Entre manchas de sangre y temor: turistas vuelven a Teotihuacan buscando los rastros del ataque

Tras el tiroteo del lunes, Teotihuacán reabre con fuerte seguridad; visitantes recorren la zona entre revisiones y la búsqueda de rastros del ataque.

Mancha hemática en la escalinata de la pirámide, en Teotihuacan. | Foto Javier Ríos
Ciudad de México. /

En la Pirámide de la Luna, un rastro de sangre seca se ha convertido hoy en una atracción culposa. Los visitantes, movidos por una inercia extraña, intentan reconstruir la tragedia con la mirada: buscan el punto exacto donde Julio César Jasso disparó contra los civiles, el lugar donde quedó el cuerpo de la ciudadana canadiense o la ruta de escape de quienes lograron sustraerse de las balas. Se toman la selfi, graban y documentan la sangre sobre las escalinatas.

Desde lo alto se dimensiona el vértigo del 20 de abril. No el de la altura, sino el de escapar de las balas a 43 metros del suelo. Un descenso desesperado por los más de 200 escalones de la estructura que, bajo fuego, se convirtió en una trampa de la que no todos salieron ilesos.

A dos días del ataque, Teotihuacan reabrió sus puertas. Lo hizo con tres horas de retraso y con acceso gratuito, pero bajo un blindaje inédito que llegó para quedarse: más de 150 elementos —entre Guardia Nacional, policías estatales y municipales— resguardan el sitio con armas largas, detectores de metales, drones y binomios caninos.

La zona arqueológica poco a poco va retomando su actividad normal. | Foto: Javier Ríos

A ellos se suman 50 efectivos federales, 16 de Policía Auxiliar y 69 custodios del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Autoridades advirtieron que el dispositivo será permanente: habrá puntos fijos de inspección, revisiones constantes a vehículos y motocicletas, y un mayor control del comercio ambulante en la zona.

Blindaje en Teotihuacan

La estrategia se divide en dos frentes: la seguridad exterior, a cargo de la Guardia Nacional (División Carreteras) por tratarse de vialidades federales, junto con la prevención y la vigilancia interna, donde colaboran la división de Monumentos Arqueológicos y fuerzas estatales.

Para ingresar al lugar ya no basta el boleto: guardias nacionales y policías auxiliares revisan cajuelas y esculcan mochilas de cada visitante. Quienes ingresan a pie también son sometidos a un detector de metales. Además de armas, también se busca impedir el ingreso de sustancias o bebidas prohibidas.

Durante un encuentro con medios de comunicación, Omar Vázquez, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), detalló que la Fiscalía General de la República y la estatal hicieron las actividades correspondientes a la investigación y se descartó “daño al patrimonio cultural” tras el tiroteo.

En cuanto al personal de vigilancia, detalló: “se incorporaron 50 elementos de la Guardia Nacional. Tenemos 16 elementos contratados para la Policía Auxiliar y 69 custodios del INAH”.

Regreso de turistas a la zona arqueológica de Teotihuacan tras tiroteo. | Foto: Javier Ríos

El funcionario federal adelantó que para la próxima semana se instalarán arcos de seguridad en cada uno de los cinco accesos para detectar metales, una política que se replicará en recintos de alta afluencia como Chichén Itzá, Monte Albán, Tulum y Palenque

“Es una situación lamentable, pero sí tenemos toda la seguridad: que los sitios arqueológicos, museos y recintos culturales tendrán todo el resguardo necesario, suficiente para que sean visitados por el público”, dijo.

Para la seguridad exterior participan 150 elementos; camionetas de la Guardia Nacional, de la policía del Estado de México, y se observó deambular en caravana a corporaciones de los municipios de Acolman, Nopaltepec, Otumba, San Martín de las Pirámides, Temascalapa y Teotihuacán. No sólo vigilan los accesos, sino que buscan disuadir mediante patrullajes constantes.

Gustavo García Lagunes, director de Gobierno del Edomex para la región Tecámac, aseveró que el operativo no tiene fecha de caducidad: “El dispositivo es permanente. No puede haber horarios fijos porque la naturaleza es la sorpresa. Seremos más estrictos en el reordenamiento del comercio ambulante y en la revisión de cualquier vehículo o motocicleta sospechosa”.

Reapertura de Teotihuacán tras tiroteo en el que murieron dos personas. | Foto: Javier Ríos

Miedo y confianza

Para el turismo internacional, el ataque rompió la percepción de zona segura que rodeaba a los recintos históricos.

En entrevista, Son, un turista surcoreano, relató que la noticia cruzó fronteras rápidamente: “éste es el lugar más famoso para visitar en México y me siento seguro. Sabemos que esto impactó muy fuerte, mentalmente hablando, por esta situación. Mi familia me contactó ayer para saber cómo estaba México y si yo estaba seguro después de lo que pasó”.

Miu, visitante de Francia, se mostró sorprendida de que la violencia alcanzara estos puntos: “Es terrible que haya asesinatos aquí. Una turista muerta. Hay que ser más condescendientes cuando la gente piensa sobre la violencia en México, ya sea con armas o drogas fuera de la ciudad, pero no esperas esto en este tipo de zonas turísticas tan grandes”.

El turismo nacional, aunque agradecido por la seguridad, se muestra crítico ante el protocolo. Leyla señaló la ironía de la vigilancia: “A veces son muy estrictos con cosas innecesarias y con lo que realmente deben serlo, no lo fueron. No estaría de más unos arcos de seguridad”.

​Puedes consultar la pieza completa aquí: 



  • Amílcar Salazar Méndez
  • Reportero de investigaciones especiales, contador de historias y apasionado de la información.

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