La proporción de habitantes afiliados a servicios de salud en México disminuyó de 77.1 a 72.5 por ciento entre 2020 y 2025, de acuerdo con la Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que representa una reducción de 4.6 puntos porcentuales.
El mayor retroceso entre las instituciones comparadas se registró en la categoría de centros de salud, hospitales e institutos públicos, cuya participación pasó de 37.5 a 24.4 por ciento de la población afiliada, una caída de 13.1 puntos porcentuales en cinco años.
Hospitales públicos sufren el peor desplome; el IMSS resiste
Ese rubro agrupa establecimientos públicos de consulta y atención hospitalaria que la encuesta clasifica por separado de instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
Pese a ese retroceso, el IMSS mantuvo su lugar como la principal institución y aumentó su participación de 48.5 a 54.1 por ciento entre las personas afiliadas, mientras el ISSSTE registró un incremento menor, al pasar de 7.2 a 7.3 por ciento.
Los seguros privados también ganaron presencia dentro de la población afiliada, pues su participación creció de 3.7 a 6.9 por ciento durante el mismo periodo, con lo que casi duplicaron la proporción registrada en 2020.
Seguros privados se duplican ante la falta de cobertura oficial
Por su parte, IMSS-Bienestar pasó de 0.9 a 5.2 por ciento entre los afiliados, durante una reorganización del sistema público de salud que llevó al Inegi a redefinir las categorías utilizadas para identificar a las instituciones.
Además de la afiliación, la encuesta preguntó por el reconocimiento de acceso a los servicios públicos de salud, lo que permitió incluir a quienes declararon que podían recurrir a ellos aunque no reportaran estar afiliados, con lo que ambas condiciones abarcaron a 86.6 por ciento de la población.
En contraste, alrededor de 17.2 millones de personas no reportaron afiliación ni reconocieron tener acceso a los servicios públicos de salud, una situación que alcanzó a 13.2 por ciento de los habitantes de viviendas particulares habitadas.
IOGE