M+.- Luis Enrique Barragán Chávez, R5, Wicho o Güicho, se convirtió en una de las principales figuras criminales de la región de Los Reyes, Michoacán en menos de tres años.
Su ascenso se aceleró dentro de la estructura encabezada durante años por Alfonso Fernández Magallón, Poncho La Quiringua, líder del llamado Cártel de Los Reyes y uno de los principales aliados de Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, jefe de Cárteles Unidos.
Para el gobierno de Estados Unidos, Barragán Chávez ya ocupaba antes de la captura de La Quiringua el segundo lugar en la estructura del Cártel de Los Reyes.
El Departamento de Justicia lo identificó en agosto de 2025 como segundo al mando del Cártel de Los Reyes y operador armado de Cárteles Unidos, además de atribuirle el mando de una facción propia denominada 'Los R5', utilizada para mantener el control territorial de la organización en Michoacán.
Caída del R5
La caída de Fernández Magallón, capturado a principios de agosto pasado, dejó al R5 como uno de los principales herederos naturales del aparato armado que la organización había construido en la franja occidental de Michoacán, de acuerdo con las autoridades.
Esto por la propia jerarquía trazada por autoridades estadunidenses, que lo colocaba inmediatamente debajo de él.
Washington ofrecía desde agosto de 2025 hasta 3 millones de dólares por información que permitiera su captura o condena y lo incluyó junto con El Abuelo, La Quiringua, Nicolás Sierra Santana, El Gordo, y Edgar Orozco Cabadas, El Kamoni, entre los cinco principales objetivos de Cárteles Unidos.
El Departamento del Tesoro fue todavía más preciso sobre el peso regional de El R5.
La OFAC lo señaló como líder regional de Cárteles Unidos involucrado en la extorsión relacionada con la industria aguacatera de Michoacán, una de las principales fuentes económicas de la región donde opera el grupo.
Además del cobro de cuotas, la célula atribuida a Barragán Chávez fue vinculada con el uso de hombres armados, explosivos, drones y vehículos modificados para combatir al Cártel Jalisco Nueva Generación en una de las fronteras criminales más disputadas del occidente del País, a decir de las propias autoridades de Michoacán, consultadas por MILENIO.
El Departamento de Justicia afirmó que tanto R5 como otros jefes de Cárteles Unidos encabezaban facciones armadas que utilizaban fusiles de asalto, artefactos explosivos improvisados, drones armados, vehículos blindados y mercenarios extranjeros para sostener el control territorial.
Ese perfil coincidió con la transformación que sufrió la región de Los Reyes, Peribán, Tocumbo, Tingüindín y Cotija durante los últimos años.
El corredor clave
El corredor que comunica Michoacán con Jalisco se convirtió en una zona estratégica tanto por el movimiento de drogas y armas como por la actividad agrícola de alto valor, particularmente aguacate, limones y berries.
En esa área, grupos ligados a Cárteles Unidos mantuvieron una confrontación permanente contra células del CJNG que intentaban avanzar desde Jalisco.
Uno de los puntos más violentos fue Santa María del Oro. Desde finales de 2023 y durante 2024, pobladores de comunidades de ese municipio jalisciense denunciaron desplazamientos, enfrentamientos y la colocación de minas terrestres en caminos rurales.
A inicios de 2024 autoridades reportaron la disputa entre la célula de R5 con la encabezada por Santiago 'Q', Maguey, integrante del CJNG.
Esa guerra causó el desplazamiento de habitantes de comunidades como Zipoco, El Carrizo, Panales y Petacala.
En ese entonces el párroco José Luis Segura Barragán denunció que cerca de 500 personas de unas 150 familias habían sido obligadas a abandonar sus hogares.
Las autoridades indicaron que grupos procedentes de Los Reyes controlaban Zipoco y se enfrentaban con integrantes del CJNG que buscaban avanzar hacia Michoacán.
También se denunció el uso de explosivos enterrados en brechas y caminos.
Lo que las organizaciones buscaban era controlar los accesos hacia Los Reyes y Peribán para mantener el cobro de cuotas a diversos productores agrícolas.
Ese dominio territorial convirtió a R5 en algo más que un sicario o jefe de plaza y su estructura comenzó a funcionar como un brazo armado regional encargado de proteger territorios, impedir avances del CJNG y sostener las actividades económicas de Cárteles Unidos, de acuerdo con los registros a los que se tuvo acceso.
El propio Departamento del Tesoro señaló a Barragán Chávez por su participación en esquemas de extorsión relacionados con el aguacate, pero su papel estaba claramente asociado a la fuerza.
LG