Durante casi diez años, Adrián Pérez Avendaño, El 20, presuntamente era el jefe regional de Los Chapitos en el sur de Sinaloa, responsable de coordinar células armadas, abastecerlas de armas y organizar la seguridad de la facción en Mazatlán, Concordia, Rosario y Escuinapa.
Las autoridades lo vinculan con al menos tres de los ataques más violentos lanzados por esa organización contra el Ejército: la emboscada de 2016 para rescatar a Julio Óscar Ortiz Vega, El Kevin, el Culiacanazo de 2019 y los ataques desplegados durante la recaptura de Ovidio Guzmán en Jesús María, en 2023.
‘El 20’ estaba encargado de movilizar células del crimen
Su especialidad dentro de la estructura era la reacción armada, de acuerdo con fuentes militares que le aseguraron fusiles de diversos calibres, granadas y otros aditamentos a las células de El 20.
De acuerdo a sus versiones, el operador de Los Chapitos —identificado como Adrián Pérez Avendaño— organizaba grupos de sicarios capaces de movilizarse ante operativos federales, enfrentar convoyes militares, cerrar carreteras y proteger a los mandos de la estructura.
Esa capacidad le permitió crecer desde posiciones operativas hasta asumir el control de uno de los corredores estratégicos del Cártel de Sinaloa, incluso antes de su ruptura interna.
Rescate de ‘El Kevin’
El primer ataque de alto impacto que se le atribuye ocurrió el 30 de septiembre de 2016.
Un convoy del Ejército trasladaba desde Badiraguato hacia Culiacán a Julio Óscar Ortiz Vega, El Kevin, integrante del grupo de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, quien había resultado herido durante un enfrentamiento.
Cuando los vehículos militares se aproximaban a Culiacán, un comando les cerró el paso y abrió fuego con armas de alto poder.
La emboscada dejó cinco soldados muertos y diez heridos. Los atacantes lograron rescatar a El Kevin, quien posteriormente fue recapturado por las autoridades.
La operación mostró desde entonces la capacidad del grupo para reunir hombres, vehículos y armamento y atacar directamente al Ejército para proteger a integrantes de la estructura de Los Chapitos.
Participación en los culiacanazos
Tres años después, El 20 volvió a intervenir en una reacción criminal de mayor escala.
El 17 de octubre de 2019, después de que fuerzas federales detuvieron a Ovidio Guzmán López en Culiacán, grupos armados bloquearon avenidas, incendiaron vehículos, atacaron instalaciones militares y tomaron distintos puntos de la ciudad.
La ofensiva terminó por obligar al gobierno federal a liberar al hijo de El Chapo.
Las autoridades ubican a Adrián Pérez entre los operadores que coordinaron células durante aquella jornada, conocida como el Culiacanazo, aunque no han detallado qué sector de la ciudad o qué grupo específico estuvo bajo su mando.
El tercer episodio ocurrió el 5 de enero de 2023, durante la recaptura de Ovidio Guzmán en la sindicatura de Jesús María, al norte de Culiacán.
Las células de Los Chapitos respondieron con ataques contra soldados, aeronaves e instalaciones, además de bloqueos en carreteras y vialidades.
La jornada dejó diez militares muertos y 35 heridos, además de 19 presuntos agresores abatidos y 21 detenidos.
Las investigaciones federales también colocan a El 20 entre los responsables de coordinar la defensa armada de Ovidio Guzmán.
Su participación en esas tres operaciones explica el lugar que alcanzó dentro de la organización.
‘El 20’ sostenía la capacidad de fuego de Los Chapitos y se convirtió en ‘El General’
Con esto, El 20 no era un operador financiero ni un personaje dedicado únicamente al tráfico de drogas. Su función era sostener la capacidad de fuego de Los Chapitos y movilizar grupos de choque cuando alguno de sus dirigentes se encontraba en riesgo.
Con el tiempo asumió el control regional del sur de Sinaloa, desde Mazatlán hasta Escuinapa, una franja que conecta el puerto con Durango y Nayarit y que resulta estratégica para el movimiento de hombres, armas y cargamentos, de acuerdo a los registros de las autoridades.
Al momento de su captura, las autoridades lo señalaron también como responsable de adquirir armamento, distribuirlo entre las células y mantener la seguridad de los mandos de la facción.
En la misma zona opera Genaro Aarón Pérez Avendaño, El Chamaco o El 21, identificado en fuentes abiertas como jefe de una célula denominada La Chamakiza.
La detención de El 20 golpea así una de las áreas más sensibles de Los Chapitos: la estructura encargada de responder con violencia a los operativos federales, coincidieron las fuentes.
Durante casi diez años, Pérez Avendaño pasó de coordinar grupos armados a controlar una región completa. Su ascenso estuvo marcado por una misma tarea: enfrentar al Ejército cada vez que la organización intentó proteger o liberar a uno de sus hombres. Con esa tarea hasta se ganó el mote de El General.
ROA