Asunción Álvarez del Río: legalización de la eutanasia avanzará porque es algo necesario

Entrevista

La académica de la UNAM busca que la CdMx sea pionera en México para permitir que quienes por enfermedad decidan finalizar su vida lo hagan con certeza y acompañamiento médico.

Asunción Álvarez del Río es considerada como la máxima teórica mexicana de la muerte digna. | Cuartoscuro
Ciudad de México /
Únete al canal de Milenio

Todos vamos a morir, pero la doctora Asunción Álvarez del Río plantea que hay que hacerlo bien.

La profesora e investigadora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina en la UNAM es considerada como la máxima teórica mexicana de la muerte digna y su lucha va más allá de la academia.

Ella, junto con Libertad para Morir, A.C. —presidido por ella—, está impulsando una iniciativa para legalizar la eutanasia en la Ciudad de México y para ello han comenzado a recaudar firmas entre los capitalinos. Hasta el momento llevan 4 mil 500 de 20 mil necesarias para presentar la iniciativa ante el Congreso capitalino.

No es el primer intento en el país para garantizar el pleno ejercicio de la libertad de cada individuo; la propia iniciativa rememora la lucha de activistas como Samara Martínez, quien ha impulsado una campaña por la muerte digna y la iniciativa de modificación a la Ley General de Salud conocida como Ley Trasciende.

De acuerdo con la asociación, desde 2002 hasta marzo de 2026, se han presentado 45 iniciativas relacionadas con la asistencia médica para morir. En el Congreso de la Unión, un total de 32, mayoritariamente en la Cámara de Diputados, y una de manera conjunta en ambas cámaras en 2025.

En el plano jurídico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estudiará el amparo de una mujer tanatóloga con cáncer, quien busca que se declaren inconstitucionales diversas normas de la Ley General de Salud.

Rubén Mosso dio a conocer en MILENIO que el pleno de la Corte señaló que este asunto es una gran oportunidad para fijar un criterio en torno a la eutanasia y a otros procedimientos de muerte asistida. 

A nivel mundial, de acuerdo con la asociación de Álvarez del Río, hasta mayo de 2026, alguna modalidad de la asistencia médica para morir es legal en 15 países. El suicidio médicamente asistido está permitido en 11 y la eutanasia en 10.

Los países que permiten la eutanasia son: Colombia, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, Australia, España, Nueva Zelanda, Ecuador y Uruguay.

Un país más podría sumarse a la lista: Francia. Su Asamblea Nacional validó la ley sobre el derecho a la ayuda a morir, que incluye la regulación de la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades irreversibles graves y con grandes niveles de sufrimiento.

Sin embargo, la norma será examinada ante el Consejo Constitucional por iniciativa del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, quien tiene dudas respecto a algunas partes del texto, como el tiempo de reflexión del paciente (dos días).

“Sí, me da mucha alegría, y es la muestra de que esto es algo que se va a ir dando, porque lo necesitamos y entonces, una vez que se hace caso a las razones (...), pues, se van dando estos cambios”, dice Álvarez del Río respecto al avance de la eutanasia en Francia.

Pese a provenir de un contexto religioso, principal opositor a la eutanasia, la académica respeta las voces que se niegan a aplicar esta medida y pide lo mismo para quienes buscan esta opción.

En entrevista a MILENIO, la académica habla de su interés por impulsar la eutanasia en México, los desafíos para su legalización, así como el avance de Libertad para Morir para alcanzar las firmas necesarias.

— No sé si ha tenido la oportunidad de ver lo que pasó en Francia (avance en la legalización de la eutanasia)…—

Sí, es un gran avance; llevaban muchísimos años en Francia buscando esto.

Me da mucha alegría, y es la muestra de que esto es algo que se va a ir dando, porque lo necesitamos y entonces, una vez que se hace caso a las razones (...), pues, se van dando estos cambios.

La verdad, en los últimos años, así ha pasado en diferentes lugares del mundo y seguirá pasando porque envejecemos, porque nos enfermamos, porque la medicina puede hacer maravillas, pero también puede hacer que después se prolongue una vida que no queremos y, si tomamos conciencia de que muchas personas somos dueñas de nuestra vida y que hay vidas que no queremos, es muy importante tener la opción de terminar la vida bien, sin dolor, en las mejores condiciones.

Entonces, por eso, por eso va creciendo y se va extendiendo. Pasó en América Latina, ahora Francia y seguirán, seguirán en otros lugares; esperemos que en la Ciudad de México.

—Doctora, hay muchas causas para apoyar, pero usted ha tomado una bandera muy importante, que es la de buscar morir bien. A mí me interesa saber, existiendo tantas causas en este mundo y en el país, ¿por qué usted apoya esta en particular?—.

Yo me interesé en el tema de la muerte hace muchos años por razones personales, así de decir: "Ay, a mí esto del tema de la muerte me hace mucho ruido en mi vida". 

Entonces, con mucha suerte, pude empezar a trabajar eso en la Facultad de Medicina de una forma general con la que sigo trabajando: cómo vivir con el hecho de que nos vamos a morir mejor y cómo poder hablar de esto en la práctica médica y cómo poder tomar las mejores decisiones cuando estamos ya en un contexto de final de vida. Porque ahí es donde tiene mucha importancia eso que usted recordaba: todos nos vamos a morir, pero depende de lo que hagamos, nos vamos a morir mejor o peor, y no solo el momento último de morir, sino antes.

Esa etapa de final de vida, a partir de que se sabe que una persona ya no va a poder recuperarse, ahí todo el tiempo. Hay que tomar decisiones y, según se tomen las decisiones, puede ser que se cause más sufrimiento o que se hagan cosas que son más consoladoras, se reciba alivio, se hagan las cosas que se tienen que hacer al final de la vida. Eso, de una manera general, es algo que he venido trabajando.

Pero ya el tema particular de poder decidir cómo y cuándo morir, pues fue mi tema de doctorado en el 2000. Acabé en 2004, y la verdad es que cuando terminé no lo dejé porque estaba muy comprometida, que es una gran diferencia: vivir con esa opción nos da paz en la vida saber que el final va a estar bien, porque tengo hasta la posibilidad de decir: "Ya no quiero vivir más y morir bien".

Entonces, por eso seguí, porque me sentí muy comprometida personalmente con eso, que representa ser libres hasta el final.

He establecido contacto con mucha gente que está con el mismo interés a nivel nacional, a nivel internacional; entonces, realmente sí estoy muy convencida de que nos merecemos eso.

Y la verdad, que es lo que hemos estado encontrando como respuesta ahora que recolectamos firmas para nuestra iniciativa, algo muy enriquecedor ha sido la posibilidad de platicar con mucha gente, la mayoría a favor; hay quien también está en contra y sobre todo porque no se sienten dueños de su vida, pero mucha gente sí agradece la idea de poder contar con esta posibilidad de tener el control cuando las cosas se ponen muy mal.

—¿Qué tanto México está a la vanguardia en la materia?—

En México hemos avanzado mucho desde hace varios años en el tema general de ver cómo podemos hacer para que las personas tengan mejor final de vida en el sentido de que se aprobó la voluntad anticipada en el (entonces) Distrito Federal en 2008, y esto significaba sobre todo la posibilidad de rechazar tratamientos que prolongan la vida cuando uno ya no quiere que se prolongue la vida así. Esto ya es un adelanto.

Esto también permite que uno por anticipado pueda decir: “Yo en tales condiciones no quiero vivir”. Esto es un adelanto.

La obligatoriedad de los cuidados paliativos es un adelanto porque está enfocada en que todas las personas, pero sobre todo en el final de la vida, tengan una atención para que les dé calidad.

Estos son adelantos, pero está terriblemente incompleto esto si no contamos también con algo que se necesita cuando el otro no es suficiente: el poder elegir morir.

Ahora, en eso sí estamos atrasados con respecto a quienes lo han logrado, pero si nos ponemos de manera más de nuestra región, estamos atrasados con respecto a América Latina, porque ya está en Colombia. Uruguay y Ecuador.

Ahora, la verdad es que todavía son relativamente pocos los países que tienen esto logrado, porque es un tema muy controvertido, porque intervienen poderes religiosos —hablo de poder, porque es lo que interviene, la verdad, la capacidad de influir y querer meterse en las políticas públicas— en lugar de dejarlo eso a la conciencia de quienes siguen de cada religión.

En México ha habido iniciativas desde 2002 para que se legalice la eutanasia, algunas muy buenas, otras no, pero creo que entra la influencia de poderes religiosos, la dificultad de pensar en la muerte porque aquí en México, con toda la familiaridad que decimos tener y que sí tenemos en los Días de Muertos, nos cuesta pensar en la muerte, y este es un tema que trae la muerte de frente.

Nos cuesta también porque hay mucha confusión en entender bien. La gente que ya se ha interesado más y que entiende bien, pues sabe que esto es una decisión muy personal. Esto es, la posibilidad de que alguien pueda elegir, pero hay quien no tiene claro si otros van a elegir por mí, si yo, cuando ya esté muy vieja, va alguien, va a querer; entonces hay todavía confusión que, debo decir, está alimentada por los que se oponen, que a veces, a falta de argumentos, lo que hacen es confundir y asustar.

Pero en fin, ha habido diferentes factores que se juntan, por lo que en México no hemos avanzado, pero creo que en este momento se están dando las condiciones.

Una condición muy importante que se está dando es que hay una conversación que se está sosteniendo sobre el tema. Eso es muy importante porque, primero, con Samara Martínez, quien fue la que introdujo este tema el año pasado, empezamos a escuchar de este tema, que ella no ha dejado de aparecer, por supuesto.

Pero después, con esta iniciativa, pues se ha estado hablando de este tema. Hay gente que llega a firmar en los puntos de encuentro que anunciamos muy informada, diciendo que quiere firmar y diciendo y opinando sobre lo que piensan.

No había pasado por qué esos obstáculos están presentes, pero creo que en este momento también puedo decir que se ve en condiciones más favorables para que podamos avanzar.

Alguna modalidad de la asistencia médica para morir es legal en 15 países. | Cuartoscuro

—¿Qué pesa más, estos grupos religiosos o la dificultad de pensar en morir bien? ¿Qué es lo que está frenando más (el tema)?—

Quizás en los grupos religiosos, pero lo otro también está.

Lo que está a nuestro favor, y lo digo basándome en lo mismo que nos han platicado las personas: La realidad se impone, y lo cierto es que todos conocemos a alguien cercano, o casi todos, que tuvo un final de vida que hubiéramos querido diferente y que hubiera hecho una gran diferencia el que hubiera podido elegir esa persona al final de la vida decir: "Ya no quiero vivir más”.

Eso es lo que influye en el sentido de que las personas dicen: “Esto no debe ser así; yo no quiero esto para mí; yo no quiero esto para otra persona querida”.

Eso es lo que está a favor y lo que está en contra es lo que dice usted, que es, por un lado, la religión que influye.

Yo creo que cuando a veces se toman los dogmas o las imposiciones religiosas sin ningún cuestionamiento, pues yo creo que eso es un obstáculo, porque la verdad es que, por ejemplo, en la religión católica, pues tiene un papel fundamental el actuar de acuerdo con la conciencia.

Así como muchas mujeres, de acuerdo con su conciencia católica, dicen: “Aunque el Vaticano me prohíba la anticoncepción, pues yo se la voy a usar”, pues aquí también podría darse algo equivalente. Y, de hecho, hay muchas personas católicas que están de acuerdo con esta opción.

En las encuestas nacionales que hizo la Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad en 2016 y en 2022 a nivel nacional, se encuentra que casi un 70 por ciento de la población, incluyendo personas religiosas, está a favor de que un médico pueda ayudar a morir a una persona que pide esta ayuda porque tiene una enfermedad grave, incurable y le causa un sufrimiento intolerable.

Pero la religión sí está y, más que la religión, el querer usar el poder de personas religiosas que quieren imponer en políticas públicas sus creencias, lo cual, como país laico, de verdad tenemos que estar muy atentos para no permitirlo porque, ¿cómo van a dirigir políticas públicas, creencias religiosas?

También, a veces, una oposición viene de personas profesionales que se dedican a los cuidados paliativos; como decía, estos son un cuidado integral que busca dar calidad a las personas al final de la vida, atendiendo a sus necesidades físicas, psicológicas, sociales, espirituales.

Esto es excelente y todos queremos que exista, pero algunas de estas personas, —afortunadamente, hay menos—, hay personas paliativistas que defienden la posibilidad de elegir al final de la vida, pero muchas de ellas dicen con los cuidados paliativos es suficiente y no es cierto. Entonces, eso también es un grupo que se opone a esta otra opción de terminación de vida.

Es un error, porque en realidad, en donde funcionan bien en otros países que existen las dos opciones, van complementarios, desde luego, cuidados paliativos, pero si estos fallan o no son suficientes o no se pueden dar en determinado lugar, pues que exista la otra opción, porque si no, el resultado es quedar atrapado en un sufrimiento intolerable.

Entonces, esa es otra posición que realmente, pues, viene de un malentendido o de una posición muy arraigada que a lo mejor también es ideológica, quizá también es religiosa, porque es un poco incomprensible, pero también existe.

—¿No le ha pasado que en su familia o en sus colegas le han dicho: "Oiga, doctora, ¿cómo es posible que usted apoye esto? ¡Va contra Dios!” o alguna otra postura en contra?—

Yo vengo de un contexto muy religioso, aunque yo he notado una evolución dentro del contexto en estas ideas, que a lo mejor antes estaban más en contra, y yo creo que la vida es la que se impone y dice: “Mira lo que implica este sufrimiento”, pero sigue habiendo en mi contexto personas que no lo entienden o que no estarían de acuerdo y que, yo respeto, desde luego, porque respeto, así como espero que me respeten, porque así como a mí se me puede hacer un poco raro que no lo puedan ver como yo lo veo, a ellos también se les puede hacer raro que yo no lo vea como ellos, o por lo menos eso es lo que pienso. Entonces eso existe porque no todos pensamos igual y eso es algo muy importante de entender. Y yo lo vivo también de manera cercana, y yo lo único que espero es que quede claro mi respeto a otras posiciones y espero el mismo respeto.

En realidad, en nuestra sociedad, a pesar de que hay esta mayoría a favor, hay quien no está a favor, y son muchos. Si decimos un 30 por ciento, son muchos.

El mensaje es aquí: estamos añadiendo una opción de terminación de vida, una libertad hasta el final respaldada. Los que no crean en ella, los que no la vean, no se preocupen, las cosas van a seguir igualitas para esas personas, porque nunca van a tener que elegir algo que no quieren. Esto es de libertad, pero para las personas que sí la queremos y no la tenemos, hace una gran diferencia. Y no se vale que unos que no piensan como nosotros quieran imponer eso a todos como nosotros. No queremos imponer esto a otros.

Sí, es una cuestión de respetar que somos diferentes, que pensamos las cosas diferentes para la vida y para el final de la vida, y que tenemos que poder respetarnos.

Eso es muy importante, porque no se trata de que todos pensemos igual y no se trata de convencer a nadie.

Nosotros, en el momento en que estamos recolectando firmas, alguien dice no, pues no, pues claro, ya si quiere platicar, algunos platican sus razones, pero ahí se acabó.

—Entiendo que requieren 20 mil firmas para presentarla ante el Congreso de la Ciudad de México. ¿Cómo van en la recolección? —

Vamos bien porque el periodo para recabar firmas se extendió. Nosotros creíamos en un principio que era solo junio y julio y, afortunadamente, platicando con el Instituto Electoral de la Ciudad de México, vimos la posibilidad de que esto se extienda hasta diciembre.

Antes hubiera dicho: "Vamos mal porque ya se va a acabar julio y sólo llevamos un poco más de cuatro mil", pero ahora que tenemos hasta diciembre, vamos muy bien, porque sí hemos conseguido ahora más de cuatro mil, o sea, yo creo que terminaremos esta semana con cuatro mil 500.

Vamos bien, porque, además, esto se ha ido extendiendo muchas veces en los lugares en donde recolectamos o después de entrevistas; después del apoyo de los medios, tenemos el contacto de gente que quiere convertirse en ser auxiliar.

Bueno, voy a explicar cómo es esto: La firma se recolecta a través de una aplicación del INE que se llama Apoyo Ciudadano, que se baja en el celular; se puede bajar para que uno individualmente firme y para esto aconsejamos que entren a la página libertaparamorir.com.mx en donde enseguida verán un vídeo que va guiando paso por paso.

Un pedido para quienes crean que esto es una buena idea y quieran firmar: dedíquenle unos minutos porque no es dar un clic, como ya estamos acostumbrados a votar y a dar nuestra opinión.

Entonces, la gente que no es solo así, sino que tiene que bajar y esperar un código en el correo y ponerlo, es un poquito más complicado o un poquito más de tiempo.

Precisamente por eso tenemos la otra opción, que es la de ser auxiliar y recolectar firmas de otros también bajando la aplicación al celular del que es auxiliar.

Entonces anunciamos puntos de encuentro que están anunciados en nuestras redes Libertad para Morir, están en TikTok, Instagram, Facebook, X y YouTube, y tenemos ya algunos puntos de encuentro fijos, por ejemplo, la entrada a la Cineteca Nacional de Xoco, por (la calle) Mayorazgo, ahí estamos todos los sábados de 12:00 a 18:00 y domingos de 12:00 a 16:00 horas, mucha gente llega directo a firmar ahí.

Una de las cosas que han estado pasando últimamente es que más personas quieren ser auxiliares, como que vamos creciendo en personas que dicen: "Yo también quiero apoyarlos, yo también quiero recolectar”, y esto hace que todavía sea más optimista nuestra idea de que sí vamos a conseguir las firmas.

— Aunque usted lo ha dicho, la eutanasia es un delito, pero la necesidad de morir bien está presente. ¿Usted ha podido investigar o ha podido saber qué tanto está esa realidad de que las personas siguen practicando la eutanasia, pese a que no esté todavía legalizada?—

La eutanasia, primero, así bien entendida, es una de las modalidades de la asistencia médica para morir, es decir, que un médico puede ayudar a una persona que, debido a que está sufriendo de manera intolerable por una enfermedad muy grave, pida ayuda. La eutanasia es cuando el médico realiza esta acción de ayuda.

Hay otra modalidad, que es cuando el médico da los medicamentos a la persona que los toma por sí misma.

Entonces, ¿qué pasa ahora que esto es un delito? Pues hay personas que tienen la suerte de conocer a médicos de confianza a quienes les pueden pedir que les ayuden a pesar de que sea un delito, porque saben que cuentan con esa ayuda. Algunos médicos sí lo hacen a pesar de que se arriesguen o cuidando mucho de que esto no sea un riesgo.

Esto, por un lado, es una situación injusta, porque hay muchas otras personas que no tienen a quién pedir algo que ahora se considera delito.

Lo otro que puede pasar es que las personas que no tienen a quién pedir esta ayuda a lo mejor la pidan a sus familiares, que a lo mejor no tienen la preparación, y también se ponen en riesgo.

O también puede pasar que las personas lo hagan por sí mismas como mejor puedan, si es que pueden, hay veces que las personas ya no tienen ni movilidad, entonces, pues a lo mejor no lo consiguen o a lo mejor consiguen esto a través de una muerte muy dolorosa, violenta, que no era lo que merecía.

Eso pasa porque realmente morir bien, causarse una muerte segura y sin dolor no es fácil y más si uno está muy enfermo. Esto es lo que queremos que cambie, que sea algo transparente, claro, que uno pueda elegir, ya que tiene la garantía de que le van a ayudar a morir porque ya cumplió los criterios, porque ya se valoró, porque sí cumple.

Sí le pueden ayudar a morir, que pueda decir cuándo, cómo, con quién y todo, y todo el mundo se pueda dedicar a lo importante que es despedirse de una persona que se está yendo de esta vida sabiendo que se está yendo bien en lugar de todos los otros escenarios, que es a escondidas..

Eso es lo que tiene que cambiar, porque es un hecho que hay personas que llegan a la conclusión: “Esto no es vida para mí. Ya no quiero vivir más”. Eso es un hecho.

—Sabemos que luego hay tiempos, y sobre todo ahora que ya estamos en la antesala de un proceso electoral y que hay políticos y políticas que quieren colgarse la medallita o tratar de jalar agua para su molino, como se diría. ¿No les ha pasado que algún grupo político o algún diputado o alguien por ahí les diga: "Oiga, pues vengan acá y traemos la iniciativa”? —

Lo cierto es que nosotros sabemos que si llegamos a las firmas y esto pasa el Congreso, finalmente vamos a necesitar el apoyo de legisladores. Así que sí nos interesa empezar a tener contacto con personas que tendrían influencia en la votación, en la discusión para  hablar, explicarles; o sea, sí nos interesa, pero bueno, ahorita estamos más concentrados en conseguir las firmas, pero será la siguiente etapa y también tendremos que ver.

Estamos también pensando que tenemos que anticiparnos y poder también saber con quién vamos a contar que nos apoya.

Creemos que es muy importante esto de que sea una iniciativa ciudadana por el hecho de que son los ciudadanos expresando que quieren algo, pero después va a estar en el Congreso, y ahí sí vamos a necesitar a los legisladores que nos apoyen.

—Quien lea la entrevista y esté a favor apoyará la iniciativa sin dudarlo; quien no esté de acuerdo, pues no lo hará, pero siempre hay personas indecisas, como que dicen: "Quiero apoyar", pero también tiene dudas. A ese grupo de la población, ¿qué les diría? —

Una, sabemos que nos vamos a morir, no sabemos cómo nos va a tocar estar en el final de la vida. Ojalá nos toque bien, despidiéndonos en paz de todas las personas que queremos y de nuestra vida, pero a lo mejor no somos de esas personas, a lo mejor la condición médica que nos hace estar ya cerca del final nos impone un sufrimiento que ya nos parece intolerable y a lo mejor sí necesitamos que esté bien puesta esa salida de emergencia para decir: "Yo ya no quiero vivir más, ayúdenme a morir bien", sea nosotros o alguien muy querido.

Entonces, eso es un elemento. El segundo es que esta iniciativa está muy trabajada, muy reflexionada. Ha tomado en cuenta la experiencia de muchos países que ya han legislado al respecto y está muy cuidada.

Está muy claro el procedimiento que hay que seguir a partir de que una persona hace una solicitud de que quiere morir; lo revis un médico, después lo revisa otro médico. Luego pasa un comité.

¿Quiénes son elegibles? Solo personas con capacidad para decidir. Nadie puede decidir esto por otra persona que esté padeciendo un sufrimiento intolerable debido a una condición médica: Se reconoce la libertad de las personas, también del personal médico, que no está obligado a aplicarla. Se reconoce la objeción de conciencia a nivel individual.

Va a ser obligatorio en las instituciones públicas de la Ciudad de México, también puede ser en un lugar privado, en la misma casa.

Entonces, los que no están tan claros, es contar con algo que ojalá no necesiten, porque querrá decir que se están yendo bien de este final de vida, pero si lo necesitan, ya necesita estar esta opción para ustedes, para nosotros, para los que quieren, por si la necesitamos. Esto es algo que es como decir: “Bueno, tengo la libertad hasta el final y, si la necesito, la puedo usar”.

Entonces dense esta libertad. Respáldense, asegúrense de que cuentan con esa libertad para el final de su vida, para que sea lo más consolador, para que se den las mejores condiciones. Eso es lo que ahora pueden hacer, esa es su colaboración que toca hacer ahora, firmando.

JLMR

  • José Luis Medina
  • jose.medina@milenio.com
  • Editor Home. Egresado de la carrera de Comunicación y Periodismo en FES Aragón-UNAM.

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite