• Descubren el caso más perturbador de crueldad animal en Jalisco: tiradero de mascotas que debieron ser cremadas

  • La historia del macabro hallazgo encierra un engaño e historias de familias que dijeron adiós a sus fieles compañeros convencidas de que sus restos quedaban en buenas manos.
Alan Castellanos
Guadalajara /
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Un bulldog inglés. Un pug. Un pastor belga. Un dóberman. Un chihuahua junto al cuerpo de una cachorra recién nacida. También había gatos naranjas, grises, cafés y de pelaje bicolor. Todos terminaron en el mismo lugar.

No fue un panteón para mascotas. Tampoco un crematorio. Sus cuerpos fueron encontrados entre la maleza, dentro de bolsas negras, envueltos en toallas, fundas de almohada e incluso playeras de marcas comerciales, abandonados a un costado del Periférico Nuevo, a la altura de la colonia El Castillo, en el municipio de El Salto, en el suroriente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco.

La escena estremeció incluso a quienes están acostumbrados a atender casos de maltrato animal.

Entre 25 y 30 perros y gatos fueron localizados en avanzado estado de descomposición.

La mayoría conservaba cánulas utilizadas en procedimientos veterinarios y cintas de identificación colocadas en sus extremidades, como las que se emplean cuando un animal permanece hospitalizado.

Todos presentaban indicios de haber sido sometidos a eutanasia, un hallazgo que llevó a las autoridades a centrar la investigación en el posible manejo irregular de cuerpos provenientes de una clínica u hospital veterinario.

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Cuando una mascota muere, muchas familias pagan por un último acto de amor: la cremación. Confían en que su compañero de vida tendrá un final digno. Conservan una urna, colocan una fotografía, hablan de él en pasado y comienzan el duelo.

Pero en este tiradero de El Salto esa certeza quedó hecha pedazos.

Lo que comenzó como un reporte ciudadano por un olor fétido terminó por revelar uno de los casos más perturbadores de maltrato animal registrados en Jalisco: un tiradero clandestino de cuerpos de mascotas, donde fueron abandonadas decenas de perros y gatos que, todo indica, jamás fueron cremados.

Un camino de terracería y una escena difícil de olvidar

La tarde del viernes, elementos de Protección Animal de El Salto, policías municipales y personal de la Fiscalía del Estado llegaron a una brecha ubicada sobre la lateral del Periférico Nuevo, a unos metros del cruce con la carretera a El Castillo.

Sin embargo, la historia no comenzó ese día.

Diez meses antes, en el mismo punto, autoridades municipales habían retirado otros 40 cadáveres de mascotas. En menos de un año, al menos 65 animales fueron abandonados en el mismo sitio, un patrón que convirtió esa brecha en un auténtico tiradero clandestino.

Los cuerpos de las mascotas se encuentran bajo resguardo y se consideran parte de la investigación (Alan Castellanos)

Mientras avanzaban las diligencias, los investigadores comenzaron a encontrar coincidencias imposibles de ignorar.

La mayoría de los animales conservaba cánulas utilizadas en procedimientos médicos veterinarios y presentaba indicios claros de haber sido sometida a eutanasia. Algunos incluso mantenían cintas de identificación similares a las que se colocan durante una hospitalización.

Para la Dirección de Protección Animal de El Salto, esos detalles cambiaron por completo el rumbo de la investigación.

Evidencias y una línea de investigación

La principal hipótesis apunta a que los animales pudieron haber sido atendidos en una clínica u hospital veterinario que ofrecía el servicio de cremación y que, presuntamente, nunca realizó ese procedimiento. En lugar de entregar las cenizas reales a sus propietarios, los cuerpos habrían terminado abandonados entre la basura y la maleza.

De confirmarse esa línea de investigación, el caso dejaría de ser únicamente un problema de maltrato animal o de contaminación sanitaria para convertirse también en un presunto fraude contra familias que confiaron en que sus mascotas recibirían un último adiós digno.

Autoridades municipales y estatales trabajan en conjunto para investigar y dar con los responsables de tan triste hallazgo (Alan Castellanos)

La investigación es encabezada por la Fiscalía del Estado de Jalisco, con el apoyo de la Dirección de Protección Animal, la Comisaría de Seguridad Pública de El Salto y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

Los peritos analizan los cuerpos y cada uno de los indicios localizados para determinar las circunstancias de la muerte de los animales y reconstruir el recorrido que siguieron hasta llegar a esa brecha.

Entre las evidencias recuperadas también aparecieron las prendas con las que algunos fueron envueltos antes de ser abandonados: una playera gris de la marca Tommy, una camisa Hollister, una toalla rosa y una funda de almohada gris.

Objetos cotidianos que hoy forman parte de la carpeta de investigación y que podrían ayudar a identificar a quienes alguna vez llevaron a sus mascotas a una clínica convencidos de que nunca volverían a verlas.

Con ese mismo propósito, la Dirección de Protección Animal elaboró una ficha de identificación para cada uno de los ejemplares localizados.

Las fichas describen a un bulldog inglés blanco con manchas café y un tatuaje en la ingle; un pomerania blanco; un pitbull blanco con café; un pug hembra color café claro que conservaba una franela gris; un pastor belga; un french poodle miniatura localizado dentro de una funda de almohada; un schnauzer gris; un chihuahua café; un cachorro, además de varios gatos de color naranja, gris, gris con blanco y café.

¿Quién los está buscando?

Hasta ahora, el teléfono de Protección Animal no ha dejado de sonar. Hay familias que preguntan por un pug; otras, por un pastor belga o un bulldog.

Algunas envían fotografías con la esperanza de reconocer una cicatriz, el color del pelaje o la ropa con la que despidieron a su compañero de vida.

Ficha de identificación mascotas (Cortesía)

Ninguna mascota ha sido identificada oficialmente.

Sin embargo, las autoridades mantienen abiertas las investigaciones y continúan difundiendo las fichas para localizar a sus propietarios.

Un elemento podría resultar decisivo: algunos de los animales conservaban microchips de identificación, una herramienta que permitiría conocer quiénes eran sus dueños y en qué establecimiento recibieron atención antes de morir.

Un sospechoso bajo investigación

La investigación ya registra un avance importante. La Dirección de Protección Animal confirmó que existe un posible sospechoso identificado; sin embargo, debido al sigilo de la carpeta de investigación, no se han revelado más detalles.

Toda la información recabada será integrada por la Fiscalía del Estado para determinar si existió una red dedicada al manejo irregular de cuerpos de mascotas o si la responsabilidad recae en algún establecimiento veterinario.

Mientras la Fiscalía del Estado de Jalisco y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses continúan con las investigaciones, los cuerpos de los animales permanecen bajo resguardo y refrigeración.

No se encuentran en instalaciones del ayuntamiento de El Salto.

El gobierno de Zapopan brinda apoyo para su conservación, con el propósito de preservar cada uno de los indicios que podrían resultar fundamentales para el esclarecimiento del caso.

Las mascotas fueron halladas con cánulas, signos de eutanasia y hasta envueltas en prendas (Cortesía Gobierno El Salto)

Las autoridades explican que ninguno de los cuerpos puede ser cremado por el momento.

Cada mascota representa un posible elemento de prueba dentro de la carpeta de investigación y, al mismo tiempo, una oportunidad para identificar a sus propietarios, ya sea mediante las fichas difundidas por Protección Animal o a través de los microchips localizados en algunos ejemplares.

Hasta que la Fiscalía y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses concluyan las diligencias, los perros y gatos permanecerán bajo resguardo.

Si los propietarios logran reconocer a sus animales, sus testimonios podrían convertirse en una pieza clave para esclarecer lo ocurrido.

Si nadie los reclama, el ayuntamiento de El Salto realizará la cremación de cada uno para brindarles el final digno que, presuntamente, alguien ya había cobrado por ofrecer.

Porque detrás de cada uno de esos cuerpos abandonados hubo una historia.

Hubo un nombre escrito en una cartilla veterinaria, una fotografía guardada en un teléfono celular, una cama junto a una ventana y una familia convencida de haber despedido a su mejor amigo.

Hoy, esa certeza también forma parte de la investigación.

SRN


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