Casa de la Familia logra reconstruir 16 matrimonios al año

Infidelidad, problemas laborales y las complicaciones económicas, son las principales razones por las que los matrimonios entran en conflicto y deciden divorciarse

Los asistentes definen el grupo al que se inscribirán para solucionar sus problemas (Miguel Romero)
Puebla /

La infidelidad tanto de hombres como de mujeres, los problemas laborales y las complicaciones económicas, son las principales razones por las que los matrimonios entran en conflicto y deciden divorciarse.

Así lo explicó Jorge Melchor Navarro, titular de la Coordinación del Departamento para Familias que viven Circunstancias Particulares y Situaciones Irregulares, de la Casa de la Familia Juan Pablo II de la arquidiócesis de Puebla, quien detalló que por curso de apoyo a parejas que se están divorciando, se logra la reconciliación en 16 a 18 casos.

La Casa de la Familia atiende a más de mil personas que enfrentan diferentes problemas, desde divorciados, viudas y viudos, matrimonios con problemas, madres en situaciones difíciles y brinda apoyo psicológico, asesoría jurídica y asesoría espiritual.

“La Casa de la Familia San Juan Pablo II da un servicio a familias, a parejas, a personas que atraviesan un problema dentro de su núcleo familiar. Son tres líneas en las que se brinda apoyo: la línea espiritual, la línea psicológica y la humana. Se atienden a niños desde cinco años hasta personas mayores. De acuerdo a la problemática, se encauza hacia donde pueden ser atendidos por expertos. La función de la Casa es rescatar a las familias ante sus problemáticas. Diario hay un caminar, diario vienen de 500 a 600 pesos, pero en algunos momentos recibimos a más de mil personas”, comentó.

Comentó que el primer domingo de agosto de cada año se hace una jornada familiar y los asistentes definen el grupo al que se inscribirán para solucionar sus problemas.

“Al siguiente lunes del primer domingo de agosto, empiezan los trabajos de los programas de atención. Se ve un buen número, pero lamentablemente, luego ya no vienen todos. Matrimonios tiene un promedio de asistencia de 60 parejas, unos se van otros llegan. En el caso de madres divorciadas, se tiene una asistencia de 50 a 60. Varía cada año”, resaltó.

Los divorcios

Jorge Melchor Navarro, titular de la Coordinación del Departamento para Familias que viven Circunstancias Particulares y Situaciones Irregulares, de la Casa de la Familia Juan Pablo II de la arquidiócesis de Puebla, comentó que se busca mejorar la condición familiar a partir del “amor”.

“Aquí se trata de mejorar la condición familiar y que haya ese amor, valor muy importante ante la situación que atraviesa, la situación crítica de toda sociedad, nuestro estado, nuestra ciudad. Esta crisis ocasiona problemas interfamiliares que van a la separación, el abandono a los niños y ante todo ello, la Casa brinda el servicio, se hace un programa y se hace la difusión en las parroquias”, comentó.

Señaló que los casos de divorcios crecieron en los últimos siete años, por diferentes circunstancias, por diferentes circunstancias, entre ellas, la infidelidad, los problemas económicos y las diferencias laborales.

“A veces, entre los factores que se traducen en divorcios o diferencias en el matrimonio es el ritmo de trabajo, el alejamiento que se tiene por situación laboral y situación económica. Existe otro problema, la infidelidad y de ambas partes. A veces, se piensa que el hombre es más infiel, pero también se presentan casos de la mujer”, comentó.

Señalo que el primer paso para enfrentar un problema es reconocer que se tiene y, luego, se comienzan a buscar alternativas para ver si es posible “rescatar el matrimonio”.

“Hay casos muy fuertes, por ejemplo, llegó un varón a platicar su problema. Empezó a platicar y siente mucho que perdió a su familia, a sus hijos. Ya sabe que, en el terreno legal, los niños solo los verá un día y confesó que se siente mal. O viceversa, las mujeres explican que tuvieron la culpa”, comentó.

Comentó que durante los siete años que tiene en la Casa de la Familia, se han presentado casos en los que se logra recuperar un matrimonio a partir de que las personas reconocen sus problemas.

“Tenemos que se han dado casos de recuperar su matrimonio. A nadie se le obliga, pero se han dado casos que al final del curso que dura un año, las parejas deciden volver a casarse (…). Después de una autovaloración de la persona, de la pareja, deciden casarse. Aquí no es que terminaron el curso y están obligados a casarse. Es una decisión de pareja. Hay quien dice que inicia otro curso (…). Sí se han presentado casos de personas que han recuperado su matrimonio. En el caso de matrimonios y que atraviesan problemas fuertes, el programa termina con la renovación de sus votos matrimoniales. Se vuelven a casar, se vuelven a casar. A veces hay 16 hasta 20 parejas de las que están en el curso”, comentó.


ARP

  • Jaime Zambrano
  • Reportero de deportes

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