Aurora Jiménez y María Lavalle, las primeras mujeres legisladoras en México

La llegada de las primeras mujeres al Congreso de la Unión significó un gran avance en la lucha por los derechos femeninos.

Las primeras legisladoras en México son un precedente de la lucha de las mujeres en México. (Especial)

Milenio Digital

El papel de las mujeres en la política mexicana va más allá de la obtención del derecho al voto, ocurrido en 1953; prueba de ello es Aurora Jiménez de PalaciosMaría Lavalle Urbina, dos de las primeras mujeres en unirse al Congreso de la Unión.

Si bien la primera mujer en ocupar un cargo público fue Elvia Carrillo Puerto, quien en 1923 fungió como la primera diputada local por Yucatán, su vida política se desarrolló en el ámbito estatal, aunque no por eso fue menos relevante. Tras el asesinato del gobernador Felipe Carrillo Puerto, en enero de 1924, las elecciones fueron anuladas y Elvia fue amenazada de muerte, razón por la que abandonó sus funciones.

Sin embargo, en esta ocasión, hablaremos sobre la primera diputada y senadora a nivel federal, quienes lucharon en defensa de los derechos de las mujeres, dejando un legado que ayudaría a cimentar las bases de la política femenina en el país. En el marco del Día Internacional de la Mujer, ellas fueron las primeras legisladoras en México:

Aurora Jiménez de Palacios, diputada

Jiménez de Palacios fue la primera mujer en llegar al Congreso de la Unión al ocupar el puesto de diputada federal por el PRI, de 1954 a 1955, y aunque su periodo de legislación fue muy corto, significó un gran avance para los derechos de las mujeres en México.

Nació en Tecuala, Nayarit, el 9 de diciembre de 1926 en una familia que impulsó su formación escolar privilegiada, comparada con la que recibían la mayoría de las mujeres de su época. Logró estudiar en la Facultad de Economía de la Universidad de Guadalajara y se licenció en Derecho.

Su esposo, José Cruz Palacios Sánchez, originario de Mexicali, se convirtió en el primer presidente municipal de la localidad en 1954, lo que ocasionó que quedara vacante la diputación federal por Baja California, y que Aurora Jiménez de Palacios obtuviera el primer curul para las mujeres.

Su participación como legisladora inició el 4 de julio de 1954 y concluyó el 31 de agosto de 1955, luego de que falleciera en un accidente de aviación a los 32 años. Con tan sólo un año de fungir como diputada, Jiménez de Palacios fue integrante del grupo que formalizó que el territorio de Baja California Sur fuera un estado de la República y dejara de ser únicamente un territorio.

Durante su corto periodo de gestión, Jiménez de Palacios se enfocó en la formación de organizaciones de mujeres, así como en la defensa de sus derechos; además, destacó su labor a favor de la solución a problemas de la infancia, de los migrantes y la alimentación de la población con menos recursos. Su llegada al Congreso, marcó el inicio del derecho de las mujeres a aspirar a la actividad política.

En su honor, nombraron sala en San Lázaro
En 2008, como parte de la conmemoración de los 10 años de la Comisión de Equidad y Género, la Cámara de Diputados develó una placa para nombrar al auditorio del edificio E, en el Palacio de San Lázaro, el nombre de Aurora Jiménez de Palacios.

María Lavalle Urbina, senadora

Nacida el 24 de mayo de 1908 en Campeche, María Lavalle Urbina fue profesora de primaria y la primera mujer que se tituló como abogada en su estado; además, la primera magistrada del Tribunal Superior de Justicia y la primera mujer que presidió el Senado.

Lavalle Urbina tuvo que viajar a la Ciudad de México para ejercer su profesión, lugar en el que fue nombrada magistrada del Tribunal Superior de Justicia del Distrito y Territorios Federales, en 1947. 

Abanderada por el PRI, fue senadora para las legislaturas número 46 y 47 y junto con Alicia Arellano Tapia se convirtió en una de las primeras mujeres en ocupar un escaño en el Senado, organismo que llegó a presidir en 1965. Además, su trabajo en el Congreso continuó dentro de la Comisión Permanente hasta 1970.

Bajo el régimen de José López Portillo, Lavalle Urbina se incorporó al gabinete como subsecretaria de Educación Básica, hasta que en 1975 se incorporó a la delegación mexicana como embajadora en la ONU. Al mismo tiempo, representó a México en más de 40 reuniones internacionales en la OEA y la Unesco.

Durante su periodo en la Secretaría Educación básica, Lavalle Urbina fue directora de escuelas primarias y jefa de la campaña de alfabetización. Asimismo, fue presidenta de la Academia Mexicana de Educación y directora de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos.

De entre los reconocimientos que recibió, destaca la condecoración como mujer del año en 1963, el Premio de Derechos Humanos de la ONU; medalla de honor al mérito jurídico de la Asociación Nacional de Abogados, en 1979; medalla Justo Sierra del gobierno de Campeche, en 1981; y la medalla Belisario Domínguez del Senado de la República, en 1985.

“Quienes hemos luchado por la dignidad de la mujer y por su emancipación, no podemos menos que sentirnos profundamente conmovidos ante el trato degradante e inmisericorde al que han sido sometidas. (….) El reconocimiento de sus derechos es el resultado de su lucha y determinación, su ejemplo nos alienta a continuar en la denodada consecución de una posición de igualdad y respeto.

“Estamos seguras de que su ejemplo alentará a todas aquellas mujeres que todavía se encuentran en condiciones similares de privación e indefensión; ustedes han demostrado el camino a seguir”, dijo durante su discurso al recibir la medalla Belisario Domínguez.

Falleció el 23 de abril de 1996 en la Ciudad de México y al cumplirse 100 años de su natalicio, fue nombrada Benemérita del Estado de Campeche, siendo la primera mujer en recibir ese título.

Premio María Lavalle Urbina
El Congreso de Campeche entrega el Premio Estatal “María Lavalle Urbina, Benemérita del Estado”, como la más alta distinción que otorga el Poder Legislativo local, para reconocer a las mujeres y hombres que, por sus méritos excepcionales, se hayan distinguido por su contribución al fortalecimiento de los derechos de la mujer, la promoción y defensa de los derechos humanos, valores sociales o manifestaciones culturales que contribuyan al bien del Estado.

El premio se concede cada tres años y es entregado el 24 de mayo del último año de ejercicio constitucional de cada Legislatura. Consiste en una medalla de oro y un pergamino en el que se detallan los méritos y valores de la persona premiada.

LP

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