La pandemia ha dejado sin techo a varios migrantes en EU. Conoce sus historias.

El desempleo entre los migrantes hispanos se ha duplicado en Estados Unidos desde la llegada del covid. Las consecuencias han sido muy duras.

Sotero Cirilo se encuentra cerca de la carpa, a la izquierda, donde duerme junto a otras personas sin hogar en Queens, Nueva York. 14 de abril de 2021

Milenio Digital y Agencia AP


El migrante mexicano solía ganar 800 dólares por semana trabajando en dos restaurantes de Manhattan, pero eso se terminó cuando llegó la pandemia de covid-19 y ambos cerraron. Unos meses más tarde ya no podía pagar la renta de la habitación donde dormía en el Bronx y poco después tampoco le alcanzó para una habitación en Queens.

Nunca pensé que caería yo donde estoy ahorita,” dijo el hombre de 55 años con ojos llorosos.

Cirilo, quien sobre todo habla tlapaneco, una lengua indígena, es parte de un creciente número de migrantes sin autorización para vivir en Estados Unidos a quienes la pandemia ha dejado sin techo, aseguran activistas y grupos de ayuda. Estos migrantes trabajaban en sectores que han sido duramente golpeados en los últimos meses, como la gastronomía o la construcción, lo que dejó sin ingresos a miles de trabajadores.

NO APLICAN PARA AYUDAS ECONÓMICAS

El desempleo entre los migrantes hispanos, sin tener en cuenta su estatus migratorio, se ha duplicado en Estados Unidos, pasando del 4.8 por ciento en enero de 2020 a 8.8 por ciento en febrero de este año, según el Migration Policy Institute. Activistas y trabajadores sociales en estados como Nueva York o California dicen que los migrantes más vulnerables, que no suelen calificar para ayudas económicas públicas, se quedan a veces sin techo.

He visto un aumento de campamentos de migrantes sin techo en Queens. Cada uno tiene cinco o seis carpas,” dijo Yessenia Benítez, una trabajadora social de 30 años que ayuda a estos grupos. “Ahora mismo se adaptan reciclando botellas, pero es gente trabajadora. Quieren contribuir a la sociedad. Y antes de la pandemia contribuían a la sociedad, algunos de ellos pagaban impuestos”.

En Los Ángeles, el grupo de ayuda The Coalition for Humane Immigrant Rights ha percibido en los últimos seis meses un “significativo aumento” de llamadas a un número de asistencia a migrantes, dijo Jorge-Mario Cabrera, portavoz de la organización.

Hemos visto un aumento de llamadas de individuos que viven en la calle, que viven en autos, que viven en garajes o que a menudo viven con amigos en condiciones de hacinamiento,” dijo Cabrera. “Ni tienen dinero para pagar sus facturas del celular. Es por ese motivo que estamos diciendo que uno de los efectos secundarios de la pandemia del covid-19 es la completa destrucción de la red de seguridad de los migrantes indocumentados... Mientras otras comunidades reciben asistencia (financiera), los migrantes no reciben nada, la mayor parte del tiempo.”

Cabrera dijo que muchos de los migrantes que llaman por teléfono son trabajadores esenciales cuyo salario ha “sido drásticamente reducido”.

En Nueva York, la carpa de Cirilo está al lado de otras que Benítez compró para varios migrantes sin techo que formaron ese campamento en septiembre. Bajo un colorido muro lleno de grafitis, los migrantes se sientan sobre cajas de plástico y conversan. En el suelo, junto a las carpas, hay mantas, mochilas y decenas de latas y botellas para reciclar. Tres perros pequeños reposan a los pies de los migrantes.

EFECTOS EN LA INDUSTRIA DE LA CONSTRUCCIÓN

La carpa de Alfredo Martínez es verde. Un migrante mexicano de 38 años trabajaba en la construcción, pero sus horas se redujeron cuando la pandemia empezó. Una falta de ingresos estable aumentó las tensiones con una compañera de departamento y acabó en la calle, donde vive desde hace cuatro meses.

Martínez trabaja ahora de forma esporádica como jornalero en la construcción y espera ahorrar lo suficiente para rentar un cuarto y pagarse un curso de 40 horas sobre seguridad en la construcción que el estado de Nueva York exige a los que laboran en el sector.

Pasó la pandemia y se fue todo abajo,” dijo Martínez. “Esta es la primera vez que algo así me pasa, pero creo que será algo pasajero. Así lo espero".

MIGRANTES SON LOS MÁS AFECTADOS

Según un reciente informe de la ciudad de Nueva York aproximadamente 476 mil migrantes sin autorización para vivir en el país residen en la metrópoli. La Oficina de Asuntos al Inmigrante estimó en el estudio que un 60 por ciento de los trabajadores que viven sin documentos en el país ha perdido su trabajo o está en riesgo de perderlo, en comparación con un 36 por ciento del resto de los trabajadores.

La tasa de pobreza de los migrantes indocumentados en la ciudad es del 29.2 por ciento, por encima del 27 por ciento de los migrantes con tarjetas de residencia u otros estatus, indicó el informe. La tasa de pobreza de los nacidos en Estados Unidos en Nueva York es del 20 por ciento.

Los migrantes indocumentados del país no pueden acceder a los estímulos del gobierno o a la ayuda por desempleo, incluso si pagan impuestos. Algunas ciudades y estados, sin embargo, han aprobado paquetes de asistencia para ellos.

PEQUEÑOS ESFUERZOS

California les dio dinero en efectivo el año pasado y legisladores en Nueva York crearon recientemente un fondo de 2.1 millones de dólares para ayudar a trabajadores que perdieron sus empleos o ganancias durante la pandemia y fueron excluidos de otros programas de asistencia del gobierno debido a su estatus migratorio. El programa es el mayor de este tipo en Estados Unidos.

En Arizona, grupos que ayudan a migrantes dijeron que las mujeres que limpian habitaciones de hotel están sufriendo financieramente y que las cosas empeoraron aún más con sus hijos en casa debido al cierre de las escuelas por la pandemia.

La gente intenta llegar a fin de mes vendiendo tamales. Una señora montó su tiendita justo afuera de su apartamento, vendiendo... lo que fuera a la gente que vive en ese complejo de edificios para poder juntar lo suficiente para cubrir la renta”, dijo Petra Falcón, directora de la organización de ayuda Promise Arizona, en Phoenix.

Portavoces del Departamento de Vivienda y Desarrollo Humano de Estados Unidos dijeron que no tenían datos aún sobre el impacto de la pandemia en las cifras de la gente sin techo. Según un informe de la agencia, la indigencia aumentó un 2 por ciento entre 2019 y 2020, el cuarto aumento anual consecutivo. Casi un cuarto de las personas sin techo en el país eran hispanos.

Cirilo dijo que espera regresar a su país algún día. 

“Mis hijos me han pedido que regrese”, dijo. “Yo no quiero ir así, sin dinero”.

pmm

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