importación irregular de combustibles, de acuerdo con fuentes de seguridad.

¿De qué lo acusan?

Ahora las investigaciones federales apuntan hacia redes empresariales sofisticadas, operadores financieros, importaciones marítimas, compañías fachada, residencias de lujo y esquemas fiscales complejos capaces de mover millones de litros de combustible.

Es ahí qué personajes como Jesse Uresti comienzan a aparecer.

No como sicarios visibles ni líderes armados tradicionales, sino como figuras híbridas, es decir, empresarios jóvenes, socialmente integrados, con acceso a dinero, relaciones, propiedades y aparente legitimidad pública.

El cateo en Chipinque terminó rompiendo justamente esa burbuja.

En redes sociales surge la pregunta: ¿cómo un empresario que apoyaba estudiantes y se movía en círculos exclusivos terminó relacionado con una investigación federal por huachicol fiscal y presuntos nexos con operadores criminales?

Porque el caso no sólo golpeó a una estructura ilegal de combustibles.

También exhibió algo más incómodo para Nuevo León, que es la posible infiltración del dinero ilícito en los sectores empresariales, sociales y aspiracionales de la élite regia.

Jesse Uresti Cantú encarnó precisamente ese perfil.

El empresario joven que proyectaba éxito, filantropía y vida fitness, lo fue. Hasta que los convoyes federales llegaron a una residencia de lujo en San Pedro y colocaron su nombre dentro de una de las investigaciones más explosivas sobre contrabando de combustible en México.

RM

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite