Pobreza, violencia estructural: académicos

“El uno por ciento de la población mundial reúne más riqueza que el 99 por ciento restante. Esto es violencia estructural."

La violencia estructural atenta ineludiblemente contra los derechos humanos. (Jaime Zambrano)
Puebla /

La concentración de la riqueza en una cuantas personas y el crecimiento de la pobreza extrema enmarcados por aspectos políticos y sociales que quedan subordinados a los principios de ganancia y costo-beneficio, son sinónimo de una violencia estructural que atenta ineludiblemente contra los derechos humanos.

En el punto anterior coincidieron Isabel Villarroel Diego, coordinadora académica en la Dirección de Educación Continua de la Universidad Iberoamericana Puebla; y Pilar Calveiro Garrido, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).

Durante el análisis virtual sobre violaciones perpetuadas por la impunidad estructural y estatal, en el marco del Diplomado en Derechos Humanos, Género y Acceso a la Justicia de la Ibero, Villarroel Diego resaltó la importancia de que más personas se sumen para realizar acciones, desde sus campos, para que el mundo sea un lugar más digno, justo y pleno para la vida.

“Es fundamental que nos sigamos preparando para aportar a este mundo que necesita muchas voces y manos”, explicó.

Por su parte, Calveiro Garrido destacó la existencia de violencias público-privadas, desde la amenaza nuclear hasta las violencias locales y guerras, y en todos los casos, se combinan casos legales e ilegales de cohesión.

“El uno por ciento de la población mundial reúne más riqueza que el 99 por ciento restante. Esto es violencia estructural. La construcción social es en la naturaleza como vida en la vida. Es necesario construir comunidad interpersonal, comunicativa, autónoma y no jerárquica contra la construcción neoliberal que nos hace tanto daño”, explicó Calveiro Garrido.

El miedo se utiliza como una estrategia rentable para el mercado porque es una forma de crear un estado permanente de temor que dificulta las resistencias y permite instalar la nueva gobernabilidad.

“El miedo es una forma de control político y territorial. No obstante, esto no ocurre sin que haya resistencia efectiva, la cual se manifiesta en todos los espacios de la sociedad”, explicó la investigadora.

Las resistencias aparecen marcadamente en los espacios locales y comunitarios debido a la articulación entre redes delictivas, gobiernos e instituciones estatales; mientras que las estrategias locales pueden asociarse para desarrollar prácticas defensivas.

Las políticas del miedo pueden provocar tanto la huida como la confrontación y quienes defienden los derechos son catalogados como enemigos desde los centros de poder; mientras que la defensa del territorio implica la lucha por la supervivencia de las comunidades.

Calveiro Garrido reprobó el concepto de “guerra” para referirse al conflicto con el narcotráfico porque se presenta la ocupación de territorios para alcanzar un poder soberano para optimizar ganancias lícitas e ilícitas.

“Se crean territorios de muerte, espacios dispuestos a subordinar la vida a la rentabilidad y la ganancia. Algunas de las enseñanzas más significativas de las experiencias comunitarias implican dejar de centrar la lucha política en el control y, en cambio, construir desde los márgenes: ser lo más autónomos posible del Estado en términos de territorio, gobierno y manejo de recursos. La comunidad no es algo ancestral, sino una forma de organización social alternativa a los procedimientos del Estado”, finalizó.

mpl

  • Jaime Zambrano
  • Reportero de deportes

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