Los Cacos 13 cobraron relevancia recientemente luego de protagonizar una pelea campal contra un grupo de cholos durante un evento de bicicletas intervenidas llamado Low Rider, realizado a lo largo del Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México.
De acuerdo con imágenes difundidas por el periodista Carlos Jiménez, integrantes de ambos grupos se enfrentaron a golpes y patadas. En la riña, algunos de los participantes presuntamente utilizaron armas blancas, mientras que un hombre fue golpeado con una bicicleta y botellas de cerveza. El altercado dejó tres personas heridas.
La pelea ocurrió durante una actividad relacionada con la cultura Low Rider, que reúne a personas que modifican bicicletas, colectivos urbanos y seguidores de la cultura chicana. La rodada recorrió Paseo de la Reforma y formó parte de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo, además de las actividades por el Día Internacional de los Museos. El evento fue organizado por Mexican’s Family Lowrider Bike Club.
La relación entre estos grupos y el movimiento Low Rider se encuentra en la propia cultura de barrio y las expresiones urbanas que históricamente han acompañado a las pandillas. En MILENIO te contamos quienes son los Cacos 13 y su relación con la cultura urbana en el área metropolitana.
¿Quiénes son los Cacos 13?
Los Cacos 13 son una pandilla urbana con presencia en la Ciudad de México y el Estado de México, principalmente en zonas como Nezahualcóyotl y La Perla. Su identidad está relacionada con dinámicas de barrio y elementos de la cultura pandillera de décadas pasadas.
Entre sus características se encuentra el uso de camisetas blancas y azules con el número 13, además de tatuajes relacionados con sus barrios. Sin embargo, sus integrantes actuales no necesariamente corresponden al perfil de las pandillas juveniles tradicionales, pues algunos ya tienen familia y trabajo.
¿A qué se dedican?
Además de su identidad como grupo, integrantes de los Cacos 13 participan en actividades como reparación de autos antiguos, recorridos en motocicleta, reuniones y eventos relacionados con la cultura urbana.
La presencia de este tipo de agrupaciones no se limita a la capital y el Estado de México. También existen grupos similares en entidades como Querétaro, San Luis Potosí y estados del norte del país, aunque sus prácticas y dinámicas han cambiado respecto a las pandillas que tuvieron mayor presencia durante los años noventa.
De acuerdo con especialistas, la transformación de las pandillas juveniles también ha permitido cuestionar la idea de que los barrios son únicamente espacios vinculados con la violencia. Actualmente, muchas de estas agrupaciones mantienen elementos de la identidad pandillera, pero desarrollan actividades recreativas, familiares y laborales.
Al mismo tiempo, se advierte que la violencia que actualmente afecta a distintos barrios del país está más relacionada con organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas y otras actividades ilícitas que con los enfrentamientos entre las pandillas tradicionales.
AG